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sábado, 31 de diciembre de 2011

Balance literario 2011


Parecía complicado, eh? Pero parece que hemos llegado. Aquí estamos, a 31 de diciembre de nuevo. Damos carpetazo a 2011 y recibimos al 2012 con alegría, como dice cierta cancioncilla pegadiza que ya no voy a sacarme de la cabeza en toda la tarde.. cachis!! (Americanoooo, os recibimos con alegríaaaaaa)....

Tiempo de valorar el año, y pensar en los nuevos propósitos. Yo ya hice balance personal del 2011 y no salió muy positivo, pero como aquí venimos a hablar de libros (un recuerdo a Paco Umbral), vamos con el balance literario de este 2011. 

Lo primero que he notado es que mi cambio laboral se ha visto reflejado en la lectura. Antes trabajaba en una clínica, entre cuatro paredes. Cuando no venía ningún paciente y acababan las obligaciones, pescaba mi libro y me ponía a leer como una loca. Mientras que ahora trabajo fuera, conduciendo, viajando y visitando, y no tengo tanto tiempo para dedicar a mi pasión o vicio como lo llaman algunos. 
Así que pasé de los 116 libros leídos en 2010 a 65 este años. No me importa la cantidad de libros que leo, como ya comenté en aquel entonces, no los anoto por eso, sino para no repetir ciertos títulos que se me olvidan con el paso de los años. Pero sí me gusta hacer estadísticas, debe ser que vi demasiado el programa 1,2,3... (con 12 respuestas acertadas, a 5 pesetas cada respuesta, hace un total de...). Qué tiempos aquellos!!

En fin, retomando el tema: han sido 65 libros leídos, de los cuales, en ebook 28. Por ahora, el libro de toda la vida, sigue ganando la batalla frente a los ebooks, aunque está ahí, ahí... 

Agrupándolos por género:

Romántico: 29
Misterio, aventuras y negra: 18
Infantil y juvenil: 5
Narrativa contemporánea: 6
Terror: 2
Histórica:1
Clásicos:0
Fantasía: 3
No ficción: 0
Teatro: 1
CIFI: 0

Sigo siendo fiel a mis autores favoritos, y no hay libro con los que no me haga de ellos. Algún ejemplo: Preston-Child; Nora Roberts; Angeles Ibirika; J. Gelinek; Nieves Hidalgo; Linda Howard...
Pero también he descubierto algunos que han engrosado mis lista de autores seguidos: Sara Gruen; Toni Hill; Stuart McBride....

En fin, que sigo con mis asesinatos, casos e investigación y con el romanticismo por encima de todos los demás géneros. Pero me gusta picotear entre casi todos los géneros. (No, lo siento, Timber, la CIFI no va conmigo, jajajajajjaja)

Espero que este nuevo año, aparte de salud, trabajo y amistad, de buenos momentos, de alegrías y cariño,  venga cargado de buenas lecturas, nuevos autores, y nuevos libros de los escritores que sigo. 
Un beso a todos y FELIZ AÑO NUEVO!! Buena entrada de año. 

domingo, 25 de diciembre de 2011

Resumiendo, agradeciendo, confesando...


Estos son días para pensar, para programar, para decidir: los propósitos del año que viene, hacer balance del año pasado... En fin, esas tonterías que solemos hacer cuando se acerca el final de año.
He estado desconectada del mundo durante algunas semanas, y se me han pasado muchas cosas por comentar, así que hoy traigo una entrada resumen.

Sobre todo, vengo para agradecer:
El otro día entré y descubrí que el número de visitas había sobrepasado las 10000. No veáis el salto que metí. Así que mil gracias a todos por pasaros por estas páginas, por comentar en las entradas, por hacerme sentir que el trabajo que me cuesta hacer reseñas o crónicas, merece la pena. Gracias!

Además, he llegado a los 30 subscriptores o seguidores!!!! Yo que me negué a ponerlo, al principio, porque pensé que nadie se iba a apuntar!! Mil gracias también!

Aparte de para agradecer, vengo a enlazaros a una entrevista la mar de esclarecedora. Llevo hablándoos de Biblioforum en más de una entrada anterior; pues hace poco, en su blog, han colgado una entrevista para conocerlos mejor a cada uno de ellos. Me gustó mucho leerla, así que os la dejo por aquí para que podáis echarle un ojillo.


He leído poquito estos días de diciembre, pero algún libro ha caído, ya os traeré las reseñas, pero sí ha llegado a mis manos, por fin, el libro más esperado: la cuarta y última entrega de Laila Winter. Esta ha sido mi última adquisición del año, o eso espero, jajajaja, que me conozco y no hay quien me pare. Esto de la lectura es un vicio....
Mío, mi tesorooooooooooo
¿Cuál ha sido vuestra última adquisición? Venga confesad!!! :p
Feliz Navidad de nuevo a todos, y gracias por pasaros por este rinconcito!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad a todos!

Aunque tengo algunas reseñas pendientes (prometo ponerme las pilas)  no quería dejar pasar la ocasión de desearos unas magníficas fiestas.
¡Feliz Navidad a todos!



jueves, 15 de diciembre de 2011

El coleccionista de niños, Stuart MacBride


El coleccionista de niños, es la primera novela de la serie del subinspector McRae, escrito por Stuart MacBride. La serie consta de 7 novelas, de las cuales solo tres están traducidas al español: El coleccionista de niños, Luz mortecina y Piel herida. Empezó a escribirla en el 2005 y ha ido a novela por año, aunque ha escrito otras que no pertenecen a la serie. La octava novela, verá la luz por 2013.

Stuart MacBride es escocés de nacimiento; nació en Dumbarton, aunque a los dos años se mudó a Aberdeen, donde transcurre su primera novela.
Hay algo que me ha recordado a los escritores nórdicos mientras leía este libro, y es la climatología. A diferencias de estos que siempre sitúan a los personajes en ambientes nevados y con mucho frío; MacBride lo hace con la lluvia y con frío también. Digamos que la lluvia es como un personaje terciario, siempre presente. Los personajes no solo tienen que luchar contra el tiempo (segundo, minutos y horas), sino contra las condiciones climatológicas. Siempre empapados, ateridos de frío, van de un lado a otro refunfuñando… ¡¡Cómo para no hacerlo!! Así que el lector se lleva toda la novela con una sensación de angustia indescriptible, por la situación de los personajes.

