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sábado, 4 de febrero de 2012

Una pérdida razonable, Anne Perry



¿Alguna  vez os habéis imaginado viviendo en otra época? ¿Cuál sería vuestra favorita? Hace poco vi en el cine la última película de Woody Allen, Midnight in Paris, y me hizo preguntarme alguna de estas cuestiones. El caso es que siempre me ha gustado la época victoriana, pero claro, no todo es oro lo que reluce, y en aquella época, había más pobreza que oro, la verdad, pero es cierto que es una época que me apasiona. Eso sí, nunca para vivir.

Una de las autoras que mejor refleja esta época en sus novelas, es Anne Perry. Tiene dos series policíacas ambientadas en el Londres victoriano: la serie de William Monk, situado alrededor de 1864; y la de Thomas Pitt, en 1893.
Me inicié en las novelas de Anne Perry de la mano de Thomas Pitt, y caí rendida a sus pies desde el primer capítulo. Desde entonces, busqué sus novelas por todas las bibliotecas de mi ciudad. Algo más tarde descubrí a Monk, y aunque no lograba hacerme sentir igual que Pitt, me servía como aperitivo, para pasar el “mono”, mientras llegaba otra de Thomas y Charlotte.
Hace unos años, Anne Perry se centró en William Monk, quería verlo evolucionar, así que dejó a Pitt apartado. Al principio renegué y me quejé como cualquier mortal, seguidor acérrimo de un personaje, pero tengo que confesar, que desde hace 4 novelas, Monk ha llegado a ser tan importante como Pitt. Ha conseguido hacerle evolucionar de manera magistral.

La última novela que ha llegado a mí, de esta autora, es Una pérdida razonable, y venía a hablaros un poco de ella.
Antes que nada advertir que estas novelas necesitan ser leídas en orden. Al principio no importaba que fuésemos saltando de una a otra, porque se centraba en un caso policial. Desde Asesino en la oscuridad, sigue una misma trama, unos mismos personajes, y aquel que se salte alguna novela, estará perdiéndose bastante de la historia. El orden de las últimas novelas sería el siguiente:

Asesino en la oscuridad
Falsa inocencia
Una pérdida razonable
.

Por lo menos, estos tres, habría que leerlos en orden.

Como toda autora policíaca que inicia una serie, empieza centrándose en el caso policial, haciendo evolucionar poco a los personajes; pero en cuanto va avanzando en ella, va descubriendo que los personajes pueden dar mucho de sí, y los va amortizando. Así que al principio, la serie se centra en Monk y su amnesia, apareciendo Hester para ayudarle.
Ahora nos encontramos ante una novela coral, donde todos los protagonistas tienen importancia, saltando de uno a otro, haciendo que el caso policial sea más interesante, más redondo, más claro para el lector.

Una pérdida razonable, tiene lugar 3 semanas después de Falsa apariencia. Aunque Anne Perry cerró el anterior libro de manera magistral, dejó ciertas puertas abiertas que trata en esta misma novela. Unas puertas que atenazan al lector desde el principio, jugando con sus sentimientos, sintiéndose indignado por el desarrollo y las descripciones… Es una maestra en esto de situar al lector en el ambiente victoriano.

Cuando hablamos de época victoriana, nos referimos a la época donde Inglaterra estuvo reinada por la reina Victoria, es decir de 1837 al 1901. La reina Victoria revolucionó Inglaterra; esta pasó de ser agraria y rural, a estar muy industrializada.

Una de las cosas más reflejadas en la novela, es la jerarquización de la sociedad:
 En el escalón más alto, estaba la iglesia y la aristocracia. Tenían títulos nobiliarios que le dotaban de todos los privilegios,  heredándose de padres a hijos primogénitos. Encima de todo, estaba la Iglesia con sus Arzobispos; luego, en orden decreciente, encontrábamos los Duques, Marqueses, Condes, Vizcondes, Barones (denominados como Lord) y Baronets (denominados como Sir).
Tras este escalón de mayor jerarquía, nos encontramos con la clase media, que correspondía a los Caballeros, y a los llamados “nuevos ricos”, es decir, que con la industrialización, fueron escalando en la nobleza: los burgueses, dueños de fábricas, abogados, ingenieros… Eran ricos, pero no tenían privilegios. Para llegar a la cámara de los lores, debían ser elegidos, y no se heredaban los títulos.
La última clase social, eran los trabajadores, y por debajo de estos, los pobres o “gente hundida” como les llamaban.

El papel de la mujer en aquella época, era ser simples objetos de decoración. Pasaban de ser hijas objeto, a esposas objetos. Eran instruidas para saber llevar una casa y contentar a su marido. Le enseñaban a manejar la servidumbre, a coser, a tocar el piano u otro instrumento; cantar, y ser una buena anfitriona. No debían de meterse en cosas que no le incumbían, como la política, y debían de reprimir sus deseos sexuales. La sexualidad en la mujer era inexistente, solo debían ser buenas esposas, y futuras madres. Solo se buscaba belleza y saber estar.
Las mujeres de las clases medias, solo podían trabajar como institutrices, y las de la clase baja, solo como servidumbre, o prostitución.

Era una sociedad con una doble moral. Lo más importante era el honor, el nombre de la familia, el qué dirán. Sin embargo, en esa época es cuando más prostitución y más adulterio había.
Lo que estaba totalmente prohibido, y aunque existía, era llevado con tremendísimo secreto, era la prostitución homosexual, puesto que la homosexualidad estaba prohibida.
Anne, en estas dos últimas novelas, nos habla de la explotación infantil con fines sexuales, pero en este caso homosexual. Os pongo un párrafo para que veáis un ejemplo de esta doble moral.

