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lunes, 9 de enero de 2012

Laila Winter y el corazón de las sombras, Bárbara G. Rivero



Hace poco, puse un fragmento del libro de Carlos Ruiz Zafón, que hablaba de la sensación que te dejaba el terminar un buen libro: esa sensación de pérdida, esa tristeza ante la despedida de quienes, durante un tiempo, fueron tus grandes amigos. Y hoy os traigo un ejemplo. Vengo a reseñar un libro que pone el broche final a una serie que ha ido ganándose, poco a poco, mi corazón lector: Laila Winter y el corazón de las sombras.

Esta serie, escrita por Bárbara G. Rivero, consta de cuatro libros: Laila Winter y las Arenas de Solarië; Laila Winter y los señores del viento; Laila Winter y la maldición de Ithirië y este que hoy os traigo.
Bárbara, gaditana de nacimiento, médico de profesión, empezó a escribir con 15 años, aunque ya desde pequeña le gustaba crear nuevos mundos e historias fantásticas. Nunca llegó a  entregar nada de lo escrito a ninguna editorial, hasta que llegó Laila Winter. Ahora, no solo ha conseguido publicar en España, sino también ha sido traducida en otros países, como Polonia.
Trabaja en Urgencias, en un hospital de la provincia de Cádiz, y aprovecha todo tiempo libre del que dispone, para reflejar ideas, para seguir escribiendo lo que lleve entre manos, para iniciar nuevas historias… Se dice, que incluso en los momentos en calma de las guardias, la han visto embebida, escribiendo.

La serie ha tenido una evolución espectacular. Al principio, empezó siendo una historia luminosa, encuadrada dentro de la juvenil fantástica. Pero con el avance de la trama, la oscuridad hizo acto de presencia, volviéndose una historia más tenebrosa. Una cosa parecida a lo que le ocurrió a Harry Potter. 

Laila Winter es una adolescente que, al inicio de la serie, lleva sobre los hombros una pesada carga: el complejo de tener el pelo verde. Su padre la interna en un colegio, y allí le hacen la vida imposible por sus diferencias. Por su cumpleaños le regalan un libro que perteneció a su madre; un libro que le abre la puerta a un nuevo mundo, Faerië, el mundo de las hadas y otras criaturas.
A partir de ahí, entramos en un lugar donde nada es lo que parece. Las hadas dejan de ser lo que todo el mundo conocemos por cuentos populares, para convertirse en criaturas malvadas, inteligentes, ambiciosas; otras de buen corazón, alocadas, divertidas; sufren, padecen… no están ahí solo para darles a los humanos aquello que piden. Y Laila entra de cabeza en ese mundo, pensando que este se ha vuelto loco, o que es ella la que necesita cuidados médicos. Allí conoce a tres hadas que van a cambiar su vida, y que juntas, van a ayudarse unas a otras a madurar, crecer, y salvar todo aquello que conocen.

Laila Winter y el corazón de las sombras, es el cuarto libro de esta serie, encuadrada, como ya hemos dicho, en juvenil fantástica. 

Una de las cosas que nos sorprende antes de abrir el libro, es la portada. Además, si nos fijamos bien, dice mucho de la historia que nos va a relatar, como las portadas de los anteriores libros (menos el primero que no tiene nada que ver con estos últimos).
Faerië consta de cinco reinos: Solarië (sol); Lunarië (noche-luna); Airië (aire); Acuarië (agua) y el reino blanco que ya nos enteraremos, en su debido momento, cual era verdaderamente. Hay otros dos reinos que van apareciendo: Ithirië y el de las sombras… Pero no cuento más, que sois vosotros los que tenéis que descubrirlos.
La portada de este libro es oscura, de color marrón como el lodo, con dos puntos de color solamente: una “L” azul, como si fuera un sello lacrado, y una luna azul. Así que podemos determinar, solo por la portada, qué reinos tienen aquí protagonismo: el lodo por el reino de las sombras, y la luna por Lunarië.

Otra cosa que nos sorprende, aparte de la portada, son los nombres que utiliza la autora para sus mundos, sus personajes, etc… Como ya habéis podido comprobar, los reinos tienen el nombre de los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego. Además del sol y la luna. No, no me miréis así, están los seis reinos, solo tenéis que leer las novelas para encontrarlos. :p
El nombre de sus personajes…pues depende: los de lunarië son constelaciones; otros onomatopeyas de cómo sonaría el viento; Winter viene de un homenaje que hace la autora a Alejandro Dumas y sus tres mosqueteros, en concreto a Milady de Winter; en fin, son nombres divertidos e impactantes que empiezan a formar parte de la aventura. La misma autora, al final de la novela, agradece tanto a las personas reales como a las ficticias, el que le hayan ayudado a crear estos mundos y estas historias.

Es una historia convergente, los personajes van entrando y saliendo de la trama hasta confluir, al final, en un mismo lugar, o por lo menos casi todos ellos.
Hay dos tipos de narradores: el que prevalece está narrado en tercera persona pero en este caso NO es omnisciente. Es decir, sí sabemos qué piensan o qué sienten los personajes, pero nos guardan secretos. Los vamos a ir descubriendo a lo largo de la historia, no sabemos con antelación qué es lo que van a hacer. Digamos que sabemos solo lo que sabe Laila.
El segundo narrador es en primera persona, Titania, quien nos va contando las cosas, y lo hace a través de su diario.
El número de páginas que componen un capítulo varía según este. Cuando es Titania quien habla, son cortos; mientras que cuando lo hace el narrador en tercera persona, tienen una media de 8 o 9  páginas.  Esto lo hace dinámico, no sabes qué te vas a encontrar en la siguiente página.