Evidentemente, estamos hablando de una novela negra.
Tiene una estructura más o menos homogénea y está narrado en tercera persona omnisciente: conocemos cuáles son los sentimientos, los pensamientos, las dudas… del personaje.
La novela se centra en McRae, vamos tras sus pasos en todo momento. Salvo en el prólogo, vamos siendo testigo de la vida del subinspector: cuando duerme, come, sueña o trabaja. No es como, por ejemplo Camilla Läckberg, que va saltando de personaje en personaje para detallarnos la trama.
Existe un buen equilibrio entre la descripción y el diálogo. Y el vocabulario es popular. En determinadas ocasiones, muy popular, puesto que abusa de palabras malsonantes o insultos. Supongo que se acerca a la realidad, pero me ha sorprendido la cantidad de estas palabras que utiliza.

Desfiladero de Aberdeen, foto tomada de la red.

Es una novela convergente. Una cosa que he descubierto con los años de lectura, es que las novelas policíacas cuanto más “puzles” sean, más me gustan. Intentaré explicarme mejor: Es como si la trama se dividiera en numerosas piezas de puzle, algunas ocultas, otras sobresalen y otras van apareciendo y sorprendiendo con su descubrimiento. Conforme avanzas, esas piezas van convergiendo, van solapándose, van uniéndose, creando un paisaje, un “todo”, que es con lo que se queda el lector una vez finalizada la novela.
En este caso, el puzle está casi terminado. Es una novela redonda, termina cualquier hilo argumentar del principio, salvo una: la vida sentimental del protagonista. Pero como toda serie, tiene que dejar un aliciente para seguir leyendo, ¿no?

Sin embargo, la forma de desvelar esas piezas, llega a descolocar al lector. Hay determinados personajes, determinadas situaciones que no entiendes de su existencia y su reiteración, hasta el final.

McRae se enfrenta, tras muchos meses de baja por accidente laboral (digámoslo así), a un caso policial muy enrevesado. Una de las cosas que más nos llega, son las víctimas de esta novela: los niños. Creo que eso le duele a cualquier humano con alma y corazón. Así que es un punto que atrapa al lector desde el comienzo. Otro es saber qué le ocurrió a McRae que tan malherido lo dejaron.
A estas dos cosas se le une los personajes, verdaderamente interesantes. Aunque como hemos dicho se centre en McRae, todos los secundarios tienen su peso en la historia y su propio desarrollo. Bueno, todos, todos no. Hay dos compañeros de la unidad que son más o menos planos, pero apenas salen, así que no se lo tendremos en cuenta.
Hay un personaje en concreto, el periodista, que logró sacarme de quicio al principio, pero que el juego que le da el autor en la trama, hace que te vaya gustando un poco más, o por lo menos no lo detestes tanto.

Otra de los lugares que nos recuerdan algunas escenas del libro. Foto tomada de la red.

Aunque algún personaje lo intente, es el primer libro policíaco donde todos los policías trabajan bien, se emplean a fondo para atrapar al asesino, y no meten la pata hasta el fondo a primeras de cambio. Evidentemente, nadie es perfecto, y nadie nació sabiendo, así que meteduras de patas hay muchas. Pero incluso hasta el jefe es un trabajador nato, que está presente en toda la novela. No como por ejemplo el jefe de policía de Camilla Lackberg, que lo pone de tonto para arriba; algunos compañeros de Patrick, personaje de esta misma autora… En la serie de Pendergast, de Lincoln y Child, vemos también algunos ejemplos de este tipo…Vamos, en casi todas las novelas policíaca, hay un policía incompetente, y suele coincidir con el jefe. En esta novela, no. Cometen fallos, sí, pero se los reparten.

No solo se queda en el caso policial; MacBride ahonda también en la vida personal y sentimental del protagonista. Así nos encontramos a exnovias con dos pares de narices; a posibles ligues; a mujeres sexis que le hacen ojitos… En fin… que le da vidilla a la trama, entremetiendo alguna que otra “duda circunstancial”. Pero que nadie se equivoque: nada de romanticismo. Puramente policíaca.

Es una novela con un ritmo trepidante, una cuenta atrás continua que no te deja respirar. Agobiante por lo que contaba de la climatología y las víctimas, engancha desde la primera página, y tiene un final sorprendente. La verdad es que, a pesar de ser previsible en algunos momentos, es una novela de sobresaltos y sorpresas. Deja muy buen sabor de boca, tanto, que me ha faltado tiempo para hacerme con la siguiente: Luz mortecina. Ya os contaré. Ésta es muy recomendable.

domingo, 11 de diciembre de 2011

IV edición de Biblioforum: El miedo en las páginas de un libro.


Hace alrededor de un año, os hablaba en este mismo blog del terror literario, y fue gracias a la presentación que tuvo lugar en Dos Hermanas, en pleno Halloween, de Tenebrae, una novela que engloba varios relatos de terror o foscos (visítese el enlace si se quiere saber qué significa fosco y para conocer un poco más Tenebrae).
Foto de Juan Antonio Caro Cals.

Ayer tuvo lugar, la IV edición de Biblioforum, y esta vez estaba centrada en: "Letra Oscura: el miedo en las páginas de un libro".  Es decir, el género de terror. La mesa o la reunión, porque mesa no había, bueno sí, una chiquita llena de libros y velas, estaba moderada por Concepción Perea. A su izquierda estaba sentado Jesús Cañadas, autor de "El baile de los secretos", y  a su derecha, Francisco de Paula Pérez, ganador del premio Jaén de Literatura Fantástica 2010, quien también ha escrito relatos de terror.

