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sábado, 27 de abril de 2013

Colaboración: Últimas pasiones del caballero Almafiera, Juan Eslava Galán


Aquí os dejo con otra colaboración de Juan. Hoy una novela histórica:

Me toca una reseña difícil.

Juan Eslava ha sido un referente para mí en lo tocante a narrativa histórica. Admiro su obra; es inteligente, está bien elaborada y logra lo que debe perseguir toda novela de época: el viaje en el tiempo. «En busca del unicornio» se convirtió en una de mis novelas favoritas. «Guadalquivir» era exquisita. Y otras más recientes, como «El mercenario de Granada» tampoco estaban mal.


Pero lo cortés no quita lo valiente. Expondré –en mi opinión– las luces y sombras de la última novela de este autor jienense nacido en 1948, ganador del premio Planeta de 1987 y de otros muchos galardones. Y a ver si en la próxima Feria del Libro logro acercarme a saludarlo a la firma de turno (siempre me ha dado apuro; por respeto, timidez, o porque soy un bobaco).


«Últimas pasiones del caballero Almafiera». Año 1212. Con el trasfondo de la batalla de las Navas de Tolosa y la historia personal de los cruzados que vienen de toda Europa a luchar contra el moro, en especial la del caballero Gualberto, provenzal, guapete, venido a pobre por azares de la vida, y más curtido en lides que un pellejo de Ubrique, Juan Eslava construye un cuadro medieval de asombroso realismo. Nuestro autor es un recreacionista de primera fila, y éste es quizás el único reproche que le encuentro a la novela, porque va en detrimento de la misma. Me explico: el que quiera asomarse a los usos y maneras de la España del siglo XIII encontrará en este libro una guía imprescindible, con una prosa narrada en presente, en primera persona, con el léxico y ciertas formas gramaticales del castellano de la época. Una prosa altamente visual, cercana, explícita y minuciosa. Pero el que esté buscando una novela de puro entretenimiento, ágil, llena de intrigas y misterios, con asesinatos de partida, giros cercanos al desenlace, final abierto para posible/s secuela/s, y todos los condimentos propios de la narrativa de mostrador de novedades, va a desesperar con la lectura de ésta. Incluso a mí me costó encontrarle el punto. Hay ciertos libros que te exigen un nivel distinto de comprensión. «Moby Dick» puede ser un peñazo de 800 páginas sobre la vida a bordo de un ballenero del siglo XIX, con capítulos enteros disertando sobre los distintos tipos de ballena espermática y las dimensiones de su cola, o puede ser un viaje iniciático-poético sin igual a través de los siete mares. Con «Últimas pasiones del caballero Almafiera» pasa lo mismo. Capítulos cortos y reflexivos; ritmo lento, sosegado. No hay prisa. Contempla y saborea.

Luego está el tema de las coñas. ¡Ach!

Se agradece el humor, casi todo él de naturaleza escatológica y dedicado al sistema excretor humano y a nuestras costumbres de apareamiento. Aviso de opinión subjetiva: tanta caca-culo-pedo-pis puede resultar cargante, aunque también logra los momentos más jocosos de la novela. Pero hay un par de referencias que no logré digerir: la denuncia del inepto bufón llamado Zapatitos (supongo que refiriéndose a Zapatero), la referencia a la cocina deconstruida (con estas palabras, muy del siglo XIII), la protesta contra las consumidoras de novela romántica (poco halagadora para los seguidores de este blog), el uso de términos como «carbohidratos», «esternocleidomastoideo» y «celulitis», y la inclusión de ciertos homenajes privados a un par de amiguetes autores (ellos saben quiénes son).

¿Errores de novato? Ojo, que Juan Eslava no lo es; él viene ya de vuelta de todo y, ¡qué concho!, es muy libre de hacer lo que le plazca en sus novelas, que se lo ha ganado a pulso. «Últimas pasiones del caballero Almafiera» es una obra de alta calidad, como todas sus creaciones. Destila esfuerzo y trabajo duro. Me encantó. Suelo decir que no se debe usar la narrativa histórica (que es ficción al fin y al cabo) para aprender historia, sino libros científicos, ensayos de divulgación y monografías. Juan Eslava es la excepción a esta regla. Gracias, maestro. A seguir bien.

domingo, 21 de abril de 2013

Amigos hasta la muerte, Nele Neuhaus


Soy lectora; no editora, ni escritora, ni agente literaria, solo lectora. Y no entiendo cómo funciona una editorial; pero cada día me cuesta más no criticar y despotricar sobre las decisiones que estas toman.


