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martes, 13 de marzo de 2012

La Torre del Gallo, Francisco Javier Oliva


No hay nada más difícil, como ya os he dicho más de una vez, que reseñar novelas pertenecientes a un género que sueles tocar poco. Y si encima, el autor es conocido, apaga y vámonos. No sé si le tienes más miedo al género o al autor. Mira que si le da por matarme… Ah, no, espera, que eso ya lo ha hecho. (No, no me he vuelto loca, para saber la solución de este enigma, debéis leer la novela). Y tranquilos, no es un spoiler.

La novela a reseñar se titula La Torre del Gallo, y el autor es Francisco Javier Oliva. Sí, ya os hablé de ellos dos (la novela y el autor) en la presentación que tuvo lugar en Sevilla.
Antes que nada vamos a intentar clasificarla, y digo intentar porque tiene un poco de todo. Fundamentalmente, podemos decir que es narrativa aunque no es contemporánea puesto que está ambientada en 2044, en Sigüenza, ciudad perteneciente a la provincia de Guadalajara. Además de narrativa, y un poco de ciencia ficción, también encontramos una gran carga de novela policíaca o mejor dicho de suspense. Vamos, la mar de completita. Es decir, es una novela costumbrista con una trama de misterio en su interior. Y para intentar explicarme, debo seguir reseñando.

La novela consta de 707 páginas. ¡Sip!… pero no empecéis a hiperventilar que la letra es grandecita, así que no son tantas, de verdad.
Está narrado en tercera persona y los capítulos constan de una media de 7 u 8 páginas cada uno. Y digo media, eh? Que algunos no llegan y otros la sobrepasan.  Son 47 capítulos numerados en romano.
 Podemos decir que es una novela coral. Es verdad que sobresalen dos personajes, Diego y Samuel, pero todos y cada uno de ellos, tienen una gran importancia en la trama. No podríamos llamarlos secundarios, porque todos tienen su momento de gloria.

Empezamos la novela conociendo a Samuel y a Diego. Samuel  es el encargado de cuidar a Diego, un anciano que vuelve tras estar 40 años en Afganistán, en una cárcel, y lo hace aquejado del Síndrome de Korsakoff. Supongo que habréis fruncido el ceño al escuchar esto último, así que os intento explicar qué síntomas tiene esta enfermedad. La enfermedad se debe a la ausencia de la tiamina o vitamina B1. Se da normalmente en personas alcohólicas, aunque también puede deberse a una malnutrición severa. El caso es, que sin esta vitamina, el cerebro se ve dañado, afectando a la memoria. La persona es incapaz de formar nuevos recuerdos; tiene pérdida de memoria grave; inventa aquello que no recuerda, es decir, confabula; y sufren alucinaciones.
Esta es la enfermedad que sufre Diego. Para él, aun están en 2009, no es consciente que han pasado 40 años, y debe enfrentarse a su vuelta, al cambio sufrido por el tiempo tanto de su ciudad como de sus amigos, la pérdida de seres queridos, la evolución tecnológica….  Para poder enfrentarse a todo eso, tiene a Samuel y a Mencía. Y a través de ellos y de los demás personajes, vamos conociendo a Diego y las vivencias pasadas. Ahí, en el pasado, es donde tiene lugar el “asuntillo” de suspense de la novela. Pero no es un salto en el tiempo, es decir, nosotros, los lectores, no nos movemos del 2044, todas las circunstancias que tuvieron lugar en el pasado, son contadas por los personajes en las conversaciones que tienen entre ellos.

La novela en sí es como un viaje, o mejor dicho, dos. Uno de los viajes es a través de la memoria de Diego y de sus amigos; y el otro es el viaje a través de Sigüenza y su historia. Vamos acompañando a los personajes por calles, esquinas, bares, monumentos, puentes, torres; además conocemos la Semana santa de Sigüenza, el verano y los veraneantes… Vamos, lo que viene siendo una novela costumbrista.
Y aquí llega la única pega que le he encontrado a la novela, y es personal. Es decir, que me consta que soy yo la que tiene el problema, puesto que se que esta parte, la de las costumbres, modos  y usos, está bien integrada en la novela. Pero a mí, las narraciones describiendo lugares, monumentos y demás, me cuestan mucho. Me atasco en ellas. De ahí mi despego a las novelas históricas y narrativas. Y sí, me he atascado un poco en esta parte.

Sin embargo, he disfrutado con lo demás, puesto que los personajes están muy conseguidos, totalmente reales; y la parte de suspense atrapa desde el principio. Y el final, ¡¡Buff!!! Que contar del final… Ojiplática te deja.
Es una novela llena de secretos, cotilleos, miedos, rencores, venganzas, racismo, diferencia entre clases sociales…  y por supuesto Sigüenza, la principal protagonista. Aquel que la conozca disfrutará con sus páginas, aquellos que como yo, no la conozcan, sentirán deseos de hacerlo. Próximas vacaciones, destino Sigüenza.

7 comentarios:

  1. Se me cae la lagrimilla... ¡Gracias, tesoro!

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  2. Me ha llamado mucho la atención, tiene muy buena pinta y lo que tú has visto como un problema a mí es de lo que más me gusta, apuntado queda
    besos

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  3. Oye que buena pinta tiene el libro!!!
    Gracias por el descubrimiento.
    Besos

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  4. Gracias a las dos por pasaros.
    Tatty, eso es cierto, cada lector es un mundo, y mientras yo me atasco con la narrativa descriptivas, otros disfrutan con ella. Te gustará, ya verás.

    Un beso enorme a las dos.

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  5. Pues después de esa reseña no va a quedar más remedio que leerla! ;)
    ¡Me la apunto!

    Besos

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  6. Cuando quieras te la presto!
    Besotes

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