Concepción, de manera magistral como siempre, nos situó en el género de terror y nos habló de su origen. Antes de meterme a fondo con el tema, tengo que aplaudir a esta escritora, porque de forma amena y divertida, es capaz de hablarnos de terror, de histórica, y hasta de filosofía si hiciera falta, pero siempre de una forma entretenida.
Ella nos introdujo en el origen del género literario de terror, y como esta que os escribe, tiene las neuronas de juguete, o es prima-hermana de Doris, el pececito de Nemo, he preferido buscar información por la red para no pifiarla y poner en su boca cosas que realmente  no dijera. Así que resumiendo mucho, lo que circula por la red, vamos allá:

Según Lovecraft, el relato de terror es tan antiguo como el pensamiento y el habla humano. Es decir, que el origen de las historias de terror es tan antiguo como la propia humanidad. Leyendas, relatos, cuentos… son la base de este género. Se alimentaban principalmente de los miedos naturales del hombre de aquel entonces: la muerte, las enfermedades, epidemias… ¿Alguna vez os habéis planteado para que servían en realidad? ¿Sería para entretener? ¿Para atemorizar? ¿O para advertir de los peligros?
Para ponernos un ejemplo, Concepción nos detalló una de sus vivencias con su abuela, que aparte de resultarme entrañable, me pareció totalmente razonable la explicación que dio.  

Ese que hemos comentado, es el origen de las leyendas o relatos de terror, pero, la existencia de la novela de terror en sí, surgió algo más tarde. Podemos datarla, más o menos, a finales del siglo XVIII, con el nacimiento del terror gótico. Sin embargo, en la Grecia clásica, existían algunos relatos dentro de la Odisea o la Iliada, que a más de uno le quitó el hipo del susto. Pero bueno, aceptemos s. XVIII como animal de compañía, digo... como origen del género de terror.

El terror gótico o novela de terror gótica, se caracteriza por el lugar donde se ambienta la novela. Tenemos que tener en cuenta que en esa época, es el final del racionalismo y el inicio del romanticismo. Así que nos encontramos: castillos tenebrosos y monasterios medievales; cementerios; páramos… siempre con un elemento climatológico que ayudaba a la ambientación: niebla, lluvia, truenos, relámpagos…
La atmósfera también era importante: tenía que tener un aura de misterio y suspense. Normalmente siempre había una maldición en el lugar para darle mayor intriga.
Los elementos sobrenaturales o paranormales, son muy utilizados: vampiros, hombres lobo… Y siempre había una mujer en la historia, a la que se le considera una víctima, en manos de un personaje masculino que la tiraniza. Esto crea una empatía del lector hacia este personaje y hacia la trama, ayudando a situarlo en la historia.
El fundador de la novela gótica es Horace Walpole en 1765, con El castillo de Otranto.

Ya en el s. XIX, nos encontramos a Mary Shelley y a Edgar Allan Poe, dos grandes autores, que sirvieron como inspiración a otros muchos.
En la segunda mitad del siglo XIX, fueron muchos los autores que pusieron su granito de arena en este género: Charles Dickens, Robert L. Stevenson, Conan Doyle, Bram Stoker, Henry James… Estos seguían usando algunas de estas características, pero se iban alejando, poco a poco, de los tópicos, para crear el terror moderno. Lo que sí tenemos en claro, es que en la época victoriana,  es donde mayor apogeo tuvieron los fantasmas y espíritus.
Para nombrar algunos escritores del siglo XX, que tocaron en algún momento este género, podemos encontrar a Lovecraft, Dean Koontz, Stephen King… y multitud de otros autores.

Como toma de contacto con los componentes de la “mesa”, Concepción les preguntó a ambos, el inicio de cada uno de ellos con la literatura de terror; no como escritores sino como lectores. Entre las respuestas, salió a relucir un libro, o en este caso una serie de libros, que tenía guardado en el fondo de mis recuerdos: El pequeño vampiro. ¡Dios! ¡Qué recuerdos! Pero si yo también leí mucho de ellos… Lástima que me volviera una asustadiza y cobardica con los años… :p

Otro punto que se resaltó, fue la importancia que le daban los dos autores a la atmósfera. Sí, parece ser que es una de las cosas más importante para escribir una buena novela de terror, pero se llegó a un conceso: la atmósfera es muy importante, pero no hay nada si no tenemos un buen contenido.
Una de las cosas que caracterizan a estas reuniones, es la participación. Nos encontramos realmente en una reunión entre amigos, así que con un orden, más o menos establecido, fueron uniéndose a las voces de Concha, Francisco y Jesús; los asistentes a la reunión, dando lugar a verdaderos debates: 
¿Evoluciona el miedo tal como lo va haciendo la sociedad? Esa fue una de los puntos que más participación dio. Para explicarlo, no hay mejor ejemplo que el de los vampiros. Recuerdo de pequeña tener un auténtico pavor a Drácula, es decir a los vampiros. Pero hoy en día, ese miedo está superado. Ahora nos lo encontramos formando parte de la literatura romántica, llegando a enamorar a adolescentes de medio mundo.
Otra de las preguntas que nos hacíamos: ¿Además de evolucionar, son cíclicos? Ya en los 70 existían los zombies, pero ahora estamos de nuevos ante un boom literario y cinematográfico de grandes dimensiones.  Tenemos zombies hasta en la sopa. ¿Se volverán a repetir los fantasmas victorianos? ¿Perderán los vampiros su parte humana y sensible volviendo a aterrorizar a chicos y grandes?

Después de mucho pensar en el tema, una vez en casa, me cuestiono una cosa. Cuando algunos tenemos miedo a algo, o fobias, una de las cosas que nos dicen, es que tengamos una mayor exposición a eso que nos aterra. Parece ser que cuanta mayor exposición al objeto de fobia tengamos, menos miedo nos dará. ¿Es por eso que los vampiros perdieron su poder de aterrorizar? ¿Por saturación?
También nos llevó un tiempo diferenciar lo que son los miedos y lo que es terror, pero… ¿Nos aterran las mismas cosas a todos o es algo más individual? ¿Es el miedo algo genético?

Para amenizar, aunque bien podríamos decir, para aterrorizar, se fue intercalando entre la charla, relatos de terror. Aun tengo los pelos como escarpias por el relato de la niña. No sé qué me daba más desasosiego, si la tranquilidad de la niña, el portazo, el tema que trataba… Uffs..

