Páginas

domingo, 24 de junio de 2012

Louisa May Alcott

Hoy vengo a hablaros de un libro archiconocido por todo el mundo, o eso pensaba. Estaba planteando como presentarlo, cuando se acercó mi chico y me preguntó que hacía. Le contesté que intentando reseñar a uno de los clásicos más leídos, Mujercitas, ¿Qué contar de ella si todos conocían la historia, si no por el libro, por las películas? La sorpresa vino cuando me confesó que él no había leído el libro, no había visto ninguna de las versiones cinematográficas, ni siquiera los dibujitos anime que echaron cuando éramos pequeños. Mi sorpresa fue mayúscula.

No recuerdo cómo llegó a mi el primer libro. Era de tapa dura, enorme y con unas 350 páginas. Digo enorme porque no era para nada un libro de bolsillo. Si os digo la verdad, se asemejaba a los comics de antaño, de Asterix y Obelix, o de la Pantera rosa.... Era una versión juvenil, o eso pensaba, porque años posteriores, es decir, hace 3 años, me compre el último editado de Mujercitas, y el antiguo está la mar de completo.

Yo adopté Mujercitas como el libro de mesilla de noche, ese que tienes a mano antes de dormir, y que lees una y otra vez. Cuando adolescente me lo pude leer unas 8 veces, y no descarto volver a leer el completo, otra vez mas. Me encanta. Lo tachan de ñoño, insulso o con demasiada moralina, y esto último puede llegar a ser verdad, pero personalmente me encanta.
Tras bebermelo en muchas ocasiones, descubrí por azar, que era el primero de una serie de libros. En España se habían reunido esas historias en 4: Mujercitas, Aquellas mujercitas, Hombrecitos y Los muchachos de Jo. No paré hasta no haber conseguido hasta el último de ellos. Pero mas curioso me resultó saber, hace poco, que la historia de Mujercitas, era una biografía de la autora. Así que he decidido, que como la novela/película es tan conocida, hoy os hablaré de Louisa May Alcott.

Louisa nació en 1832, en el seno de una familia humilde, siendo la segunda de cuatro hermanas. Ya con este comienzo, os resultará coincidente con la novela...Pues poco a poco, llegó a plasmar casi toda su vida en ella.
Fueron educadas por su padre Amos, profesor y filosofo, en casa. Todas, menos la pequeña May Alcott Nieriker (Amy), a la que consiguieron llevar a la escuela. Otro de los pilares de la vida de Louisa, fue su madre, Abigail, a la que adoraba.

Escribir se convirtió en su pasión desde pequeña. Tenia una imaginación muy rica y escribía obras de teatros para poder actuar junto con sus hermanas. Era la alocada de la familia, aunque una de las mas inteligentes. Cuando la familia empezó con los primeros problemas económicos, Anna Alcott Pratt (Meg) y Louisa, empezaron a trabajar como institutrices para niños pequeños. Pero la mente traviesa de Louisa, que si a estos momentos de la historia, no sabéis que es la prota de la novela, Josephine, significa que debéis leeros la novela de nuevo; siguió maquinando para sacar a su familia de la pobreza, y no encontró otra manera que escribiendo historias que vendía a revistas.
Aun así, a Louisa nunca se le cayó los anillos en cuestiones laborales. Luchó para poder trabajar y llevar dinero a su familia. Así que trabajo como institutriz, profesora, costurera, sirviente.... Pero sus pequeñas aportaciones literarias dio un respiro económico a la familia en más de una ocasión. Aunque llego a la fama con Mujercitas, escribió otros muchos libros, cuentos, relatos, novelas cortas, incluso bajo pseudónimo. Ella decía que no le importaba escribir obras malas, como los melodramas (así se les llamaba por aquel entonces a las novelas románticas) o los thrillers, si eso hacía que llegara dinero a casa.

Mientras, en casa se quedaba la madre, con Elizabeth Sewall Alcott (Beth) y May (Amy). Pero muy pronto, la madre tuvo que salir a trabajar. Sí, el desenlace que tuvo Beth en la novela, lo tuvo en la vida real, y no comentaré nada para no destriparle a nadie esa parte.

