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jueves, 30 de marzo de 2017

De visita a la biblioteca

Durante una amplia época de mi vida fui visitante activa de la biblioteca; podríamos decir que vivía allí. Leía muchísimo, cuando digo muchísimo, digo muchísimo. Tengo una agendita por ahí apuntada, pero creo recordar que hubo un mes que llegué a los 40 y pico libros. Como podéis imaginar, no hacía otra cosa que leer. Bueno sí, dormir, comer y ayudar un poco en casa, pero poco más. A esa velocidad, me hubiera quedado pobre al instante (en este caso mi padre) si hubiera comprado cada uno de esos libros. Por eso decidí ir a la biblioteca.


Era el lugar en el que más me gustaba estar. Pasaba por cada una de las estanterías con deleite, leía y releía los títulos pensando cual escogería la siguiente vez porque para ese día ya estaba cargada de libros. Era como entrar en la cueva de Alibabá llena de tesoros. Conocía a los bibliotecarios, a otros ratoncillos de biblioteca como yo…. Guardo muy buenos recuerdos de aquella época.

Luego llegaron las responsabilidades: Estudios, trabajo, familia, marido, casa, perro y niña. Apenas había tiempo para la lectura, y tampoco para ir a la biblioteca, así que empecé a comprar…. De manera compulsiva, todo hay que decirlo. Así tengo mi salón, que parece una biblioteca en sí.

Por motivos ajenos a mí, ahora tengo más tiempo libre no solo para dedicar a mi niña, sino para estudiar, y para volver a mi vicio, la lectura. A pesar de tener muchos libros pendientes, sigo buscando y queriendo leer más y más.


Tengo la suerte de contar con una biblioteca que se implica con sus usuarios, una biblioteca activa: Club de lecturas, jornadas literarias, cuenta cuentos… vamos, totalmente dinámica, y va con su tiempo puesto que tienen Facebook, blogs, página web…  Y una de las cosas que más llaman la atención, es la sala infantil-juvenil. Alucinante.



Como os comenté el otro día, me gustaría que Nuria sintiera la misma pasión que yo por la lectura. Así que el otro día fuimos a visitar la Biblioteca por primera vez con ella. Como es muy chiquita aun, no la llevé al cuenta-cuento… todo caerá. Pero tendríais que haberla visto disfrutar. Cogía un libro, se sentaba, se levantaba, lo dejaba… cogía otro, se sentaba, se levantaba… lo volvía a dejar. Así por lo menos diez veces seguidas. Luego cotilleó toda la Bebeteca, y estuvo jugando con los sillones otro buen ratito.
Fue una experiencia positiva. Ya tiene su carnet de biblioteca y ha sacado ya dos libros de la colección De la cuna a la Luna que os hablé el otro día: Zapato y Pajarita. 


Y vosotros, ¿Sois usuario de Biblioteca? ¿Lo habéis sido alguna vez?¿Lleváis vuestros niños pequeños, sobrinos, nietos a la biblio?

miércoles, 29 de marzo de 2017

Luna - Antonio Rubio y Oscar Villan


Hoy abro nueva sección: cuentos o libros infantiles.
Mi vida ha cambiado en muchos sentidos, y creo que el blog, que es un reflejo mío, de mis inquietudes, también debe ir variando conmigo. Así que abro esta ventanita para que aquellos que seáis padres, tengáis sobrinos, amigos con hijos y deseéis conocer títulos nuevos para regalar, podáis acercaros a esta parte pequeña pero importante de la literatura.

Nuria con 10 meses, disfrutando de Luna con mamá

Desde que me quedé embarazada, soñaba con cada una de las cosas que haría con Nuria cuando naciera. Una de ellas era leerle miles de cuentos. Ya en la barriguita le leía mil historias y cruzaba los dedos para que a ella le gustaran los libros, por lo menos la mitad de lo que me gustan a mí, que ya es mucho. 


