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martes, 21 de mayo de 2013

Colaboración: La predicción del astrólogo, Teo Palacios


Os dejo con otra reseña de Juan. Espero os guste.



La predicción del astrólogo – Teo Palacios

Tercera novela de Teo Palacios después de «Hijos de Heracles» y «El collar Maya». Ediciones B y portadón de Alejandro Colucci. Teo Palacios presenta en esta obra un cuadro amplísimo de las taifas de Al-Andalus durante el siglo XI, un complejo tablero capaz de enloquecer a cualquier autor que intente abordarlo, pero que Teo resuelve con una prosa ligera sin sobrecarga de detalles. No he podido evitar medir la novela con el rasero de «El puente de Alcántara», de Frank Baer (obra de soberbia recreación, si bien espesa a ratos, y con tendencia a divagar por hilos que no lo merecen), ya que ambas obras comparten personajes como el poeta Ibn‘ Ammār, IbnZaydūn, Al-Mutadid, Al-Mu’tamid, etc., o momentos puntuales como el protagonizado por el obispo Alvito de León y los huesos de San Isidoro de Sevilla.

Centrándome en «La predicción del astrólogo», esta novela no es –gracias a Dios– un libro que sostenga su interés en un nudo de tensión mistérico-misteriosono resuelto hasta la última página –tan dadas son a estos ardides pseudoliterarios propios del bestseller, más bien del fastseller, las novelas históricas de última generación–; es un mosaico profusamente documentado de personajes y localidades, un texto que abunda en descripciones escénicas. Uno podría pensar que deambula por el marco exótico de un mundo imaginado tipo «Conan, el bárbaro» o «Canción de hielo y fuego» si no fuera porque estamos en nuestra propia tierra. Esto ocurrió. Nuestra tierra era como Teo Palacios la dibuja en su libro. Y ésa es la magia del texto: la capacidad de pasear por un entorno tan lejano, tan cercano, y bañarnos en el encanto de nuestro propio pasado.


Me habría gustado rescatar el nombre andalusí de las poblaciones que se nombran, pero Teo Palacios explica en las primeras páginas por qué ha optado por la nomenclatura contemporánea. Cuestiones formales aparte, decir que «La predicción del astrólogo» guarda una sorpresa hacia el final, cuando ya la obra está madura. La cuarta parte nos entrega a un Ibn Abdūn –el gran protagonista, personaje histórico– perdido en el Magreb, desterrado, errante, cuya vida se hunde a ojos vista. Es lo que más me ha gustado. Para mí, la cuarta parte es la Novela con mayúsculas. Narrada en primera persona, y con un lirismo poético propio del poeta Ibn‘Ammār, Ibn Abdūn narra la génesis de la oleada almorávide, episodio histórico que yo no conocía demasiado bien. Recordemos que los almorávides eran beréberes (ellos prefieren su nombre auténtico: pueblo amazigh, o imazighen) y recordemos que los beréberes no eran ni son árabes, sino un pueblo con identidad propia que hablan su propia lengua, el tamazight, y que antes de ser musulmanes fueron cristianos, y que antes de ser cristianos tenían su propio y muy rico sistema de creencias religiosas, muchas de las cuales han sobrevivido a las dos religiosos monoteístas y perviven hoy día (dato curioso: se menciona, entre muchos otros, al clan beréber de los inhāŷa, que pasaron a la península ibérica y se establecieron en ella dejando algunos topónimos como «Cenay » [Serranía de Ronda, municipio de Júzcar, Málaga] alquería despoblada en el siglo XVI, topónimo cuya ruta evolutiva es *inhāŷin > Cenajén > Cenay; sin olvidar el cercano arroyo «Cenegil»).

La cuarta parte de «La predicción del astrólogo» es, a mi juicio, lo más jugoso de la novela. Una narración cercana, dramática, hermosa. Ibn Abdūn se convierte en el poeta Ibn‘ Ammār. Su voz se recibe con agrado,un viaje por el norte de África que no olvidaréis.

domingo, 12 de mayo de 2013

Días de lluvia, Angeles Ibirika


Hay novelas que pasan por nuestras retinas y al día siguiente se olvidan; entretienen, solo eso, puro entretenimiento.  Mientras otras se te clavan en el alma, se anclan en tu mente, en tu corazón, y te dejan un bello sabor de boca que recordar durante muchos, muchos días. Un ejemplo de este ultimo tipo de novelas, son las escritas por Angeles Ibirika. Son cuatro las que hemos podido disfrutar por ahora, pero hay dos que son mis favoritas: la primera, Entre sueños, y la última, Días de lluvias. Y de esta vengo a hablaros hoy.