Si las víctimas fuesen chicas, sería simplemente obsceno y no habría necesidad algunas de ocultarlo en aquel tramo del río, a kilómetros de las respetables residencias de Londres. Pero se trataba de niños, algunos tan sólo de cinco o seis años, y, por descontado, la homosexualidad era delito.

Suerte que fue en esta época cuando las mujeres empezaron a luchar por sus derechos. Aun no podían votar, pero lograron tener derecho a divorciarse y a pelear por la custodia de sus hijos. Además, de empezar a trabajar en otras cosas que no fuera la enseñanza.
Una de las que más lucharon para eso fue Florence Nightingale, enfermera, escritora, que revolucionó Inglaterra en la Guerra de Crimea.
Anne Perry, sitúa a Hester en esta guerra, a cargo de Florence, lo que le da una personalidad fuerte, sabiendo lo que quiere, y luchando por una igualdad. Tiene un carácter sincero, directo, va al grano, molestando así a la alta sociedad.

Anne compara continuamente, la riqueza y la ostentación de algunos, con la carencia y la pobreza de otros. Os dejo dos ejemplos:

Hicieron su entrada con un frufrú de seda en el salón principal para ser recibidos con suma cortesía. Ya había llegado una veintena de invitados. Los hombres iban de elegante negro, las mujeres en un estallido de colores que iban de los tonos pastel de las más jóvenes a los burdeos, los azules noche, los granates y los suntuosos marrones de las grandes damas de la aristocracia. Los diamantes refulgían y las sartas de perlas resplandecían sobre la piel desnuda.

Allí la corriente arrastraba los detritos del puerto, trozos de madera que flotaban a la deriva, pedazos de tela y de cuerda, restos de comida y aguas residuales. Se oía el ruido de la ciudad incluso de noche, el chacoloteo de los cascos de caballo sobre el adoquinado, gritos, risas, traqueteo de ruedas y, por supuesto, siempre se veían las luces, las farolas y los faroles de los carruajes salvo si la bruma lo emborronaba todo. Entonces se oía el lastimero bramido de las sirenas.

William Monk ha terminado trabajando para la policía fluvial del Támesis. No sé si sabéis que este río, en la época donde nos sitúa Anne Perry, era el colector principal, es decir, donde iba a parar toda la mierda de la ciudad. Antiguamente no existía alcantarillado. Todos los desechos se tiraban a la calle, que con las lluvias acaban en el río. Luego aparecieron los pozos negros, agujeros en la tierra donde acababan los desechos, que terminaban directamente al río. Lo más fuerte es que era del río de donde se abastecían de agua los londinenses. Tenían unas bombas que ayudaban a llegar a las casas pudientes.
El Támesis es uno de los únicos ríos que existen con marea. Es decir, no solo circula en una sola dirección, sino que cuando sube la marea, tiene reflujo hacia atrás. Imaginaros la contaminación que podía haber, puesto que nunca llegaban los detritos al mar, siempre volvía de nuevo al interior.


Esto dio lugar a la aparición de multitud de enfermedades, como el cólera, la peste… La autora nos hace partícipe de ello de la mano de Hester y su institución para ayudar a las prostitutas. Gracias al Gran Hedor en 1958, se puso en marcha la creación del alcantarillado de Londres, bajando la prevalencia de las enfermedades.
La aparición del alcantarillado, dio lugar la creación de nuevas profesiones, como cazadores de ratas (para evitar las enfermedades); los limpiadores de alcantarilla…

La novela consta de capítulos largos, donde comparten protagonismo diferentes personajes, separado simplemente por espacios. Vamos avanzando en el caso policial viéndolo desde el punto de vista de Monk, de Hester y Scuff, o de Rathbone.
Quizás me atrevería a decir, que en esta novela, el verdadero protagonista es Rathbone, o mejor dicho Sir Oliver Rathbone, que hay que hablar con propiedad que estamos en la época victoriana.
Este se ve inmerso en una pesadilla donde debe valorar la justicia, la lealtad, el amor y la amistad. Hay comparaciones odiosas, resultados sorprendentes, y momentos angustiantes. Y como siempre, por encima de todo la reputación de un aristócrata.

Chantajes, miedo, sufrimiento, dolor, pena, compasión, investigación, muertes… Todo esto forma parte de una novela que atrapa y que entretiene. Una continuación de la serie que deja el listón muy alto a la propia autora para continuarla… ¿Seguirá con William o volverá con Thomas? ¿Quién sabe? Anne Perry tiene 74 años, y muchas cosas que contar… Una historia impactante, su vida. Pero esta historia será contada en otra ocasión. Espero que os haya gustado la reseña.

3 comentarios:

  1. Pues verás, me encanta Charlotte y Pitt así que a Monk le cogí manía por no ser ellos y no he leído ninguna de su serie.
    Ahora al leerte he visto el mismo interés que despierta su primera serie asíq ue seguramente me anime.
    Besos y gracias

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  2. Hola, guapa... Pero si le das una oportunidad a Monk, que sean los últimos libros, a mí los primeros tampoco me gustaban mucho....
    Besotes

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  3. Hola, veo que has leido bastantes libros de anne perry. yo empecé la serie de Monk. He leido los 11 primeros, pero no soy capaz de encontrar el nº 12 (funeral triste) en español. ¿sabes dónde lo puedo comprar?
    Gracias

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