Cuando nació ya tenía libros de tela con los que jugar, morder y disfrutar (otro día os acercaré a ellos). Pero hoy os traigo el primer libro que tuvo de tapa dura. En realidad fue heredado de sus primos, aunque ya hemos ido aumentando la colección.
Del primero que se enamoró fue de Luna, de Antonio Rubio y Oscar Villán, de la colección de la Cuna a la Luna. Son libros para niños muy pequeños y no solo puedes contarlos, sino cantarlos. Ya os dejaré algunos ejemplos que he ido encontrando en Youtube porque como lo cante yo, no se van a ir las lluvias hasta el año que viene.




Son libros muy simples, con pocas ilustraciones por página aunque muy bonitas, que les maravillan. Con su dedito va saltando de luna a luna hasta llegar al Sol, o al Caracol, emitiendo un gritito de satisfacción. Nuria tiene 15 meses y aun no habla, así que su lenguaje es como el de los dibujitos de Pingu, algo irreconocible pero enternecedor.
Luna fue su favorito durante 3 o 4 meses. Ahora ha sido relevado por Violín. Otro día os lo traeré. 


Ahora os dejo con Luna cantado. Igual que hay mil formas de contar un libro, también hay mil formas de cantarlo. Os dejo dos de los muchos vídeos que hay en youtube. 





lunes, 27 de marzo de 2017

La visitante - Amanda Stevens.


Hoy traigo un libro cuya sinopsis me niego a poner en el blog. Es uno de los ejemplos de cómo arruinar una parte de la novela al lector.  Leyéndola, tienes que esperar 28 capítulos para enterarte de una cosa que en la sinopsis descubren en la segunda o tercera línea. Es indignante, verdaderamente indignante. No sé quién se encarga de las sinopsis en las editoriales pero ya les vale.


Hoy os traigo la cuarta entrega de la saga de la Reina de los cementerios, La visitante. Por lo visto iba a ser una trilogía, pero la autora se ha animado y en una entrevista reveló que tiene dos novelas más planteadas para terminar la saga. Así que si mis cálculos no me fallan, serían 6 libros más el prólogo digital, Los abandonados. No está nada mal.

Amanda Stevens creció en un pueblecito de Arkansas, en una granja algo alejada de la población. Tenía una hermana a la que no le gustaba mucho jugar, así que se sentía sola, haciendo que desarrollara su imaginación para sobrevivir al aburrimiento. Su imaginación, las leyendas que circulaban por su pueblo, y su enfermedad (sinestesia) hicieron de ella una escritora que se mueve como pez en el agua por las novelas de suspense gótico suramericano.
Había oído hablar de la sinestesia pero no me había parado a investigar sobre ella. Las personas que tienen esta enfermedad, sienten una mezcla de sensaciones de los distintos sentidos. Asocian colores a los números, letras, o nombres… Los sonidos se “ven” de colores; otras formas producen olor o sabor… Una mezcla de sentidos.
Publicó su primer libro estando en la Universidad, y ya lleva escritos alrededor de 60.


La visitante pertenece al género suspense gótico del sur de Estados Unidos (American Southern gothic) donde tan a gusto se siente la autora escribiendo, así que nos podemos encontrar muchas de las características en el libro.  Este género tiene su homólogo inglés, pero al ser americana la autora, se habla de Southern gothic. Tiene su origen en el sur de Estados Unidos, y al principio lo usaban de manera peyorativa; ahora es un género o subgénero más.
Se caracteriza por tener lugar en ambientes rurales solitarios y aislados, como plantaciones o granjas. Los personajes pueden tener deformidades,  estar perturbados o ser excéntricos. Las situaciones que nos crean son grotescas, y suele haber una tensión entre lo real y lo paranormal. Y al escribir usan dialectos de la zona, nos recuerdan los hábitos de los lugareños, sus costumbres..
Todo esto nos lo podemos encontrar en La visitante.

