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martes, 29 de enero de 2013

Desviando la atención del objetivo


Con lo bien que me estaba portando. Llevaba meses sin comprar un libro, tirando de los que tengo acumulados, de los que me regalan....
Hoy he ido a comprar al Carrefour, no os vais a creer el qué: escobas y fregonas (es lo que tienen las obras, que acaban con todos los productos de limpieza). Pero está hecho con mala leche, puesto que al entrar, tienes que pasar por fuerza delante del sector de los libros. Y allí, en la primera mesa: oferta!! Libros a 5,95 euros. Joooooo, esto no se hace!!! Que una tenía ya mono!!

Al final se han venido tres libros conmigo:

- El hombre que quería ser valiente, Nicholas Evans
- Recuerdos prestados, Cecilia Ahern
- Anatomía del miedo, Jonathan Santlofer


Yo sigo con Blancanieves debe morir y la vedad es que me está encantando....
De los que he comprado, ¿Habéis leído algunos? ¿Qué os han parecido?

sábado, 19 de enero de 2013

Regalo literario por correo postal

De pequeña tenía un afición un poco extraña, por lo menos eso me decían por aquel entonces,  y era escribir cartas a mis amigos. Sí, eso que ahora es casi impensable gracias a las nuevas tecnologías. Daba lo mismo en el lugar del mapa donde estuvieran, como si estaban a dos calles, pero yo escribía la carta y se las mandaba. Les contaba tonterías y chorradas, pero me encantaba recibir las contestaciones. Era una fiesta cuando venía el cartero. Tenía correspondencia de Inglaterra, Francia, Alemania, y muchísima de España y de mi ciudad. Además, escribía alrededor de 20 felicitaciones por Navidad, y todas ellas se esparcían por el mundo.

Con la llegada de Internet, mails, whatsapp, facebook, twitter y demás, lo fui dejando. Ahora mi buzón está triste y desvalido, y sobre todo porque es una dirección nueva y no llega ni una carta. Bueno sí, miento, del banco.. Esas nunca faltan.

Pues esta semana he tenido una sorpresa, y encima de esas redondas. El buzón no recibió ninguna visita, puesto que no cabía en él, pero si llamaron al timbre. UN REGALITO!! Me ha llegado un regalito vía correo postal. Dios!! Que ilusión!!

Un amigo me ha mandado un regalo, y como me conoce bien, ha mandado un libro: Blancanieves debe morir. Un título sugerente, si señor... Así que estoy deseando que terminen las obras, los ruidos, la mierda que hay por todos lados, para poder de nuevo colocar los muebles (estoy como empecé, sin muebles y sin nada en la casa) y tirarme en el sofá con el nuevo libro entre manos.


Ya os contaré más adelante. Por ahora, dar las gracias a mi buen amigo, Josephb Macgregor, que no solo es un buen amigo, sino un inmejorable reseñista.

viernes, 18 de enero de 2013

Capitán Jenny, Nieves Hidalgo

Hay veces que las escritoras nos hacen regalos, y hoy os traigo uno de ellos. Sabéis que una de mis autoras favoritas es Nieves Hidalgo. Pues en su blog está colgando uno de sus borradores por capítulos; cada día uno. Ya me he enganchado.

Se trata de Capitán Jenny, y esta es la sinopsis:


Como enviado de Isabel I, Nicholas Russell, conde de Leyssen, deberá infiltrarse entre los corsarios al mando del capitán Cook y probar su traición a Inglaterra. Pero cuando llega al Melody Sea se encuentra con que el terrible lobo de mar es una muchacha. Nick se verá envuelto en batallas navales contra los galeones de Felipe II de España mientras trata de seguir los mandatos de su reina y olvidar lo que le dicta el corazón. 

 Aquí os dejo el enlace por si os interesa:

http://nieveshidalgo.blogspot.com.es/

sábado, 12 de enero de 2013

Una canción casi olvidada, Katherine Webb


Hay novelas que te embrujan, que te absorben, que no puedes dejar de leer porque quieres saber más y más. Cuando las terminas, rezas para que el autor vuelva a escribir, con tanto arte, la siguiente. Eso es lo que me ocurrió con El legado de Katherine Webb. Cuando me enteré que había salido su nueva novela, y aun yo no había terminado la primera, me sentí feliz. Al menos, no tendría que esperar mucho para tener las historias de esta mujer, de nuevo en mis manos. Los Reyes hicieron el resto. Les mandé la carta, y en cuanto lo tuve, empecé su lectura.