Y para terminar, Jesús Cañada nos presentó su libro, dejando  muy buen sabor de boca entre todos los presentes, que se rifaron los libros que había traído.

Valoro muchas cosas de estas reuniones, ya lo comenté en entradas anteriores, pero sobre todo, salgo con nuevos conocimientos sobre géneros, autores, épocas, recuerdos… Y con multitud de libros recomendados para leer. Os dejo aquí la lista de los libros recomendados en esta reunión. Fue idea de Juan Antonio Caro Cals, el de reunirlos todos juntos, y gracias a ellos he podido hacer la lista:

Noches de sal, David Mateo
Clones, Michael Marshall Smith (Mondadori, 1996)
El libro de las leyendas urbanas de terror, Jan Harold Brunvand (Debolsillo, 2004)
El libro rojo de David, Jose María Plaza (Edebé)
Soy Leyenda, Richard Matheson (Minotauro)

Y una que no gustó mucho: Nocturna, Guillermo del Toro.




jueves, 8 de diciembre de 2011

31 años de la muerte de John Lennon



¡Just do it! (¡Hazlo!) Eso fue lo que escuchó Mark David Chapman antes de apretar el gatillo a las puertas del edificio Dakota. Cinco disparos de los cuales cuatro, impactaron en el cuerpo de John Lennon, el universalmente conocido ex – componente de los Beatles, provocándole la muerte.

John volvía junto a su esposa, Yoko, de una sesión de grabación. Salieron de la limusina, anduvieron hasta el portal del edificio sin echar cuenta a transeúntes y curioso, y cuando iban a entrar, Mark David, a unos 3 metros de distancia del cantante, apretó el gatillo del revólver calibre 38 especial.
¡Me han disparado! Esa fue la frase que Lennon pronunció mientras avanzaba seis pasos hacia el vestíbulo del edificio, desplomándose momentos después en el suelo. A su lado, su temblorosa y aterrada esposa, gritaba pidiendo ayuda.

Davis no huyó. Permaneció sentado en la acera, con un ejemplar del “Guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger en las manos, custodiado por el portero del edificio. Siguió sentado leyendo, mientras trasladaban a Lennon al hospital en un coche patrulla, porque era tal, la gravedad de su estado, que no podían esperar una ambulancia.

A unos metros del asesino, Philip Michael, un vecino de la zona, encontraba por casualidad la copia del disco “Double Fantasy” que pocas horas antes había sido firmado por John Lennon para el propio Mark David Chapman. Tras haber servido como prueba en el juicio, volvió a manos de este vecino, que llegó a hacerse rico al subastarlo en 1999.
                                               
A lo largo de los años, Davis ha ido aportando las diversas causas que le llevaron a cometer el asesinato. En los primeros momentos, alegó que seguía las órdenes de unas voces interiores. Años más tarde, añadió que se había obsesionado con el libro, y quiso ser como su protagonista, Holden Caulfield, incluso llegó a decir cuando lo arrestaron: “Estoy seguro que la mayor parte de mí, es Holden Caulfield, protagonista del libro. La otra parte, debe ser el Diablo”.

En “El guardián entre el centeno”, Holden es un adolescente que odia la hipocresía y lucha contra ella. Según Chapman, quiso acabar con Lennon porque no predicaba con el ejemplo. Mucho ir contra la pobreza y a favor de la paz, y descubrió por una revista del dineral que disponía.
La última cosa que llegó a argumentar, es que quería la fama y el reconocimiento que tenía Lennon. Estaba harto de ser un Don nadie, y para conseguirlo necesitaba terminar con él. Todas las veces que ha sido presentado para la libertad condicional, se le ha denegado.

El caso es que ya en prisión, Mark fue diagnosticado por psiquiatras: como sociópata, esquizofrénico, con delirios de grandeza.

Mark, hijo maltratado en este caso por su padre, escuchaba voces ya desde los 14 años, y en su imaginación creó un mundo imaginario lleno de “gente pequeña” a la que gobernaba. Coqueteó con todo tipo de drogas, y nunca fue un buen estudiante. No en vano fue dejando colgado todo aquello que emprendía.
Seguidor acérrimo de los Beatles, adoraba todas sus canciones, y aprendió a tocar la guitarra.
Durante un tiempo, se dedicó por entero a la religión cristiana, tocando por iglesias, y trabajando con niños en diversos campamentos de verano. Con su primera novia, intentó cursar estudios universitarios, pero volvieron los problemas y dejó de nuevo los estudios, incluso a su novia. Entró en depresión llevándolo a un intento de suicidio por inhalación de monóxido de carbono. Fue ingresado en un centro psiquiátrico.

Al salir de allí, se dedicó a viajar por el mundo, y tras la separación de los Beatles, se obsesionó con John Lennon. Tanto fue así, que se casó con una japonesa que se parecía mucho a Yoko Ono, y se fue con ella a vivir a Hawái. Esa obsesión acabó en resentimiento, y de ahí al asesinato.

Chapman había intentado asesinar a Lennon anteriormente. Unos meses atrás, cogió el vuelo Hawai – N. York, pero tras ver en el cine la película “Ordinary people”, se volvió a casa asegurándole a su esposa que había acabado son su obsesión.

Pero no fue así, el 8 de diciembre de 1980, Chapman llevó a término su objetivo, y a las 22.49h, vació su 38, silenciando a una de las voces más queridas internacionalmente.



Fuentes:

martes, 6 de diciembre de 2011

Testigo, Sandra Brown


Testigo, de Sandra Brown llegó a mí como regalo de cumpleaños. Ya os presenté a la autora en la reseña de Charada, así que no me repetiré para no resultar pesada. 
Testigo, como no podía ser de otra manera, pertenece al subgénero de suspense, dentro de la novela romántica. Aunque sí avisaré, que se centra fundamentalmente en el caso policial (digámoslo así), es decir: el peso recae en él, no en la relación de pareja. Hay sexo, algunos momentos tiernos, pero el 80% de la historia es: lo que ocurrió, cómo lo está llevando, y qué ocurrirá en el futuro.