Llegó un momento en el que me planteé si estábamos dentro del subgénero épico. Noooo, es una bromaaa, no miradme así, aunque algunas características sí comparten, ¿eh? :p  Si estuviera dentro de este subgénero (que no es el caso, solo era una broma), estaríamos hablando de nueva fantasía, puesto que nuestros héroes son mujeres.
Esto lo tiene claro Bárbara. Ella, cogiendo estos personajes, quería demostrar a las adolescentes de hoy en día, que la mujer puede conseguir, igual que el hombre, todo cuanto quiera si pone tesón y ganas en ello. Además, ella quiere recordarles que hay algo más allá de uno mismo. Que se puede tener complejos, pero que nadie es perfecto, no hay que condicionarse y esconderse por poseer diferencias con los demás; sino luchar por conseguir tu objetivo. Esos complejos adolescentes los ha reflejado en el pelo verde de Laila.
Hay una frase que he leído en una de las entrevistas que le hicieron a la autora, que me ha encantado: “Si no te quieres a ti misma, ningún enamorado te va a sacar las castañas del fuego”. Una de las cosas que más reivindica Bárbara, es el papel de la mujer en ciertos cuentos e historias fantásticas. Las princesas siempre están esperando a ser rescatadas por sus príncipes azules. Aquí, en esta serie, son las princesas las que luchan por salvar sus mundos; nada de esperar sentadas.

Además, otra de las características que podrían tener en común con la épica son los viajes. Se llevan todo el tiempo de un lado a otro, pero a diferencia de este subgénero, nuestras chicas lo hacen con un golpe de viento. Es decir, que no tenemos que estar esperando semanas para llegar de un lado a otro, sino la magia hace su aparición, y llegan de un soplido.

Y por último, otra de las posibles similitudes, sería la lucha del bien contra el mal. Aunque aquí la propia autora discrepa un poco. Ella dice que no es la lucha del bien contra el mal, sino una partida de ajedrez, donde las fichas negras se enfrentan con sus opuestas. Y en este libro se refleja claramente ese juego de ajedrez, donde unos van por delante pensando siempre en la próxima jugada.

Los personajes, que en un inicio parecían simples secundarios, han ido tomando protagonismo. Podemos llegar a hablar incluso de una novela coral. Laila es la protagonista, pero no sería nadie sin el aporte de los demás personajes. Además, estos han ido evolucionando. A lo largo de toda la serie, van perdiendo la inocencia, se van encontrando a sí mismos, van madurando y nosotros vamos siendo testigo de ello.

Es una novela dinámica, sin apenas descansos. Empiezas con el corazón encogido, y así sigues páginas después.
Nos encontramos luchas por el poder; enfrentamientos por orgullo, soberbia, egoísmo, ambición… Vemos como reaccionan a las pérdidas de los seres queridos, a la amistad, a la desconfianza, al miedo…
Es, como hemos dicho, más tenebrosa que entregas anteriores, no en vano entramos de cabeza en el reino de las sombras. Pero siempre triunfa algo por encima de todo: la amistad. Es una de las visiones de esta autora que más me gusta. Tenemos la misma concepción de amistad y de fidelidad.

He disfrutado con esta serie como una enana. Me costó trabajo entrar en Faerië porque estoy poco acostumbrada a la fantasía; pero una vez lo hice, no pude salir de allí. Ahora he tenido que cerrar el libro y despedirme de los diferentes reinos, de los personajes, de nuestras cuatro amigas… Uffs.. ¡qué sentimiento de pérdida!. No dudo que en cuanto pasen unos meses, vuelva a coger el primero para adentrarme de nuevo, de la mano de Bárbara G. Rivero, en Solarië.

6 comentarios:

  1. Pues era una serie que no me llamaba mucho pero por tu reseña tiene muy buena pinta, quizás tengo que cambiar de opinión y darle una oportunidad a la serie
    un beso!

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  2. Yo he disfrutado con ella como una enana, Tatty!! Besos

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  3. Se nota que te ha encantado. La verdad es que las portadas hacen mucho. Cuando salió el primero, no me llamó nada la atención, pero por lo que dices la historia va madurando y haciéndose cada vez más atrapante. Me lo apunto, a ver si cae este año.

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  4. Sí, la historia madura, maduran los protagonistas y los lectores! A mi me ha gustado mucho. Espero, si le das una oportunidad, que te gusten estas cuatro amigas!
    Besotes

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  5. Fantástica la reseña!
    Y esta saga me atrae una barbaridad, viendo además tu opinión mañana mismo me pongo con el primero.
    Me queda sólo una duda... ¿cúantos libros son en total?
    Besos

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  6. Me alegro que te guste!! Son cuatro libros, y aunque empieza siendo juvenil, no acaba así para nada!!!
    Ya me cuentas. Espero que te guste!

    Besos

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