Hoy vengo a presentaros Una canción casi olvidada de Katherine Webb, una novela de difícil clasificación, porque aunque se cuadraría dentro de Narrativa contemporánea, nos encontramos  mucho de misterio, de amor, de suspense, aventuras, intriga…

No voy a desvelar nada de la historia porque merece la pena que la vayáis viviendo página a página. Es un dulce, un caramelo, y hay que disfrutarlo lentamente. Así que hablaré de manera global, sin spoilers ni nada por el estilo. Además que sería difícil contaros todo lo que ocurre porque es libro muy completo.
Me asombra la mente de la autora, cómo ha podido llegar a urdir esta trama, y realmente me da miedo pensar que pueda llegar a ser real. Escalofríos me entran…

Es una novela compleja. Imaginaros una madeja de lana: sacamos el primer cabo y empezamos a tirar, a tirar, a tirar… Así es realmente Una canción casi olvidada. Intentas encontrarle el hilo, pero es la autora la que te va ayudando a desliar la madeja.
Al principio juega un poco con el lector. Te presenta al protagonista, y no te sientes nada atraído hacia él. Somos testigos de sus penurias y pensamos que estamos ante el tipo de protagonista antihéroe. Pero no, eso es solo el primer capítulo, luego nos damos cuenta que no tiene nada que ver con él, que él es la pieza que nos va a servir para tirar del hilo.

Esta novela comparte muchas características con El legado: nos volvemos a encontrar con varias historias dentro de un mismo libro, con distintas épocas. Una de ella es la transcurrida entre 1937-1939, justo en el inicio de la Segunda Guerra Mundial; y otra de las épocas, es la actualidad. Vamos viajando al pasado de la mano de una de las protagonistas, nos metemos en su mente, y a través de ella, vamos viviendo todo lo que ella vivió.
Seguimos siendo más que espectadores, puesto que sabemos más que el resto de personajes, y aun así, nunca llegamos a desentrañar la historia antes que ellos. Debemos esperar a llegar al final, para tener todas las piezas colocadas y entenderlo todo.

Otra de las características con el libro anterior, es que nunca nos atrevemos a juzgar a los personajes. Vas viendo sus acciones, sus decisiones, pero les vas cogiendo tanta estima, que eres incapaz de juzgarles y odiarles.
Evolucionan a lo largo de toda la historia, no hay ningún personaje plano, están tremendamente bien conseguidos, aunque salgan una sola vez mencionados. Son personajes que enamoran, que atrapan, y junto con la trama y el paisaje, termina por crear una novela redonda e impactante.


La mayor parte de la historia, transcurre en Dorset, sudoeste de Inglaterra, en un pequeño pueblecito costero, perdido de la mano de Dios, situado sobre la cresta jurásica que es con el nombre con el que se le conoce a aquella costa. Al pueblo lo llama, Blacknowle. Aunque no es el único terreno donde se moverán nuestros personajes; cambiamos incluso de países.

Tal como en el primer libro,  nos encontramos con familias perfectas, otras no tan perfectas y otras verdaderamente rotas; siendo uno de los pilares básicos de la trama: la familia.
Otros de los pilares: El amor y el desamor; la obsesión; las mentiras. El amor aparece no solo en la historia pasada, sino en la actualidad también aparece como protagonista velado.
La autora vuelve a absorbernos con capítulos largos, aunque dinámicos, amenos e intrigantes; con una narración en tercera persona, de forma omnisciente, conociendo todos los sentimientos y pensamientos de los personajes, o por lo menos, todo lo que ellos quieren que sepamos.
Prevalece la narración frente al diálogo, pero en ningún momento sientes que sea una trama lenta, al revés, vas volando sobre las páginas, bebiéndotelas, queriendo saber más y más, queriendo llegar al final, ese final impactante que te deja con la boca abierta.