La trama transcurre en dos momentos diferentes: el presente y el pasado. Vamos saltando de uno a otro, a merced de los pensamientos de la protagonista, y así vamos descubriendo todo lo que ella está ocultando.
Como bien dice la sinopsis, hay un accidente, y Kendall logra salvarse ella, salva también a su hijo y al conductor del vehículo. Al llegar al hospital descubre que el conductor no recuerda nada, y ve el cielo abierto: ¡Por fin va a poder salvarse! Mentir es lo más natural, así que cuando preguntan quién es el herido, ella no vacila en afirmar que él es su esposo. Ahí comienza la novela, el lío, el embrollo…

Está narrado en tercera persona omnisciente, es decir, que no sabemos solo lo que pasa, sino lo que sienten los protagonistas, lo que piensan, lo que van a hacer, etc.. El problema es que uno de los protagonistas no tiene recuerdos, solo es capaz de hacernos sentir agobio, angustia e ira por no poder recordar. Mientras que con ella, vamos descubriendo el pastel lentamente, muy lentamente.

Es un novela que nos trasmite tres sentimientos fundamentalmente:
Incertidumbre: estamos tan a oscuras como John, el personaje que ha perdido la memoria. No sabemos de qué huye, si él es bueno o malo, solo que ella no quiere estar a su lado; sabemos que la buscan, pero no sabemos por qué. Estamos perdidos.
Impotencia: hay momentos en los que querrías poder entrar en la novela, y liarte a leches con más de un personaje. Porque los malos, en esta ocasión, son muy, muy malos. Hay momentos en los que no puedes seguir leyendo. No quieres ver como la protagonista se va metiendo cada vez más en la boca del lobo, sin saber cómo salir.
Expectación: por saber qué ocurrió y como lo van a solucionar. Te llevas toda la novela pegada a las páginas para saber, para quedarte tranquila, para poder respirar.

Además de todo lo explicado, también toca temas muy espinosos, como es el fanatismo religioso, unido con el racismo, la homofobia, el esnobismo… Ya os he comentado, que los malos son verdaderamente malos. Y otra cosa no habrá, pero muertes hay unas cuantas.
La mentira, la desconfianza… otro punto importante en la novela.
Es muy descriptiva, no solo en los momentos sexuales, que hay algunos, pocos; sino en los momentos sangrientos. Vamos, que salpica un poco. Así que no es pastelosa precisamente. Como bien he dicho al principio, la importancia radica en el caso policial y no en la pareja.

No todo es sangriento. Hay momentos muy tiernos, y suelen estar unidos a la presencia del bebé. Vemos la evolución del personaje masculino en ese punto. Cómo va reaccionando a convivir con un bebé por el qué se siente amenazado. ¿Que por qué? Ahhhh! Todo tiene una explicación. Para  saber por qué se siente amenazado con un simple bebé, tenéis que leer la novela.

Los personajes son muy interesantes, y están bien construidos. No todos, eso sí; hay algunos por los que pasa por encima, pero la gran mayoría están muy bien evolucionados. Hay dos que me han impresionado gratamente: el agente Pepperdyne, y la amiga de Kendall, Ricki Sue. ¿Sabéis a quién me recordaba esta última? No sé si habéis leído Morir a los 27 de Joseph Gelinek. Pues a quien lo haya hecho, me recuerda muchísimo a Amanda. Ricki Sue y Amanda son muy parecidas.

Resumiendo podemos decir que es una novela de suspense muy lograda, que atrapa al instante y que te hace sentir impotente por no poder hacer nada. Avanzas en las páginas, descubriendo la vida tan amarga e impactante que tuvo nuestra protagonista. Y te llegas a encandilar por el bebé y por la relación que poco a poco, ellos van consolidando.
Suspense, tensión, miedos, huidas a la desesperada, sangre, muerte y fanatismo. Todo unido crea una novela adictiva, muy recomendable.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Donde los árboles cantan, Laura Gallego



En las VI Jornadas de Literatura fantásticas tuvimos el honor de que nos visitara Laura Gallego. Lo único que había leído de ella eran las dos primeras novelas de la trilogía de Memorias de Idhun, y bueno… no iba mucho con mis gustos.
En la carpetilla que nos daban en las jornadas, descubrí un pequeño tesoro, y no exagero: la portada del libro y el primer capítulo. Tengo que confesar que no leí el capítulo. Soy de las que prefieren no saber nada antes de leer la novela. Pero quedé enamorada de la portada. Es una maravilla: detallista, con un colorido que envuelve, y con un gusto exquisito. Además, viéndolo más cerca, tenía sorpresas. Mariposas que se transforman en hadas; pequeños gnomos que viven en las raíces de los árboles; algunos de estos árboles con caras… ¡Una obra de arte!

Ya en las jornadas nos dijo que uno de los autores que le impulsaron a escribir fantasía, fue Michael Ende con La historia interminable, su novela favorita. Así que no es ninguna sorpresa, encontrar algunas similitudes en cuanto a diseño se refiere.
Quien haya leído La historia interminable, recordará que estaba impreso en dos colores diferentes: el verde para el mundo de la fantasía, y el rojo para el mundo de Bastian. Y al inicio de cada capítulo, la primera letra era de mayor tamaño y con un dibujo que ilustraba de lo que iba a  hablar el capítulo. En Donde los árboles cantan, no tiene dos colores; pero al inicio de los capítulos, tenemos la primera letra de mayor tamaño, con un dibujo, y con un texto que de manera menguante, va explicando de qué va el capítulo. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo con las similitudes y las diferencias:

A la izquierda La historia interminable, a la derecha Donde los árboles cantan.

Pero no solo el diseño tiene una reminiscencia a Michael Ende, sino la idea o tema del libro. Es en La historia interminable donde se habla por primera vez de estos árboles cantores. Y esto nos lo recuerda la propia autora, al inicio de la novela, cuando nos introduce la primera parte: Viana. Poniendo incluso, el párrafo de la novela de Ende que le dio la idea del libro.

Donde los árboles cantan es una novela fantástica perteneciente al subgénero de fantasía épica. Aunque pueda estar dirigida para un público joven, los adultos con alma de Peter Pan disfrutarán con esta novela. Está narrada de forma sencilla y amena, y con muchos giros verdaderamente sorprendentes.

