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lunes, 21 de mayo de 2012

¿Llegó la crisis a la literatura? La feria del libro mengua.


Llevamos unos años bastante preocupados por la crisis. No hay día, hora o minuto, que no pase sin hablar de ella, de los recortes, de los trabajos, del gobierno y demás. La crisis ha llegado a todos los niveles, y el de la literatura no iba a ser menos.

Estas dos últimas semanas, ha tenido lugar en Sevilla, la feria del libro del 2012. Y sí, la crisis se ha notado. El número de casetas ha bajado, es decir, el número de librerías asistentes. Algunas porque han desaparecido, como nuestra querida librería La Araña, a la que se le echa de menos; otras siguen con sus stands, pero le han acortado los m₂. Y una de las cosas que más han llamado la atención, ha sido la desaparición de la carpa.
Antiguamente, en la feria del libro existían tres lugares donde convocar charlas, presentaciones o conferencias: la carpa, la sala Apeadero y la pérgola. Este año la carpa ha desaparecido, y se ha intensificado la presencia de conferencias y charlas en la sala apeadero.

Además, años anteriores, debido al gran número de casetas o stands asistentes, tenían que coger dos plazas para darle cabida: La plaza nueva y la Plaza San Francisco. Este año, solo llenaban la Plaza Nueva, quedándose un poco coja la sala Apeadero, puesto que esta sala (muy bonita, por cierto, todo hay que decirlo) perteneciente al Ayuntamiento, abre sus puertas hacia la Plaza San Francisco, quedando algo alejada de la feria del libro.

Otra de las cosas que han desaparecido, es la cafetería que había en una de las esquinas opuestas al ayuntamiento. En la terracita,  los autores y asistentes a las firmas, charlas y conferencias, podían mojarse las sedientas gargantas.
Y bueno, algo que he echado en falta, un aseo. Sí, había uno, pero fuera de servicio.. Y tuvimos que hacer como quien va a consumir en un bar cercano, para poder ir al baño….

Además de en la organización, también se ha notado a nivel de consumidor. No sé cómo habrán cerrado las librerías, pero sí se ha notado a nivel de calle. Una de las cosas qué más se escuchaba en las firmas de libros era: voy a darme una vuelta y ahora vuelvo. Si al final no encuentro otro libro, me llevo el suyo. Es que solo puedo comprarme un libro. Y esos los más sinceros. Otros simplemente sonreían y seguían adelante.

Aun así, todos aquellos escritores amigos, han tenido una buena feria. Se iban contentos con los libros firmados y vendidos. Porque hemos descubierto el quid de la cuestión. Un escritor no debe saber solo escribir, sino también vender su obra, ser agradable al trato, y llamar la atención de los lectores que se acercan al stand. Desparpajo, alegría, simpatía, eso hace que un lector se decante más por un libro que por otro. Y he sido testigo directo de ello.
Ayer en la feria, dos escritores amigos firmaban en el stand justo al lado de “famosetes”. Nuestros escritores consiguieron vender y firmar sus novelas, mientras una famosa, sentada justo al lado, no estampó ninguna firma. El que vale, vale.

Eso sí, hay quien triunfó a gran escala. Tanto que daba miedo. Una fila enorme de adolescentes impacientes colapsaba la feria del libro. El escritor de Canciones para Paula, no dejaba títere con cabeza. No solo vendió todos los libros del stand donde firmaba, sino que media feria se quedó sin ejemplares suyos. Las niñas saltaban de entusiasmo, chillaban, y se comportaban como lo que son, adolescentes. Impactante. Se me desencajó la mandíbula, y los ojos los tenía como platos. Aun estoy con el susto en el cuerpo.

La crisis ha llegado a la literatura, pero aun hay esperanza. Aun hay quienes ahorramos para poder tener los libros en papel, firmado por su propio autor, o que por problemas económicos o de espacio (cualquier día me tengo que ir debajo de un puente porque no quepo en mi casa) se hace con el formato digital. El libro tiene futuro, no caigamos en la desesperanza.




2 comentarios:

  1. Es triste ver cómo está el panorama... Y lo terrible es que va a ir a peor.

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  2. Cruzaremos los dedos para que pase pronto. Besos

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