Secretos, mentiras, celos, envidias, anhelos, deseos, obsesión… todo lo que hace que estemos pegados a las páginas desde el primer párrafo. Una novela que aun teniendo 552 páginas, te dura un suspiro muy a tu pesar. Ahora me toca esperar a una siguiente novela de esta autora. Espero que no nos deje abandonados mucho tiempo. No dejéis pasar esta novela, en serio. Si buena era El legado, esta es magistral.



jueves, 3 de enero de 2013

Luna Comanche, Catherine Anderson


Hace la friolera de un año y ocho meses, allá por mayo del 2011, leí una novela que me sorprendió gratamente, y que me dio a conocer a la autora que hoy os traigo. El libro en cuestión era La canción de Annie, una novela irrepetible que me llegó al alma. Cuando la terminé me quedé con ganas de más, y me dijeron: “ Si te ha gustado esta, dale una oportunidad a la serie Comanche”. He tardado un poco en darle esa oportunidad, pero ayer terminé de leer la primera novela de la trilogía: Luna comanche.


Luna comanche es la primera novela de la serie, escrita en 1991 por Catherine Anderson. La serie está compuesta por:
  1. Luna comanche
  2. Corazón comanche
  3. Amor comanche
  4. Magia comanche.

En español puede encontrarse en ebook en La Casa del libro por un módico precio. Así que no podéis quejaros, que nos los quitan de las manos. :p

Es una novela romántica histórica, ambientada en Estados Unidos, en el 1864. Evidentemente, por el título, podréis sacar de que trata: indios. Así que esta novela histórica va de indios, caballos y lanzas. Aunque es algo más que eso.
Como ya comenté con su anterior novela, si fuese contemporánea, podría clasificarse dentro del subgénero sentimental, porque lo que más sobresale, son los sentimientos de los personajes.

LA ÉPOCA:
Antes de empezar a contaros mis impresiones del libro, me gustaría ambientaros un poco. Como comenté anteriormente, la novela transcurre entre 1859 y 1864, en Estados Unidos. Podemos decir que en esos momentos, EEUU era una olla a presión a punto de explotar, puesto que estaba viviéndose batallas desde el este al oeste.
Durante 1861 al 1865 tuvo lugar la Guerra de Secesión, que se centró fundamentalmente en el Este del país. Los del norte (La Unión) luchaban contra los Estados confederados de America (los del sur), enfrentando la industrial-abolicionista (norte), con la agraria-esclavista (sur).

Mientras, en el Oeste, se acrecentaba las hostilidades entre los indios y los blancos por el territorio, con masacres, batallas, muertes y sangre.
Con el final de la Guerra de secesión, muchos americanos del Este, emigraron hacia el Oeste; llegaron multitud de inmigrantes europeos que también se asentaron por la zona; hubo una gran revolución industrial; y un gran despliegue del ejército para poder proteger a esos nuevos colonos. Todo esto, unido a la disminución de la manada de bisontes, forzó a los comanches a rendirse en el invierno de 1875.


BASADO EN:
Tras cotillear un poco en la red, he descubierto una historia que me ha parecido tremendamente familiar tras leer la novela. Es la historia de Cynthia Ann Parker. No sé si la autora se habrá fijado en ella para escribir la novela, pero para aquellas que la habéis leído, os dejo aquí la historia, para que me digáis si os parece levemente familiar.

Cynthia, rubia y con ojos azules,  era miembro de la extensa familia Parker, quienes  se asentaron en la tierra de los comanches. Fueron víctimas del ataque de estos indios, y Cynthia fue secuestrada con 9 años, tras haber sido testigo de la brutal tortura y asesinato de su abuelo, y las violaciones del resto de su familia. Parece ser que durante mucho tiempo, sufrió las torturas y vejaciones del poblado comanche, hasta que el jefe comanche Peta Nocona, la tomó como esposa, siéndole fiel solo a ella y queriéndola con locura. Permaneció con ellos 24 años y tuvo tres hijos.
A los 34 años, fue “rescatada” por unos rangers y devuelta a su familia, unos tíos que la recibieron, a ella y a su hija, con los brazo abiertos. El poblado fue destrozado, salvo la mayoría de los hombres que estaban cazando en ese momento, entre los que estaban los hijos y el marido de Cynthia. Cuando llegaron, se encontraron con su tribu masacrada, y con su madre y esposa desaparecida.
Cynthia intentó integrarse en la sociedad civilizada sin éxito, llegándose a escapar en varias ocasiones sin conseguirlo, hasta que su familia la encerró. Su pequeña murió y con ella la ilusión de la madre, quien se dejó morir por inanición.
Años más tarde, su hijo, único superviviente de la familia, Quanah Parker, llegó a convertirse en el último jefe comanche. Tras batallar contra los blancos durante parte de su vida, aceptó la paz, perdonó a su tío por la muerte de su madre, estudió inglés y llegó a ser el último jefe de su tribu que luchó por sus derechos (desde la reserva), con leyes y tratados.


LA AUTORA:
Catherine Anderson ha llevado el gusanillo de la escritura en la sangre desde que nació. Hija de escritora, comenta que no sabe si esa necesidad de escribir, se hereda genéticamente, o si es como un virus que se pasa de unos a otros. El caso es que siempre se recuerda contando historias, y escribiéndolas en cuadernos.
Suele escribir sobre personajes traumatizados, o con defectos o limitaciones físicas. Digamos que es una de las características de esta autora.

LA NOVELA:
Así que desde el principio, y por esa característica, nos encontramos ante una novela que atrapa al lector, le atenaza, y no le deja ni respirar hasta saber qué pasa con cada uno de los personajes.
Siempre nos encontramos leyendo con una mezcla de sentimientos, pero estos siempre están presentes a flor de piel. Hay veces que nos sobreviene la tristeza, la compasión, nos asquean ciertas escenas, y sufrimos con los personajes. Sin embargo, la mayoría de las veces, nos vemos envueltos en ternura, dulzura, bondad y cariño.

Está narrado en tercera persona por un narrador omnisciente, quien nos hace sentir y sufrir lo mismo que están sufriendo los personajes. Hay una prevalencia del diálogo, lo que le da dinamismo a la novela. Y es una narración lineal, enterándonos de la historia desde el principio, el prólogo, donde somos testigos de la profecía. Así que resumiendo, es una novela fácil de leer, que atrapa y que nos hace vivir cada momento de los personajes.

Estos están muy conseguidos. Son personajes pasionales, temperamentales, desde los protagonistas hasta los secundarios. Creo que esta autora no conoce el término personaje plano. Lloras con ellos, vives con ellos, sufres con ellos, y tienes ganas de matar alguno de ellos.

Como el libro que leí anteriormente de ella, podemos decir que Luna Comanche tiene algunas moralejas, o moralinas:
Se puede considerar a alguien “salvaje” por su forma de vida, cuando el salvajismo lo llevan otros que no son calificados con ese adjetivo.
La importancia de ciertas personas al qué dirán, que pensarán…
También se resalta en esta novela la violencia de género, los malos tratos, las violaciones….
Y que el amor entre personas de distintas culturas, si ambos dos están dispuestos a entenderse y comprenderse, con paciencia, cariño, respeto y confianza, todo es posible.

Es una novela más flojita que La canción de Annie, aun así, es bonita y fácil de leer. Se disfruta con la historia de amor, aunque me resulte poco creíble. Quizás esa ambientación, esa época, no está hecha para mí. Pero bueno, es una gran historia, y me quedo con la intriga de saber de los demás personajes. Así que no creo que tarde mucho en coger la segunda parte y volver a un territorio peligroso, donde la mujer no está nunca a salvo de nadie. 

martes, 1 de enero de 2013

Las ovejas de Glennkill, Leonie Swann


Empiezo enero con el reto de 12 meses, 12 libros. Son muchos los libros que están esperando su turno en la estantería, y que por h o por b, vuelven al final de la lista de pendientes, sin llegar nunca a caer en mis manos.

En Navidades me apetecía leer algo divertido, fresco, y recordé una novela que me regaló, hace dos o tres años, una amiga. Se titula Las ovejas de Glennkill, de Leonie Swann. Una novela muy diferente de todas las que he leído hasta ahora.
Recuerdo que cuando leí la sinopsis, miré a mi amiga con mala cara, y ella me dijo: “tiene buena pinta, y salen animales”. Ahora tengo que darle las gracias porque sin ella no habría conocido a estas ovejas parlanchinas.