Como fantasía épica que es, la ambientación del nuevo mundo, es de la edad media: con su jerarquía social de reyes, nobles, damas, bárbaros, soldados, criados…  Todos tienen su rol estipulado y si se salen de él, son incomprendidos y mal vistos.
Pertenece a la nueva fantasía, puesto que el héroe de la historia, es una chica. Empieza como cualquier novela del género: chica con su vida convencional que tras un hecho aislado y traumático, cambia su forma de pensar, de sentir, trastocando sus planes. Siempre con un compañero o compañera que le acompañe en el viajar. En este caso descubrimos que estos compañeros van cambiando: desde su doncella o ama, Dorea; pasando por Lobo; Uri; y por Airic.
Hay viajes, no podía ser menos, pero no duran tantos días ni años como en otras novelas del género. Los caballos parecen tener alas, y ellos unas piernas kilométricas con las que avanzan que da gusto. :p Pero se agradece, puesto que le da dinamismo a la novela. No se hace lenta en ningún momento.
Hay magia, pero hay que esperar al final de la novela para encontrarla. Así que no os impacientéis que ya veréis como llega.

El libro está dividido en dos partes: La primera se titula Viana, y se compone de los siete primeros capítulos; y la segunda parte se titula Uri, y consta de otros siete capítulos más, y el epílogo.
Es un libro muy bien estructurado, uniforme. Las dos partes contienen casi el mismo número de capítulos, y los capítulos tienen casi el mismo número de páginas, alrededor de 30, más o menos.
La introducción de la parte primera se me hizo un poco lenta y cuesta arriba. No me gustan los clichés de la época medieval, donde la mujer es un mero continente, sin contenido. Su cometido es tener hijos y estar bella para sus maridos. Deben estar monísimas, y esperar sentadas tras el cristal a que ellos vuelvan.
Suerte que el hecho traumático que cambia la vida de Viana, da el pistoletazo de salida a la evolución de la protagonista y a la acción.

La narrativa prima sobre el diálogo, y la novela tiene una estructura abierta. Los personajes aparecen y desaparecen a lo largo de ella, sorprendiendo al lector. Aquellos que piensas que son meros extras para la trama, cogen protagonismo llegándote a encandilar.
Está narrado en tercera persona omnisciente, es decir, que conocemos no solo los hechos sino los pensamientos de los personajes, los sentimientos de estos, lo que van a hacer, lo que han dejado de hacer… Somos testigos absolutos de la acción.

Los personajes son maravillosos, desde el más importante, al menos trascendentes, puesto que están muy bien construidos. Les coges cariño a todos, salvo a los malos, claro está. Estos te asquean, los odias, y participarías en la batalla si te dejaran saltar dentro de las páginas. En algunas ocasiones me he visto gritándole a la protagonista para que se diera prisa, o llorando anticipadamente por saber lo que iba a pasar.
Sí, la parte final puede provocar un aluvión de lágrimas, si eres de lágrima fácil como es mi caso. Así que ruego tengan cerca, Kleenex para salir del paso.

Si lo lees con cuidado, encuentras bastante moralina en la novela. No solo es Lobo el que te va soltando pequeñas joyitas; sino la novela en sí: el amor a la naturaleza; el respeto a los demás; la amistad; el trabajo en equipo…. 

Donde los árboles cantan, es una novela tierna y seductora desde la portada hasta su interior. Es un libro que envuelve y te hace sentir. Deja un sabor dulce al terminar su lectura, y da pena despedirse de todos los  personajes.  Muy recomendable.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Douglas Preston y Lincoln Child: Venganza


Desde pequeña soy una lectora compulsiva, igual leo novelas, cuentos, comics, como las etiquetas del champú si no tengo nada a mano. Evidentemente tengo mis preferencias. No, del champú no, que también… hablaba de la lectura.
El caso es que aunque leo todo aquello que cae en mis manos, algunos géneros con más gusto que otros, tengo mis autores predilectos, para los que soy seguidora acérrima y por ellos ma-to. Bueno, es una exageración como buena andaluza que soy, pero sí, soy seguidora compulsiva de alguno de ellos. Tengo casi todo lo que han escrito, sea bueno o malo. Porque aunque los siga con pasión, tengo capacidad de crítica y no me miento a mí misma. Algunas novelas son buenas, otras pasables, y otras, como diría un amigo, “infumables”.

Uno de estos ejemplos, son los autores que traigo hoy para reseñar: Douglas Preston y Lincoln Child. Han sacado al mercado una nueva novela, Venganza, que es el inicio de una nueva serie, la que tiene como protagonista a Gideon Crew.
Conocí a estos autores gracias a unos amigos, y desde entonces me he hecho con cada uno de los libros que han escrito juntos. También tienen libros en solitario, pero curiosamente a esos no les he metido mano aun.

Los autores:


Douglas Preston nació en el año 1956 en Cambridge, Massachusetts. Nunca  fue buen estudiante, lo llegaron a echar de varios colegios y escuelas. Inició estudios en biología, matemáticas, geología o física… sin llegar a concluir ninguno de ellos. Finalmente, dejó las ciencias y se centró en las letras, estudiando literatura inglesa en la Pomona College de Claremont, California.
Después de graduarse, trabajó en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York como editor, escritor y eventualmente como director de publicaciones. Tras ocho años trabajando en el museo, debutó como escritor con el ensayo “Dinosaurios en el ático” (1986), editado por una estrella en ascenso: Lincoln Child, en St. Martin's Press .
Cuenta la leyenda, que Preston le dio una vueltecita nocturna a Lincoln por el museo, y cuando estaban en la sala de los dinosaurios, debajo del temible T. Rex, Child se volvió y dijo: Este es el lugar perfecto para que se desarrolle un thriller. Y así fue como se creó la primera novela de la serie Pendergast: The Relic.
Tras sus éxitos literarios, Preston dejó el museo y se fue a Nuevo Méjico a dedicarse a aquello que más le gustaba, escribir.