Días de lluvia es la cuarta novela escrita por Angeles Ibirika. La clasificamos dentro del género romántico sentimental, porque es eso, puro sentimiento. Desde las primeras páginas una garra te atenaza el corazón, y te hace suya. Es una novela que te atrapa desde el primer párrafo, porque siempre, siempre, quieres saber. Quieres saber qué le lleva a la puerta de ese lugar tan odiado por el protagonista; qué le hizo salir de allí con tantas prisas y no querer volver; qué ocurrió para que acabara así… En fin.. secretos. Secretos que vamos conociendo mientras avanzamos en la trama.

Es una novela intimista. Conocemos TODO de los personajes, pero a su debido tiempo. Vamos colándonos en sus cabezas, en sus corazones, en sus almas. Y nos vamos enamorando de ellos y de su entorno.
Porque una de las cosas que más caracteriza a Ángeles escribiendo, es que no solo nos enamoran los personajes, sino el lugar donde transcurre la historia. Nos enamoró con el Valle del Roncal en la primera novela; Bilbao en la segunda; Manhattan y Cristal Lake en la tercera; y ahora es Bermeo quien se instala en nuestras retinas.
Bermeo es un personaje secundario, que Ángeles nos va describiendo con mucho mimo y cariño. Cada calle, cada plaza, cada granito de arena de la playa. Nos describe no solo lo monumental, sino también sus habitantes. Descubrimos el Bermeo marinero, aquel que lleva el salitre como sangre en las venas; el pueblo que sobrevive gracias a la pesca.  Y todo eso sin apenas darnos cuenta. Nos va dando pequeñas pinceladas a lo largo de toda la novela, y tras varios capítulos, ya hemos caído en las redes del lugar.

A diferencia de otros autores, Ángeles se centra en un número pequeño de personajes, pero lo conocemos todo de ellos. Son personajes vivos, pasionales, con su presente y su pasado a cuestas. Redondos, sufridos, reales. Y todo ello aunque salga simplemente una vez. Hay un personaje en la novela secundario, verdaderamente secundario, puesto que solo sale de refilón, que me transmitió infinita ternura. Y es una señora mayor que pasa por la tienda para comprar algo. Tan solo sale un segundo, pero… no sé…

En la novela se habla de amor, de relaciones familiares, del orgullo que impide avanzar y de sentirse orgulloso de alguien; del cariño; de la paciencia; del saber esperar; de saber perdonar; del remordimiento, la culpabilidad, el rencor, el odio, y de cómo ir cerrando puertas para seguir avanzando en la vida e ir disfrutando de ella.
La presencia de la Naturaleza y de los animales es otra de las características de Ángeles  Ya nos sorprendió con la granja y la fabricación del queso en la primera novela;  los animales, los perros… Aquí no es diferente. Son dos los “protagonistas”: Pintxo, un golden retriever  y Miki, un gato.

Es una historia de superación: vemos cómo van evolucionando los personajes, cómo van madurando y creciendo, y somos testigos de cómo van alcanzando lo que veían tan difícil, la felicidad.

Siempre he dicho que para describir tanta sensibilidad, tanto sentimiento, la autora debe poseer todo eso a mansalva. Y Ángeles no me ha decepcionado. El mismo día en el que la autora  presentaba la novela a la prensa en Bermeo, tuvo lugar el incendio más dantesco que se ha dado en el casco antiguo. Ha dejado a muchos vecinos en la calle, sin nada. Ángeles donará el 100% de los beneficios que Días de lluvia vaya a aportarle en este año, a los afectados. Tiene un corazón de oro, ya os lo digo yo.

Una novela impresionantemente emotiva, tierna y sensible; y una autora maravillosa que sabe llevarnos de la mano por unos lugares impresionantes. No os lo podéis perder.

sábado, 4 de mayo de 2013

Libros pendientes

Llevo un tiempo que me cuesta mucho enfrentarme al temido folio en blanco. Me pongo delante del ordenador, abro word, y me pongo con mis notas recogidas de cada una de las novelas leídas. Pero no, no sale nada. Escribo y escribo pero... no... nada me gusta. Así que llevo una temporada sin poder poner una reseña en condiciones. Tengo varios libros pendientes. Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, he hecho un pequeño vídeo, por amenizar un poco. A ver si cojo carrerilla y me pongo a ello. Mientras, os dejo con él: