Páginas

sábado, 1 de junio de 2013

Dos tumbas, Douglas Preston y Lincoln Child


Los que me conocéis, sabéis que soy seguidora de estos coautores desde hace mucho tiempo. Fueron unos amigos los que me aconsejaron la serie. Me dijeron que me gustaría, que atrapaba, que eran diferentes, y que enganchaban cosa mala. Eso sí, hay que leerlos con una mente abierta. ¿Por qué? Porque son autores que mezclan algunos géneros literarios para crear su serie de Pendergast. 

Parte siendo una novela policíaca; no en vano Aloysius Pendergast es agente del FBI, pero un agente poco común. Es independiente, se salta las normas a piola, y tiene un cierto sexto sentido, diferente a todos los inspectores, policías, y agentes de ficción. Es inescrutable; muy pagado de sí mismo; e incansable. O lo era, ya os diré por qué digo esto.

Además de policíaca, es una novela fantástica. Siempre meten un ambiente tenebroso e ilógico; elementos paranormales o cosas extrañas y sorprendentes… Hay veces que es difícil decir si es fantástico o de ciencia ficción, porque van muy de la mano.
Pero todo lo introducen de manera amena haciendo que enganche al lector. O como sigo diciendo, hacía que enganchara.

La serie de Pendergast consta de 12 libros, por ahora. Ya os puse la lista en la reseña del libro anterior, pero como hace mucho de eso, pues voy a refrescaros la memoria:

El idolo perdido (The Relic)
El relicario (segunda parte de la novela anterior)
Los asesinatos de Manhattan (cierra el tema de las dos novelas anteriores, aunque puede leerse de manera individual)
Naturaleza muerta
La mano del diablo (primera novela de la trilogía Diógenes)
La danza de la muerte
El libro de los muertos
El círculo oscuro
La danza del cementerio
Pantano de sangre (primera novela de la trilogía Helen)
Sangre fría

Dos Tumbas

Así que recomiendo leerlos en orden, o por lo menos, con las trilogías tenedlo en cuenta.

Dentro de la misma serie, como veis, hay trilogías, bilogías (o como se llame), y Dos tumbas es la tercera novela de la trilogía de Helen.
Me ha pasado algo curioso con esta trilogía. La cogí con muchas ganas, estaba expectante, y cada año esperaba con deleite la llegada del siguiente libro. Pero me ha defraudado. Nos ha mostrado un Pendergast diferente. Ya no es lo que os he contado anteriormente, sino un antihéroe muy parecido a otros protagonistas de otros autores; y no nuestro Aloysius que era invencible.
Me ha dejado fría. Pasaba de ser un antihéroe, a un suicida temerario kamikace en tan solo dos páginas. De no querer vivir, a comerse el mundo en dos días, y sin eructar entre medias. No se.

Nunca han sido unos autores fieles a sus personajes. Suelen cargárselos a la primera de cambio, y los torturan a dos manos dejando al lector hechos una piltrafa y con el corazón encogido. Pero es que ya no es Pendergast: le han quitado su personalidad, nos han engañado.
Además, son unos mentirosos y unos liantes, puesto que en más de una novela, juega con la muerte y la vida como les viene en ganas.

Entre eso, y que hay varias historias intercaladas que no aportan nada a la trama, me ha dejado bastante fría. Siguen apareciendo personajes antiguos, que han ido saliendo en las distintas novelas, pero algunos son simples cameos, cuando la trama necesitaba de su aportación. Como es el caso de D´Agosta. Apenas sale y es uno de los secundarios con más peso en la serie.
Y algunos personajes que no entiendes a qué viene su aparición, son casi protagonistas. No se, me chirría.

Tiene acción, no os voy a mentir, y me dejó pegada a sus páginas durandome el libro muy poco tiempo, puesto que me lo bebí. Pero es como si leyera otra historia diferente, con otros personajes distintos.

Supongo que seguiré picando con estos autores. Siempre con la esperanza de que vuelva aquel Pendergast de Asesinatos en Manhattan o de Naturaleza muerta. Y que los autores nos deleiten con tramas inconcebibles y sorpresas paranormales de esas que tanto nos gustan. Mientras, seguiré releyendo la serie, y saltándome estas trilogías que tanto quebradero de cabeza nos han dado a los lectores.