Amelia Gray es nuestra protagonista. Es restauradora de cementerios y especialista en encontrar problemas de índole paranormal. Tiene un don que le viene de herencia, y debe lidiar con ello para poder vivir entre la sociedad. Digamos que muy normalita no es la muchacha, pero creo que ninguno estaríamos en nuestro sano juicio con ese don. Además no se une a personas sencillas. Desde sus padres que son herméticos, hasta su novio que parece que sea una pared de cerrado.

Como podéis intuir por mis descripciones, Amanda no es buena creando personajes. Personalmente los veo algo lineales, pero supongo que también es por el secretismo que les otorga para darle misterio a la trama. No sabemos apenas nada del novio, no sabemos apenas nada de los padres y vamos sabiendo cosas de Amelia a cuenta gotas. Sin embargo, la autora tiene un don maravilloso para crear atmósferas.
La visitante es puro suspense, gótico o lo que sea, pero suspense. Desde el principio estamos en estado de alerta mientras leemos. La atmósfera se va oscureciendo hasta estar mirando por encima del hombro mientras leemos. Vamos, que he pasado miedo. A mí los temas paranormales me gustan pero se me ponen los pelos como escarpias y se me saltan las lágrimas del miedo. Pero más disfruto.

Es una novela de lectura fácil, atrapa por la trama y asusta en ciertas ocasiones. Son de las lecturas que yo llamo palomiteras, sin más objetivo que pasar un buen rato o malo si eres tan asustona como yo. Pero he disfrutado y espero las demás novelas para saber el desenlace de los protagonistas.


¿Y vosotros, os gustas las novelas paranormales? ¿Os asustáis fácilmente con la lectura?

viernes, 24 de marzo de 2017

Método Montessori

Normalmente en el blog, hablo nada más que de literatura, de series y películas, y algún que otro post descarriado sobre algo relacionado con lo anterior. Hoy hablo de este tema porque va a salir en más de un post a partir de ahora.

Como ya comenté anteriormente, he sido madre hace 15 meses. Tengo la niña más bonita del mundo, pero… ¿qué queréis que diga la madre si no? Ser madre es algo maravilloso, pero a la vez tienes multitud de sentimientos encontrados. De los que más abundan además del amor y el cariño que te sale por cada poro de la piel, es la preocupación. La pregunta de ¿Lo estaremos haciendo bien? Es la que más me hago a lo largo del día. Esto te lleva a querer saber más, a investigar nuevos métodos de educación, nuevos libros… y los antiguos también para que negarlo. Después de leerlo todo, absorberlo todo, escojo lo que me hace sentir más tranquila, lo que me dicta mi sentido común.
Así que estoy de acuerdo con la educación respetuosa, con la crianza con apego y con buscar la autonomía del niño. No soy extremista, no llevo a raja tabla todo, pero sí me siento más afín a esta manera de pensar.



Seguro que habrás escuchado hablar del método Montessori. Últimamente está muy en boga, aunque precisamente nuevo no es; estamos hablando de un método centenario. Fue creado por María Montessori nacida allá por 1870. Fue la primera mujer italiana que estudió medicina. Pero no se quedó ahí, siguió estudiando psiquiatría, pedagogía… llegó a convertirse en una eminencia en lo que a la educación de los niños se refiere. Empezó estudiando a niños psicópatas y niños con demencia; y terminó teniendo su propia teoría con dos “casas para niños” en Roma y difundiendo esa teoría por Italia y el resto del mundo.
En España ya tenemos guarderías y escuelas que siguen este método y van proliferando.


El método se centra fundamentalmente en niños en etapas preescolar, pero se lleva a todas las edades o periodos evolutivos, que según María, había cuatro.
Consiste en desarrollar la autonomía del niño, fomentar la iniciativa y la capacidad de respuesta del niño. Para ello se basa en tres pilares: en un adulto preparado, en un ambiente preparado, y en un material especialmente diseñado para ello.

El adulto es un guía que ayuda y estimula al niño, acompañándolo. Es decir, observando al niño, va viendo cuáles son sus necesidades y van dándole lo que él necesita. No es cuestión de obligar, de ir por delante del niño, sino de seguirle a él. 


El ambiente tiene que estar preparado para que el niño tenga todo a su nivel, ordenado, simple, para que sepa dónde está todo en cada momento, y pueda encontrarlo sin necesidad de un adulto.
Los materiales están diseñados especialmente para que el niño pueda reconocer el error por sí mismo. Están hechos de materiales nobles, normalmente de madera. Además de eso, suelen aconsejar que tengan un tamaño real, que refleje el trabajo que se hace en casa o en la sociedad día a día (cocinita, kit de limpieza…) para que el niño vaya cogiendo autonomía.



Lo he explicado todo muy burdamente y lo siento, es un tema muy extenso e interesante. Yo aconsejo que si estáis interesados, os paséis por Internet y por los miles de blog que nos acercan a esta forma de vida, porque sí, el método Montessori termina siendo una forma de vida. Tengo mucha bibliografía que iré comentando por aquí, pero mientras, os dejo el enlace de un blog que me ha encantado desde que fui madre: Tigriteando.


¿Conocíais este método? ¿Lo seguís o habéis seguido? ¿Sois partidario de otros métodos existente? Soy toda oídos, bueno, mejor dicho ojos. 

miércoles, 22 de marzo de 2017

El silencio de la ciudad blanca – Eva Gª Sáenz de Urturi



No hay nada mejor que investigar un libro, una vez leído, para hacer una reseña.
Soy de esas lectoras que apenas lee las sinopsis de los libros para evitar que me los chafen ya que últimamente en las sinopsis ponen demasiada información para mi gusto.
Así que buscando en Internet sobre la novela y la autora, he descubierto que es la primera parte de una trilogía, y atención: la segunda parte sale el 4 de abril!! Los ritos del agua. Así que tengo que confesar que estoy muy ilusionada por poder reencontrarme de nuevo con los protagonistas de esta historia.

Eva García Sáenz de Urturi es una escritora nacida en Vitoria, Alava, madre de dos niños, que empezó sus andanzas por la literatura de la mano de La Saga de los longevos allá por el 2012. Y puntualizo lo de madre de dos niños porque es lo primero que me ha llamado la atención de ella. Eva se documentaba para escribir La Saga de los Longevos  por la noche, cuando dejaba a los niños descansando. Y yo, que solo tengo una hija, caigo rendida a las diez de la noche cual gallinita, sin poder levantar los párpados para leer una sola línea. Así que para mí tiene un mérito inmenso. Pero no solo eso, sino que después de documentarse; de lograr escribir la novela, no encontró editorial que lo publicara así que se autopublicó en Amazon. Fue un verdadero fenómeno literario.
Tengo que decir, que admiro a Eva no solo por ser capaz de conciliar su trabajo con su vida familiar; por lograr sus metas y hacerlo con sobresaliente, sino porque, para mí, es una gran escritora y a lo largo de la reseña iré explicando las razones.


El silencio de la Ciudad blanca, como ya he comentado, es la primera parte de una trilogía, y la englobamos dentro de la novela negra.
Está ambientada en la ciudad natal de la autora y personalmente considero que Vitoria (y sus alrededores) es una protagonista más. Eva nos hace viajar gracias a sus descripciones. Se notan las horas de trabajo y documentación tanto histórica, costumbrista y mitológicas… y todo eso de manera amena, suave, y haciendo disfrutar. Tiene el don de abducir al lector y transportarlo hasta donde está pasando la acción. Me he sentido como si estuviera acompañando a los protagonistas durante todo el trayecto. He visitado monumentos, he vivido las fiestas de la ciudad, he corrido por sus calles… digamos que me ha hecho vivir la historia desde el principio.



