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sábado, 30 de marzo de 2013

Colaboración: Ender, el Xenocida - Orson Scott Card


Para dejaros respirar de tantos asesinatos y tantos arrumacos, intercalo una de las excepcionales colaboraciones de Juan, esta vez con un libro de Ciencia ficción que va a traspasar las páginas y va a saltar a la gran pantalla en breve. Os dejo con:


Ender, el Xenocida (1991), de Orson Scott Card
Pequeninos no, gracias

El próximo noviembre estrenan «El Juego de Ender», basada en la novela homónima de Orson Scott Card, que inauguraba la saga en 1985. Harrison Ford, Ben Kinsgley y, naturalmente, un montón de niños actores que dan vida a los pequeños soldados entrenados por el gobierno de la Tierra para exterminar sin piedad (y sin saber que lo hacen) a los insectores, temida raza alienígena que amenaza a la Humanidad.



No sé qué tipo de adaptación será, pero si la película es fiel al libro, la polémica está servida. Las implicaciones éticas que comporta una sociedad militarizada que convierte en asesinos a niños de seis años son el punto fuerte del primer título de la saga de Ender. Luego han aparecido numerosas secuelas, pero su autor, Orson Scott Card siempre persigue lo mismo: confrontar puntos de vista, dividirte moralmente entre lo correcto, lo apropiado y lo necesario. Nunca hay un punto de vista absoluto en las novelas de Ender. Nadie lo hace bien o lo hace mal, simplemente lo hace, guiado por razones que son convenientes a un momento, a una situación o a unos intereses. Cuando los intereses chocan y en sus libros siempre lo hacen― aparece el conflicto, la piedra angular de este autor.



Ender, el Xenocida es el tercer título de la saga. Algo flojo comparado con la idea original. Mi opinión es que con esta novela Orson Scott Card aprovechó el tirón de la saga de Ender para crear un texto en el que pudiera tratar y exponer algunos de los muchos temas que le inquietan: qué es el libre albedrío, qué nos hace humanos, de dónde viene nuestra esencia y la de todos los seres vivos, cuál es la naturaleza del universo… A veces tienes la impresión de estar leyendo a Punset. Filosofía pura, y mucha ciencia, a veces demasiado especulativa, aunque no olvidemos que se trata de una novela de ficción. De ciencia ficción. Aunque intuyo, en muchas páginas, un tufillo doctrinal que no creo pase desapercibido a ningún lector. Orson Scott Card es mormón, y debe ser muy religioso, porque la religión católica es uno de los platos fuertes del planeta Lusitania, poblado por portugueses (al loro: otro de los planetas de los Cien Mundos del futuro se llama… ¡Catalunya! ¿Quiénes serán sus misteriosos habitantes?). Los mismos «pequeninos», una de las tres razas alienígenas de la novela, han sido convertidos al cristianismo católico. Pero hay más religiones en escena. Los «agraciados» del planeta Sendero, colonizado por chinos, pueden «oír» a los dioses y deben complacerlos continuamente haciendo toda clase de penitencia. Sientes durante un montón de capítulos la imperiosa necesidad de darles un aplauso en la cara para que despierten. Son irritantes y perturbadores, pero dan mucho en qué pensar.

En cuanto a la calidad literaria, bueno, los personajes no destacan por su solidez; son figuras de escasa entidad, el primero de ellos Ender. La novela es demasiado extensa e innecesariamente lenta, como una telenovela. Y para colmo, las últimas páginas tienen todas las características de una continuación forzada: personajes que resucitan, lisiados que se recuperan, líneas argumentales no resueltas, etc.



Ender, el Xenocida. ¿La recomiendo? No necesariamente. Pero animo a ver la película de «El Juego de Ender»  el próximo noviembre de este 2013. Tengo mucha curiosidad por saber cómo la han enfocado, si han captado la intención del autor o si han fabricado un enésimo producto de acción y aventuras que no trasciende más de las dos horas de rigor de su metraje. Ya veremos.

4 comentarios:

  1. Tengo un miedo a la peli...

    Besotes

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  2. Es que la idea es difícil de adaptar y que funcione como película. Yo duermo poco y más preguntándome lo que habrán hecho con ella.

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  3. La ciencia ficción no es el género en el que más me prodigue, pero me parece muy interesante lo que comentas sobre los distintos puntos de vista en la novela, que no son buenos ni malos sino adecuados a ese momento según lo deciden los personajes.

    ¡Besotes!

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