En 1861 comenzó la Guerra de la Independencia, y Louisa, empezó a trabajar para la causa, cosiendo las banderas y los uniformes. Cuando cumplio los 30, se alistó en el ejercito como enfermera, contrayendo las fiebres tifoideas y neumonía. Fue tratada con Colomel, derivado del mercurio, que le envenenó el sistema nervioso, que fue lo que la mató años más tarde. Al volver a casa, le encomendaron la labor de escribir una novela para chicas, y recurrió a su propia vida para hacerlo. Tardó dos meses y medio en escribir Mujercitas, apenas comía, apenas dormía..
Le llegó por fin el éxito con 35 años. Mujercitas fue editada en 1868, Hombrecitos en 1871 y Los muchachos de Jo en 1886.

Llegó a decir que ella no conoció el amor, pero si tenéis curiosidad por saber en quien se inspiró para el personaje de Laurie, fue en un hombre que conoció en Europa, cuando servía a una señora impedida como señorita de compañía. Este hombre se llamaba Ladislas Wisniewski, pero ella lo llamaba Laddie.

Siempre tuvo un gran corazón, pero lo siguió demostrando a lo largo de su vida. Cuando tuvo el dinero necesario, fundó un orfanato.
En un viaje a Europa, murió el marido de Anna (Meg), y le pasó los derechos de la obra a sus sobrinos. May (Amy) murió dejando a una niña de poca edad a la que llamaron como su tía, que fue adoptada y criada por Louisa.

Louisa murió aquejada de dolores por culpa del envenenamiento de mercurio. Tenia 55 años. Fue una mujer que luchó por su familia, por sus derechos como mujer, no en vano fue activista en la lucha por el voto, y por lo que creía. Una mujer que llegó a los corazones de muchos lectores y que consiguió ver su sueño cumplido, ser escritora de fama y darle el dinero a su familia.
No hay que dudarlo, Mujercitas en un clásico que no puede faltar en las vidas de los lectores.
Estas Navidades, a leer a Louisa.

domingo, 17 de junio de 2012

Feria del libro de Madrid


Últimamente me hallo inmersa en unos días/meses frenéticos; espero encontrar más ratos libres para poder pasarme por aquí y por todos vuestros blogs.
Igual que carezco de tiempo libre para forear y bloguear, también me ocurre lo mismo para leer. Leo a velocidades lentísimas para lo que estoy acostumbrada, y eso me tiene algo preocupada. Pero supongo que todo será el cansancio, que cuando logre hacerme con el nuevo trabajo, todo volverá a la normalidad.
Pero a pesar de no tener tiempo para leer, sí sigo comprando libros compulsivamente, y si encima tengo la suerte de acudir a la feria del libro de Madrid, ya ni os cuento. Me llevé una maleta medio vacía, y volví con una maleta que pesaba un quintal.


Tras recibir una buena noticia laboral, decidí regalarme un viaje a Madrid para conocer por fin a mis dos autoras románticas españolas favoritas: Ángeles Ibirika y Nieves Hidalgo. El universo se había confabulado para que coincidieran ambas firmando a la misma hora, y en el mismo lugar. ¿Qué iba a hacer yo sino ir?

¿Recordáis que os había dicho que iba cargada con una maleta medio vacía? Pues lo que la llenaba eran libros. Me llevé dos libros de Ángeles y uno de Nieves, puesto que pensaba comprarme el último que había sacado al mercado. POR FIN LAS CONOCÍ PERSONALMENTE!!  Qué ilusión más grande. Estaba nerviosa, me temblaban las manos y la voz… ainss, que tontuna soy de vez en cuando…
Mi timidez me hizo quedarme sin foto con Nieves Hidalgo, pero tras recibir un ligero empujoncito por parte de las libreras, logré una foto con Ángeles.


