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jueves, 28 de febrero de 2013

Colaboración: La Jungla: Un buen día para morir

Hoy os dejo con otra entrada de Juan Antonio Caro Cals, esta vez relativa a una película que está ahora en cartelera. Me arrastraron a verla, después de una maratón de La Jungla de Cristal, e iba a hacer una reseña, pero mejor se la dejo a él, que es fan incondicional de John McLane. Os dejo con ella.


La jungla: un buen día para morir (2013)

Los ingleses dicen “old habits die hard”, o sea, que las viejas costumbres son difíciles de eliminar, y Bruce Willis se lo ha tomado al pie de la letra. Atento a las cifras de la imagen: ¡lleva veinticinco años haciendo el mismo personaje! Lo cual me encanta (¡no te mueras nunca, McLane!), pero  no quita que un fan de la saga opine reseñe critique sobre esta última entrega.


Me preparé a conciencia. Una semana antes logré reunir a un grupo de bravos, bravas y patatas con alioli para la maratón de rigor con dificultad de escala creciente: el edificio Nakatomi de Los Ángeles, el aeropuerto Dulles de Washington, la ciudad de Nueva York, los Estados Unidos de América… Edificio, aeropuerto, ciudad, país… Lo siguiente era el planeta entero.

En efecto, en “La jungla: un buen día para morir”, América se le queda pequeña al veterano Willis. El conflicto de la quinta entrega debía tener una magnitud global, una amenaza lo bastante poderosa para dejar en pañales a las anteriores. A Dios gracias, el policía de Nueva York John McLane que a estas alturas ya debe creerse víctima de una maldición gitana, única explicación del porqué se come estos marrones una vez y otra−, posee una constitución asombrosa que mejora con los años y que le permite abrir boca con un atropello (eso no es ná, hombre), para seguir con  aparatoso accidente de tráfico, una somanta de palos, una caída por andamios y toberas de obra hasta una cuba repleta de escombros afilados, y todo esto antes de almorzar.

Ahora en serio: McLane no es supermán; la magia de “Die hard” –traducida en España, como es lógico y natural, como “La jungla de cristal” –, es precisamente que un paisano que no destaca del común se enfrenta a una situación apurada con los medios de que dispone: instinto, ingenio y factor sorpresa. Pero cuando el personaje sobrepasa los límites de lo humano, de lo imposible, el tufo a chamusquina empieza a castigarte la ilusión. En serio: adoro ver a McLane colgado de un helicóptero militar, arrojado cien metros por el aire a cámara lenta para atravesar la cristalera de un almacén abandonado y llenito de radioactividad de Pripyat, Ucrania, pero también me gustaría verlo subir a una ambulancia y decir: «me voy a tomar un termalgin y un caldo de pollo, que si no mañana no hay Cristo que se levante».

Hablando ya de los aspectos técnicos de la película, echo en falta secundarios de calidad. Recordamos al agente Powell / Karl Winslow, o a Zeus Carver (sí, Zeus, el de no me toque los cojones o te meto un rayo por el…) y, sobre todo, echo en falta un MALO DE CALIDAD. Da la impresión de que los adversarios de La Jungla son cada vez más histriónicos, risibles o simplemente sosos. Que se gastan los cuartos en Bruce Willis y sólo queda un poco de calderilla para contratar al resto. Alan Rickman era tan interesante interpretando a Hans Gruber como el propio McLane. Nadie lo ha superado.

La película me pareció triste, oscura, melancólica, abandonada. McLane no está en su país, no está en su salsa, y eso se nota. Sólo me agradó el taxista ruso que canta por Frank Sinatra. El resto de personajes no me inspiraba nada parecido al afecto. Por dios, uno de los malos mantiene un diálogo de besugos con los McLane maniatados durante diez minutos… ¡mientras se come una zanahoria! Así no puedo.

Por otra parte, me gusta que hayan recuperado los giros habituales de la saga, y también los toques de humor, aunque mermados por un Willis que cada día tiene menos gracejo. No me importa que la cara de McLane se asemeje a una patata cocida, ni que la química con su hijo brille por su ausencia. Quiero que la saga continúe (en la próxima el conflicto afecta al sistema solar, y sólo McLane puede salvarnos a todos), quiero que la costumbre del señor Willis no desaparezca. Old habits die hard”, que traducido en España sería: “Las viejas costumbres jungla de cristal”.


12 comentarios:

  1. Uff... Yo también he sido super fan de esta saga. Pero esta entrega ha sido... horrible!!! Pero qué diálogos son esos? Qué humor!! Qué repeticiones! Qué absurdas peleas dialécticas padre-hijo... En fin... Casi me duermo en el cine. No te digo más...

    Mal. Muy mal.

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  2. Jajajajajja, no he escuchado ni una buena crítica de esta película. A mi me entretuvo, la verdad.

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  3. Fuimos al cine con pocas expectativas; por eso no nos defraudó... demasiado. Las palomitas estaban buenas.

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  4. No soy anonima soy Marilo, pero no se como ponerlo....veo que no has mencionado en la reseña la evolución capilar de Bruce , donde podemos afirmar con rotundidad y sin lugar a equivocarnos que.... Bruce sufre con cada entrega de la saga.....y mucho... es espectacular com ha ido perdiendo la melena por pelicula..... el ahorro en peluqueria ha sido la clave del margen deducible para contratar secundarios......ahi esta la proeza para poder realizar esta creepy entrega......

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  5. Y además me lo visten de abuelo con esa camisa de cuadros.... Menuda facha.

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  6. Aún no la he visto, se me escapó el fin de semana, a ver si este puedo acercarme y comento mas a gusto, porque es la única que me falta por ver
    Besos

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  7. Esperamos tus comentarios, guapa. A ver si coincides con la mayoría. Eso sí, disfruta!!!!!!

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  8. A mí lo que no me ha quedado claro es si la camiseta blanca de tirantes aparece o no... podría perdonar todo excepto eso :P

    Veo que no es ninguna maravilla, como fan de la saga la veré pronto aunque al menos voy sobre aviso y con las expectativas bajo mínimos... ¡ya os contaré!

    ¡Besos!

    Bea

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  9. Esta vez no es de tirantes, es de media manga, jajajajja. La edad no perdona. Pero vamos, sale en camiseta interior. No falla.

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  10. Después del paintball te va a saber a poco.

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  11. Pues si no es de tirantes me niego a verla jajaja. Me da mucho miedo que hayan anunciado que quieren hacer una sexta entrega, que dejen a John McClane retirarse que ya no está para esos trotes...

    Después de la lucha encarnizada del paintball esto se quedaba en pañales, está claro.

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