De todos es sabido, que las ovejas son los animales más tontos sobre la Tierra. No, no me lo he inventado, es una realidad que corre por mi mundo, la veterinaria. La oveja es un animal tonto por naturaleza: se asusta con mucha facilidad, siguen al rebaño sin mirar por donde van, así que pueden caerse por un precipicio o darse contra una pared si la primera de ellas lo hace… En fin, eso, tontas de remate.
Así que me sorprendió que la autora escogiera este animal para protagonizar su libro, una novela policíaca. Porque sí, es una novela policíaca de todas, todas. Hay un asesinato (tranquilos, sale en la primera frase, no he desvelado nada), y deben encontrar al asesino. Pero no lo hace un detective, ni un inspector, ni un policía, ni tan siquiera un periodista, nop… Lo tienen que averiguar las ovejas.


Así que nos encontramos ante una novela que puede ser clasificada dentro del misterio o policíaca, pero que a la vez es fantástica porque no veo yo a unas ovejas ejerciendo de investigadores.  ;)
Es fresca y divertida, aunque es un humor algo más cercano al inglés, que al nuestro, la verdad. Eso sí, la autora es alemana. Leonie nació en 1975, en Alemania, y no conocemos su verdadero nombre, puesto que es un pseudónimo.  Eso sí, sabemos que estudió Filosofía, Psicología, y literatura inglesa.
Ha publicado dos libros:
  • Las ovejas de Glennkill, en 2005, traducidos a 15 idiomas, y editados, aquí en España, por la editorial Salamandra en 2007
  • ¡Qué viene el lobo!, en 2012, editada por Salamandra en noviembre del 2012.


Tiene muchos guiños a la literatura inglesa, sobre todo en los nombres de los personajes: Tenemos a Miss Marple, Othello, Melmoth, y un guiño en toda regla a Conan Doyle, pero tendréis que leerlo para saber dónde.
Otro de esos guiños, es el Dramatis Oves de la primera página, un recuerdo al Dramatis Personae que suelen utilizar muchos escritores en sus novelas, como Agatha Christie.

Es una novela de enredos, porque nos ponemos en la mente de unas ovejas, con sus dudas, sus pensamientos, las sensaciones y sus preguntas y deliberaciones. Y claro, aunque entiendan a los humanos, hay ciertos términos que se les escapa. Así que llegas a reír a carcajadas con algunas de sus conclusiones. Eso sí, tanto las dudas de las ovejas, como las nuestras, se verán aclaradas al final.

Aun así, aunque todo se aclare al final, me cuesta encontrar una estructura clara. Evidentemente es convergente, pero también es dispersa, porque los personajes no dejan de salir hasta la última página. Cuando crees que ya están todos presentados, ploff! Aparece otro que le añade una pizca de saborcillo a la historia.
Son capítulos más o menos larguitos, de unas 14 páginas, con una letra pequeñita. Vamos, que tiene substancia.
Hay un equilibrio entre el diálogo y la narración, aunque quizás se desmarque hacia el primero.
Está narrado en tercera persona, aunque es más observadora que omnisciente, porque aunque nos comentan como están las ovejas, nunca sabemos más que ellas, vamos descubriendo las cosas conforme lo van haciendo ellas.
Y a pesar que los personajes son animales, la autora ha sido capaz de darnos pinceladas muy precisas de cómo son cada una de ellas, como si fueran reales, muy conseguidas.
En el rebaño de ovejas, encontramos protagonistas, y ovejas secundarias, algo más planas o planas del todo. Pero Miss Marple, Mopple, Othello y Melmoth son los protagonistas. George también sale a menudo, aunque nunca esté presente. ;)

Novela divertida, cómica y amena para pasar el rato, y muy conseguida. No he podido evitar salir corriendo para comprarme la segunda parte, así que dentro de nada, os traeré la continuación de estas ovejas contestonas y valientes. ¿Alguien se anima a darle una oportunidad?