Lincoln Child nació en Westport, Connecticut. La pasión de la escritura le vino desde niño; escribía relatos, cuentos, incluso llegó, en décimo grado, a escribir una novela de ciencia ficción que guarda bajo llave por vergüenza. Se graduó en la Universidad de Carleton en Northfield, Minnesota, especializándose en inglés.
Se mudó en 1979 a Nueva York para intentar encontrar un trabajo en el mundo de la edición. Tuvo suerte y lo contrataron como asistente de editor, en St. Martin's Press. Fue escalando posiciones en la empresa hasta convertirse en el editor jefe. Y fue aquí, en St. Martin’s Press donde conoció a su actual socio, Preston Child.
Hay una cosa que apasiona a Child y son las historias de terror, paranormales, de fantasmas y demás. Llegó a hacer una colección de relatos e historias de este tema, bastante grande.

En 1987, Lincoln dejó la edición para trabajar en MetLife. Pasó de la edición de manuscritos a hacer programación y análisis de sistemas. Aunque el cambio pueda parecer extraño, Lincoln tenía una amplia experiencia en programación. Lejos del mundo de la edición, el propio Lincoln siente renacer el interés por la escritura. Durante el tiempo que estuvo en MetLife, fue publicado The Relic, y en unos pocos años dejó la empresa para escribir a tiempo completo. Actualmente vive en Nueva Jersey.

Así que los que seguidores de estos autores, ya sabréis quien pone cada cosa en las novelas. El entorno en museos, todo lo científico y periodístico, se lo debemos a Preston. Mientras que la parte de ordenadores, lo paranormal… se lo debemos a Child.

Los separan más de 3000 kilómetros, pero eso no es ningún impedimento para ser coautores. La mayoría de sus novelas han llegado a ser bestseller o superventas, y han sido traducidos a multitud de idiomas, llegando a miles de personas en el mundo.
Tienen varias novelas sueltas, es decir, que no pertenecen a ninguna serie; y otras, la gran mayoría, que pertenecen a la serie de Pendergast. Estas son las que más me gustan. Ahora, con Venganza, han iniciado una nueva serie que no ha tenido la respuesta que ellos hubieran deseado; por lo menos aquí en España.

Estos autores me resultan adictivos porque nunca sabes qué vas a encontrarte en sus libros. Además, son inclasificables: tiene misterio y policíaca, algo de ciencia ficción, fantasía, paranormal… pero todo eso descrito de tal manera que no puedes separarte del libro en ningún momento. Suelen ser escenarios oscuros, donde se palpa la tensión, el miedo… Hay escenas de alto contenido en sangre y vísceras. Algunas ocasiones son auténticamente gores. Y no tienen empatía por sus personajes.
Sí, me explico. Los casos policiales no son los normales, siempre tienen un punto de paranormal, que junto con la presencia de Pendergast, el agente especial del FBI, termina por volverse algo complejo y oscuro. Muchos son los personajes secundarios de esta serie, y por ninguno, incluido Pendergast, siente apego estos autores. Todos son susceptibles de ser víctimas de asesinatos, accidentes, traumas, shocks… No sabes quien va a morir, quién sobrevivirá, en qué momento aparecerá… Siempre hay sorpresas, en cada libro.

Y vosotros diréis… ¿Por qué nos habla de la serie de Pendergast, si viene a hablarnos de Venganza? Pues para poder explicaros mi impresión.

La nueva novela: Venganza.


Venganza es totalmente policíaca, aunque Gideon Crew no sea ni agente, ni policía, ni nada que se le parezca. No tiene, por primera vez en una novela de estos autores, ninguna reminiscencia paranormal.
Los personajes son más planos, menos profundo de lo que nos tienen acostumbrados, y cuesta llegar a ellos; mientras que con las otras novelas, vivíamos en la piel del personaje, incluido secundarios.
Las descripciones son vagas, pasan por encima del momento, del lugar, no implicando al lector en ese proceso, con lo que al final queda una novela demasiado light o sencilla.
No digo que sea mala, conste, puesto que me ha entretenido y gustado. El problema es que no parece escrita por estos mismos autores. No vives la acción, eres un simple testigo de ella. No es a lo que nos tienen acostumbrados.

El único parecido que tiene Crew con Pendergast es su pasión por el disfraz. Ambos dos son unos maestros en el tema de pasar desapercibidos. Sin embargo, Gideon es un personaje más trasparente, choca frontalmente con la inaccesibilidad de Aloysius Pendergast, su secretismo, su frialdad.
Crew trabaja en el Laboratorio Nacional de “Los Alamos”, aunque guarda en su pasado una época oscura en su vida, donde ejercía de ladrón de guante blanco, de museos de artes, aunque eran pequeñas colecciones privadas. Aunque es un solitario, las mujeres forman parte de su vida, no como Pendergast que para saber que estuvo casado tuvimos que esperar varias novelas. Mientras Aloysius es rico, Gideon es pobre y está a punto de la banca rota. Esa necesidad de dinero, con otro problema impactante, hacen que se meta de cabeza en esta aventura.

La novela está dividida en dos partes. La primera: Venganza, del capítulo 1 al 11 inclusive, es donde se nos cuenta la infancia de Gideon. Tiene su propia presentación, nudo y desenlace. La segunda parte: Gideon Crew, desde el capitulo 12 al final, tiene también su presentación, nudo y desenlace. Dos novelas englobadas en una.

Aunque sí queda algo dentro de la novela que nos recuerda a estos autores: la sorpresa. No sabemos quiénes son malos, y quiénes son buenos. Los personajes no son todo lo que parecen y en más de una ocasión nos dejan con la boca abierta.
Es un personaje, el de Crew, que me recuerda mucho a dos emblemáticos personajes, que tanto me gustaron: James Bond y Dirk Pitt (de Clive Cussler). Este personaje comparte con ellos la valentía; el arrojo; el no pensar, solo actuar; las mujeres; el sexo; y sobre todo, el no tener miedo a morir.