Además de ellas dos, volví a encontrarme con autores amigos, con los que disfruté de un ratito de conversación, de achuchones varios, de risas y de cariño. Entre ellos se encontraba Javier Márquez, Victor Fernandez Correas, Miguel Aguerralde (al que le compré el libro, puesto que quedó pendiente en una firma anterior), Antonio Martín Morales… Conocí personalmente a Juan Gómez Jurado, del que había leído varios libros anteriormente, y cotilleé las caras de multitud de escritores de renombre, cotilla que es una. :p

No sé si habéis tenido la oportunidad de ir alguna vez a la feria del libro de Madrid; en mi caso, creo que es la tercera vez que subo. ¡ES INMENSA! 356 casetas este año. Y eso teniendo en cuenta que estamos en crisis y han desaparecido muchas de ellas. Editores, librerías, organismos institucionales… En fin, miles y miles de oportunidades para encontrarte cara a cara con un libro interesante. Eso sí, si buscas uno en concreto, tienes todas las papeletas para no encontrarlo. Es la ley de Murphy.


Una cosa que me ha llamado la atención: cada vez más, se necesitan las redes sociales y los medios para llegar a lectores. Cuanto más activo sea socialmente, más lectores tendrá a la espera de una firma y una sonrisa. No vale ser solo un buen escritor, sino también darse a conocer y hacerse cercano. Lejos queda ese autor intocable, inalcanzable, cuyo único contacto con el lector era a través de la editorial, presentaciones y ferias del libro. Ahora los autores tienen otra herramienta, Internet: Twitter, facebook, blogs, foros… Todo eso hace que el escritor sea alguien cercano, querido, y seguido por sus lectores. Podemos encontrarnos a autores de renombre pero al que nadie le visita en la feria, mientras que algunos escritores nóveles no paran de firmar, libro tras libro.
Otra cosa necesaria: simpatía. Si te acercas al stand, ¿qué menos que te sonrían y te dediquen unas palabras?  

Puede que por la crisis no se haya vendido todo lo que se vendía antaño, pero.. ¡Qué cantidad de gente en la feria del libro! No podías dar un paso sin chocarte con alguien. La mitad de esa multitud sería lector, pero… mucho me temo que la otra mitad venía en busca de un paseo por el Parque del Retiro, y a cotillear rostros de famosos como Boris Izaguirre o Mario Vaquerizo….


Volví a casa cargada de libros, de recuerdos para guardar a buen recaudo, de ilusión por haber conocido a mis autoras favoritas, del cariño recibido por amigos a los que visito cada vez que subo a Madrid, de conversaciones, de achuchones, de besos… y con muchas esperanzas, puesto que el mundo literario, pese al pesimismo de muchos, no está muerto.  Eso sí, necesita un cambio, un lavado de cara, una evolución. La feria del libro puede convertirse en algo más si evoluciona con su tiempo.
El año que viene será otro año, y espero poder acudir de nuevo. ¿Os animáis? 

domingo, 3 de junio de 2012

Mi amigo Luki-Live, Christine Nöstlinger


Visitando el blog de una amiga, vino a mí, el recuerdo de un libro al que le tengo un particular aprecio, y no puedo dejar pasar esta oportunidad para hablaros de él. Además, me ha dado la idea de abrir una nueva sección del blog: recordando lecturas.
Desde hace unos meses, mi vida ha cambiado, para bien, todo hay que decirlo, pero tengo menos tiempo para leer, así que las reseñas se van espaciando, dejando un vacío en el blog que me abruma. Así que esta reseñita, pequeña e insulsa, va a dar el pistoletazo de salida a reseñas de libros que en mi niñez, juventud o adolescencia, significaron algo para mí. Quizás algunos estén descalificados, pero así impediremos que esas novelas se pierdan en el olvido. Nadie, ni nada muere, si alguien le recuerda.

No sé si en vuestros colegios/institutos “recomendaban” lecturas, y lo pongo entre comillas, porque más que recomendar era obligar… Siempre me he llevado mal con las recomendaciones literarias de los profesores. Mira que siempre he adorado leer, pero en cuanto me obligaban a un título en concreto, ese gusto por la lectura se volvía odio hacia ese libro. Me pasó con Un mundo feliz de Aldous Huxley; La celestina…..
Sin embargo uno lo recuerdo con mucho cariño. Teníamos 10 u 11 años, y en clase de lengua, una vez a la semana, leíamos en voz alta un pequeño libro, finito, con una portada amarillo chillón que se ganó parte de mi corazoncito infantil. Supongo que es el primer libro romántico que leí, y se titulaba: Mi amigo Luki-live, de Christine Nöstlinger.