Venía a reseñaros Amigos hasta la muerte, de Nele Neuhaus, e iba a empezar como siempre, pero es que no puedo hacerlo hasta no echar todo el enfado al exterior.
¡No es justo! Todos los lectores de series policíaca, sabemos que los libros suelen ser conclusos, que terminan el caso (salvo en trilogías y demás) y dejan al lector con casi todo hilvanado. Pero en cuestión de personajes, no ocurre así. Es decir, el personaje, si es bueno, si está bien construido, evoluciona. Son como las cucarachas: nacen, crecen, se reproducen y mueren. ¿Por qué las editoriales no respetan esta evolución?
La primera novela editada de Nele en España fue Blancanieves debe morir. Bueno, pues es el cuarto libro de la serie. Amigos hasta la muerte, es el segundo libro de la serie. ¡¡No es justo!! No es justo leer un libro donde ya han acontecido varias cosas en su vida, y volver de nuevo al pasado para ver cómo ocurren esas mismas cosas que ya han superado. No es justo. Así que por favor, respeten a los lectores, editen en orden. Déjennos disfrutar con la evolución de las cucara.. digo.. de los personajes.
Así que resumiendo: si no habéis leído nada de esta autora aun, leed primero Amigos hasta la muerte, y luego Blancanieve debe morir. Así seguiréis la evolución correcta de los personajes.


Amigos hasta la muerte es la segunda novela de la serie policíaca de Nele Neuhaus; la serie donde tiene protagonismo Pia Kirchhoff y Oliver Bon Bodenstein. Aunque estos dos personajes sean fundamentalmente los protagonistas, Nele escribe estos libros como si fueran corales. En un mismo capítulo, son varios los personajes que tienen la voz cantante, incluso los secundarios. Esto le da dinamismo, nos hace conocer mejor a todos ellos, aun a pesar de los nombres. Porque sí, Nele es alemana, y todos los personajes tienen nombres alemanes. Son como las novelas suecas, te cuesta horrores quedarte con los nombres de los protagonistas. Pero vamos, solo los primeros momentos. Luego consigues anclarte a la historia, y hacer de ellos algo tuyo, sintiéndote tú misma como parte de la novela.
Para evitar este embrollo, este lío de nombres, Nele hace un guiño a Agatha Christie, y pone al principio el Dramatis Personae, para que recuerdes a simple vista, quien es quien. Curioso, porque yo nunca recurro a él; intento que mis células grises (como diría Poirot) trabajen un poquito y recuerden esos nombres raros.

La resolución del caso transcurre en 15 días, y cada capítulo es un día en concreto. Con lo que tenemos capítulos largos, donde se va saltando de un personaje a otro, enganchándote a la acción sin remedio. Porque la característica primordial de esta autora, es que TODOS los personajes son susceptibles de ser el asesino. TODOS. Bueno, los dos protas, no, por ahora.
Aunque sean capítulos largos, es una novela dinámica, amena, de rápida lectura, puesto que predomina el diálogo. Parece que eres tú, el lector, el que estás haciendo las preguntas a los sospechosos. No te saltas ningún párrafo, ninguna pregunta, y tus células grises, intentan encontrar el asesino antes que el inspector.

El narrador es omnisciente, pero a pesar de ir contándonos todo lo que ocurre, no se le escapa nada que nos de ventaja sobre los inspectores. Es decir, que vamos descubriendo lo mismo que ellos, y que hasta el final, hasta la última página, no sabemos la solución.  Y qué final!! Un final de infarto; de órdago; la guinda del pastel. Impresionante. No podía parar de leer.

Es curioso. Es la primera vez que encuentro una víctima que no caía bien a nadie. Una víctima anodina, la verdad. Eso sí, todos los personajes tienen un temperamento fuerte, explosivos, todos salpimientan la historia a su forma. Están muy conseguidos, desde los secundarios, hasta los protagonistas.

En ella se aúnan muchos puntos interesantes y lo hacen de una manera amena y entretenida. Tenemos el tema de la ecología; la avaricia; el abuso de poder; las mentiras;  las distintas familias que existen y las relaciones de los padres con los hijos; las relaciones sociales, incluido el amor; las enfermedades; la informática; los juegos; las envidias; el chantaje; las infidelidades…. Muy, muy completo. Todo esto nubla el ambiente y el entorno de la novela. Esto es lo que hace que los inspectores lo tengan muy difícil para encontrar al asesino. Y todo junto hace de esta novela, algo entretenido, dinámico y muy adictivo.
Me encanta esta autora. A ver qué novela es la siguiente. ¿Con qué nos sorprenderán las editoriales?