Es una novela que atrapa al lector, y que entretiene. Si no hubiera sido de estos autores, apenas le hubiera puesto pegas. Pero… echo de menos la forma de narrar, de describir, la pasión que destilan estos autores escribiendo.
Si no sois seguidores de estos autores, no os defraudará. Aquellos que como yo, sigan desde los inicios a Preston y Child, les faltará algo que lo haga completo. Pero lo recomiendo.


viernes, 2 de diciembre de 2011

Desencuadernando mitos: Sevilla (Biblioforum)


El 28 de noviembre, lunes para más señas,  tuvo lugar en la Casa del libro, 4ª planta, una nueva reunión literaria de los componentes de Biblioforum, para hablar de los mitos y leyendas. El tema a tratar se titulaba: Desencuadernando mitos: Sevilla, y nunca mejor dicho, porque, aunque suene terrible eso de desencuadernar, echaron abajo algunas leyendas sevillanas. Siempre desde el respeto y el cariño, y por supuesto, muy argumentado.
Moderando estaba Francisco de Paula Pérez de la Parte. A su derecha estaba sentado Juan A. Caro Cals, y a su izquierda Concepción Perea. Todos ellos escritores nóveles sevillanos (en la anterior entrada sobre Biblioforum, tenéis el título de sus novelas).

 Lo primero que me llamó la atención es la manera de llevarlo a cabo: fueron siguiendo  la línea temporal. ¡Y empezaron fuerte! Con el origen, ni más ni menos, que de la propia Sevilla. Varias son las interpretaciones y muchos los estudios realizados. Se mezclan Fenicios y Tartesos; Hércules o Heracles; Argantonio; cartagineses… Un cúmulo de presencias que hacen de Sevilla algo especial.

Tras hablar sobre los orígenes, se pasó a la época visigoda donde se nos contó la historia de Santa Justa y Rufina.
Antes de seguir hablando, tengo que confesar que no conocía ninguna de las leyendas comentadas esa tarde. Antes de que me abucheéis, alegar en mi defensa que no soy sevillana. Bueno sí... bueno no... A ver… Llevo viviendo aquí 26 o 27 años de mi vida, pero nací en Córdoba. Conozco las leyendas cordobesas, el origen de esta bella ciudad, la evolución, la reconquista... En fin... conozco casi todo sobre Córdoba, pero de Sevilla… poco.
Así que me quedé alucinada con la historia de estas dos santas. Conocía la existencia de estas dos hermanas porque están por toda la ciudad: avenidas, estación, cuadros, esculturas… están por todas partes. Y además, he tenido la suerte de poder contemplar el cuadro en Catedral, de Miguel de Esquivel. Una maravilla. Pero desconocía porque se les santificaron; también el problema que hubo para hacerlas santas; y el calvario que pasaron.  En fin... la leyenda en sí. Verdaderamente sorprendente.
Y me ha gustado saber el por qué siempre se las dibuja con la Giralda en medio. Lo de los tres terremotos de Sevilla lo desconocía. Sí, lo sé... seguid abucheándome que me lo merezco.


Tras Santa Justa y Rufina, vino San Isidoro de Sevilla; con la leyenda que viene unida a los huesos de estas dos santas anteriormente citadas. Hay que ver, lo impactante que son algunas leyendas.

En fin… una reunión sorprendente y muy gratificante, ah... y ¡¡corta!! Puesto que nos quedamos con ganas de más. Hemos pedido una segunda vuelta, porque seguro que se han quedado muchas cosas en el tintero. Y aquí, ¡QUEREMOS SABER!

La próxima reunión de Biblioforum, tendrá lugar el 9 de Diciembre, en CICUS (Antigua Escuela de Comercio), para hablar sobre: "Letra Oscura: el miedo en las páginas de un libro". Vamos, sobre el género de terror. ¿Quién se lo va a perder? Si todo va bien, estaré por allí. 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Regalo mortal, Heather Graham


Por fin llegó a mis manos la tercera parte de la trilogía de los hermanos Flynn, escrita por Heather Graham: Regalo mortal; siendo las anteriores La noche mortal, y Atracción mortal. Le tenía muchas ganas puesto que desde el principio, me intrigó la serie.
Esta vez, y sin que sirva de precedente, el título es el mismo que en inglés: Deadly gift. Y sí, a pesar de eso, el título es “mortalito” de necesidad. Ninguno de la serie se escapa a ser criticado, pero este…en fin…

La serie desarrolla la vida de tres hermanos que, tras trabajar para el estado en cierta medida, deciden unirse para crear una agencia de detective. Aidan, el primero de los hermanos, protagonista del primer libro, era del FBI; Jeremy trabajaba de buzo policial; Zachary, el menor de los hermanos, era forense. Para Zach, además de su profesión como investigador privado, tiene una pasión: la música, y a ello se dedica en sus momentos libres.

La serie está encuadrada dentro del suspense paranormal, pero de lo que empezó siendo un paranormal aceptable, ha ido empeorando con las novelas. En esta tercera, habla de unas criaturas legendarias de Irlanda, las banshee. No comento qué son para que las descubráis con la novela.
Es cierto que la leyenda es bonita, pero personalmente, creo que a la autora le ha costado meter la historia en la trama.

Lo que más resalta de la novela es el caso policial. Gran caso policial donde los haya. Me ha encantado. Es el típico en el que desconfías de todo y de todos, y el final es una sorpresa. Es cierto que me esperaba una parte, pero la otra me dejó ojiplática.
El inicio es desconcertante, porque salen muchos personajes y no sabes cuales van a ser los principales hasta unos capítulos después. Pero eso hace que nos sintamos intrigados y no dejemos de leer.
Otra cosa que atrapa y te hace continuar leyendo, es el secreto que no desvela la protagonista hasta la mitad del libro. Está bien guardado, sí señor, aunque va dando pequeñas pistas que, unidas, hacen que descubras el pastel antes que ella misma nos lo cuente.

La relación sentimental-sexual no tiene gran importancia en la historia. Digamos que lo que prima es el caso policial, luego la parte paranormal, y lo último es la relación entre los dos protagonistas.

Es verdad que no me ha gustado el elemento paranormal, pero sí la historia. Es entretenido, puramente “palomitero”, te hace pasar un rato agradable, pero no esperéis gran calidad porque no la hay. Recomendable para una tarde de domingo, con la mantita y el sofá.