Evidentemente era juvenil, pero hablaba justo de todo aquello que nos pasaba a los jóvenes de aquel entonces por la cabeza. Era ñoño, no lo voy a negar, y veía a mis compañeros de clases poner caras de tortura, hacer como que vomitaban al escuchar la historia, pero estaban todos tan enganchados como nosotras.

La historia comienza en la puerta del colegio. Tras un verano en Inglaterra para mejorar su inglés, Luki vuelve a casa para comenzar el curso. Sin embargo, todos los de su alrededor se encuentran con un Luki muy diferente al que se fue. A todos les parece un gran cambio, se vuelve un chico popular…. a todos, menos a su vecina, Ariane. Han sido inseparables desde pequeños y solo se han separado ese verano. A la vuelta, Ariane tendrá que aceptar que su amigo se haya convertido en otra persona.

Es una historia bonita, dulce, ñoña, para que mentir, pero que se va colando poco a poco en el lector. Se habla de la amistad, del primer amor, de la familia, de cómo afrontamos cada uno los problemas, los celos, las envidias… y todo desde el punto de vista de un adolescente.
Está narrado por Ariane, como si de un diario se tratase, y es ella la que nos acerca al vecindario, a los compañeros de colegio, y sobre todo, a Luki. Lo hace de manera sencilla, directa y divertida. Os pongo algunos ejemplos:

"Luki llegó hasta el castaño. Todos patidifusos fijaron en él la mirada. También los de los otros cursos. Luki bajó de la bicicleta y la apoyó en el tronco del árbol. Yo estaba también apoyada en el tronco del árbol. Luki sonrió a los que le hacían corro, y luego se inclinó hacia mí (desde hace unos años me lleva casi la cabeza) y dijo:
- Hello, mon amour
Y me besó en la mejilla derecha.
¡Horroroso! Creí que me hundía en la tierra entre las raíces del castaño. Desde el día en que el asqueroso del fotógrafo nos obligó al besito porque a él le parecía aquello muy mono - y esto fue todavía en tiempos del kindergarten- Luki no me había vuelto a besar"....
Sí, como habéis podido notar, usa muchas frases cortas, apenas subordinadas, pero tenéis que pensar que es un libro para niños. Nada que ver con Federico Moccia y su manía de no usar subordinadas, y eso que está dirigido para adolescente algo más mayorcitas... En fin...

Es un libro que se ganó mi corazón. Lo releí muchísimas veces, y lo guardo con cariño en la estantería. No descarto volverlo a leer algún día. Quizás, como adultos, no podamos ponernos en la situación de los protagonistas, pero si podemos recordar aquellos años y los sentimientos que vivimos por aquel entonces.

sábado, 2 de junio de 2012

La sombra de la sirena, Camilla Lackberg


Llegué al boom de la novela negra de la mano de Stieg Larsson y su trilogía Millenium, y luego fui cayendo en las redes de las demás escritoras que hicieron su aparición gracias a la estela dejada por este escritor. Leí a Camilla Lackberg, a Asa Larsson y a Mari Jungstedt… Pero quien realmente me atrapó en sus redes suecas, fue Camilla.

Soy seguidora de esta autora y me hago con sus novelas en cuanto salen al mercado. Es verdad que no todas me llegaron a gustar, puesto que con Crimen en directo, casi termino la relación lectora con ella. ¡Qué malita es! Pero tras ese tropezón, volvió a atraparme y a no dejarme escapar de sus intrigas y sus personajes.