Es una novela amena, dinámica y muy adictiva. Ya desde la primera página sabemos el final. Sí, el lector sufre un shock nada más empezar y eso es lo que hace que te quedes pegado a las páginas sin remedio.
Está dividida en dos tiempos: el actual o contemporáneo, 2016, y el pasado, 1969. Ambos convergentes, ya que van desarrollándose todas las historias, avanzando en el tiempo, hasta completar todo el puzzle con las piezas que nos va dejando la autora.
Es curioso porque a lo largo de la novela no solo viajas al lugar donde transcurre la acción, sino que también vas viajando en el tiempo. Saltas hacia atrás, al 1969, vuelves al presente, y de golpe al futuro, puesto que te habla de todo lo que le ha pasado. Es… vertiginoso.

Está narrada en primera persona, salvo los saltos al pasado que alterna entre primera y tercera persona. Ese uso de la primera persona da cercanía; lo haces tuyo, participas en la acción, eres uno de ellos. Sufres y reaccionas a sus problemas, y disfrutas con cada paso hacia delante en el caso. Claro que no solo se debe a la forma de narrar, que es sublime, sino que nos encontramos ante personajes muy conseguidos, tanto  los principales como los secundarios, e incluso los que solo salen de refilón, puesto que todos tienen vida propia. Me gustaría poder preguntarle a la autora si todos ellos están basados en alguien que conoce, porque de verdad que parecen vivos.
Los protagonistas son una pareja de inspectores que podríamos calificar como antihéroes. No son perfectos, tienen muchos problemas que los hacen ser peculiares, diferentes, pero eso sí,  son los mejores en su terreno: Unai está especializado en perfiles criminales, mientras que Estibaliz se centra en la victimología. Son un tándem, pero uno un tanto desbocado porque no les gusta seguir las normas.

La trama es espeluznante pero siempre narrado con elegancia, sutilmente, no se recrea en los asesinatos, aunque sí los describe haciéndote sentir allí. Por lo que he leído, la autora se hizo dos cursos en una academia de policía para poder ser fiel a la realidad sin caer en lo gore y desagradable. Tengo que decir que lo ha conseguido.
Nos hace ir pensando y descartando asesinos por cada capítulo que leemos, aunque confieso que descubrí al asesino llegando al último tercio de la novela. No la relación con los demás protagonista, pero sí quién era.
Y por supuesto resaltar el FINAL! Qué final madre mía. Muy acorde con la novela, no defrauda, y desde que sé que tiene continuación, más extasiada me ha dejado.

La novela me ha durado un suspiro; un maravilloso suspiro que ha sabido a poco. Me he sentido dentro de una de estas películas negras, que te hacen estar con el corazón encogido a todas horas y mirando por encima del hombro. No en vano, están pensando en llevarlo a la gran pantalla. Deseando estoy. 


Así que tengo dos asignaturas pendientes: leerme la continuación: Los Ritos del agua y ver la película en cuanto salga.
Muy, muy recomendable.

martes, 21 de marzo de 2017

Volviendo a la vida en blogger.


Antes de nada, saludaros. Hace mil que no me paso por el blog, que no escribo, que no os visito…vamos, que os tengo abandonadísimos pero es por una razón de peso. Un repaso/resumen de estos años atrás ha sido: venirme a vivir con mi novio, casarme, y hace un año y poco, ser mamá. Entonces entre el trabajo, la niña, la casa, el marido, el perro, la vida en sí, no tenía tiempo ni para respirar, cuanto menos para leer, y ya no os cuento para reseñar y visitaros.

Hace poco tiempo atrás, ha tenido lugar un hecho no raro en esta época que vivimos que me ha dado lugar a volver a tener hábitos lectores, volver a tener hueco para estudiar, para disfrutar de mi niña, y ¿por qué no? Para leer y escribir.
No prometo visitaros todos los días como antes, pero sí pasarme de vez en cuando por vuestros blogs para coger ideas, babear de envidia y esas cosas.

Lo dicho, saludos a todos!!!