La sombra de la sirena, es su sexta novela de la serie La princesa de hielo, encuadrada dentro del género policíaco.
Sigue estando ambientado en Fjällbacka, en la costa de Suecia rozando con Noruega, donde Camilla se crió. Estudió económicas aunque estuvo enamorada de las palabras desde pequeña. Fue un profesor suyo el que le instó a escribir sobre aquello que conociera, así que se centró en su entorno para crear una trama policíaca con unos personajes muy sorprendentes.

Camilla tiene una estructura propia a la hora de escribir, y la vuelve a repetir con esta novela: 

No están numerados los capítulos, sino que suelen comenzar con una página, normalmente en cursiva, que trata de un tema diferente a la trama que estamos siguiendo. Sabes que esa página, esos párrafos en cursiva, van a encajar en el puzle pero al final del todo. Así que de nada sirve indagar en tu subconsciente para encontrar la solución al dilema.
Suele empezar sus novelas con un prólogo impactante, y no ha fallado en eso con esta. Te engancha con el primer párrafo y la intriga no nos abandona en ningún momento.

Aunque empezó la serie teniendo a dos protagonistas: Erica y Patrick, se ha convertido en una novela coral, teniendo tanta o más importancia los personajes que les acompañan. Así que debemos hacer como dos clasificaciones: los personajes principales que son los que salían en novelas anteriores, y los secundarios que son los que salen en esta, para darle forma a la trama. Nos va narrando tanto el caso policial como la vida personal de cada uno de los personajes, cogiéndole cariño a cada uno de ellos. Estos son como viejos amigos con los que te reencuentras novela tras novela. El tándem Patrick y Erica sigue adelante en su vida, y a diferencia de otros autores, Camilla los hace evolucionar entre novelas, fuera de ellas, es decir, no están totalmente enlazadas, hay meses o años por medio. Además de ellos, tenemos a Anna, Dan y los niños; los compañeros de trabajo de Patrick…; y los nuevos personajes que van apareciendo: Eric, Kenneth, Cia, Louise, Christian…..

La estructura está  entre convergente y dispersa. Empieza siendo un caos, parece que nada tiene relación, aparecen personajes que sorprenden al lector, careciendo estos de importancia, y conforme avanzas en la lectura, descubres la relación.
El narrador es omnisciente y va saltando de personajes en personajes. Dentro de un mismo capítulo, pasamos de un lado del pueblo a otro, avisándonos simplemente con una separación de párrafos (otra de las características de esta autora). Esto le da dinamismo y rapidez a la hora de la lectura.  

Camilla juega con el lector. Va añadiendo piezas sobre la mesa, sin dar apenas pistas de donde va a ir colocándolas. Así que el lector no puede dejar de leer para saber donde van cada una. Intenta encajar esas piezas por sí solo, pero nunca llega a saber la realidad hasta el final. Sin embargo, en mi caso, me olía algo a la mitad de la novela, aunque eso no le ha quitado interés al libro.

Aunque el tiempo que hace en el pueblo sigue estando presente, no ha tenido protagonismo secundario como en otras novelas. Aquí sabemos que hace frío por la cantidad de capas de ropa que llevan los personajes, o porque dicen que nieva, o llueve… Pero no es tan pesada indicando el mal tiempo que hace en todo momento, como en libros anteriores.

Hubo una cosa que me pareció divertida, y es que Camilla le hace un guiñó a su colega sueca, Asa Larsson, puesto que en un momento, dice que alguien estaba leyendo Aurora boreal de esta autora.

En esta novela, se resalta las consecuencias que pueden tener una mala adopción, los malos tratos psicológicos, algunas enfermedades psicológicas, el bulling en los colegios…. Digamos que es una forma de hacernos llegar problemas de la sociedad, a través de la lectura y su disfrute.

Pero lo que más me K.O me ha dejado, por no decir palabrotas o palabras soeces, es el final. Maredelamarhermoso. Si pudiera la mataría a fuego lento, torturándola como ella nos está torturando a sus lectores, porque esto no puede hacerse. No puede dejarnos así!!!!!!!!
¡¡Un año!! Nos toca esperar un año para ver qué ha hecho con ese final…
Una novela trepidante, con altas dosis de intriga, impactante, que atrapa desde las primeras palabras. Muy, muy recomendable.