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lunes, 29 de agosto de 2011

SUPER 8

¿Alguna vez habéis olido un perfume o un olor en concreto, habéis escuchado una música o sonido, o habéis visto algo, que os ha transportado a vuestra infancia? A mí me ocurre muy a menudo. El olor de un pastel, una determinada canción o un sabor, hace que vuele a aquel día que…. En fin, en plan “abuela cebolletas”. Pues imaginaros eso pero a lo grande. Así me sentí yo viendo la película Super 8.


Super 8 está producida por Steven Spielberg y dirigida por J.J. Abrams. Gracias a mis amigos frikis “lostianos”, me he enterado que J.J. Abrams es uno de los creadores de Lost, y la verdad es que tiene mucho guiños interesantes (o easter eggs como los llaman) de esta serie.
Pero como buena película ambientada en los ochenta, tiene otros homenajes a películas de aquella época, que se quedaron en los corazones de más de un espectador. Personalmente, veo algunas similitudes, homenajes o guiños a E.T. y a Los Goonies.

La película se desarrolla en un pequeño pueblecito llamado Ohio, en el 1979. Tiene como protagonistas a un grupo de niños ilusionados con el rodaje de un corto de zombies en Super 8. Durante uno de estos rodajes, son testigos de un accidente de tren, y casualmente graban algo que pondrá patas arriba sus vidas y su pueblo.
Es una película entretenida, con mucha tensión y suspense. Personalmente, tengo que confesar que pegué más de un salto. Eso sí, para rebajar la tensión, usa el humor irónico sarcástico que te hace soltar una carcajada cuando menos lo esperas. Es dinámica: con explosiones, tiros, sangre y gritos. Los decibelios hacen temblar los tímpanos, y el corazón pugna por salirse del pecho.

Los actores protagonistas son los niños, y están sublimes! Sobre todo, y siempre bajo mi punto de vista, Elle Fanning que encarna a Alice. Elle es hermana, dos años menor, de la ya consagrada Dakota Fanning, y lo borda! No solo dejó enamorados a todos los chavales durante la grabación (palabras del director durante una entrevista), sino que además enamora a los espectadores.
Los demás personajes me encandilaron: el rubito pirómano con esas muecas; el cobardica grandullón; el loco por el cine, y el amigo valiente y perfecto que se juega la vida para salvar a sus amigos.

Algo que me ha llamado la atención, es que dentro de esta pandilla, solo se nos presenta a la familia de tres de ellos, y cada uno representa a un tipo familiar distinto. Me explico: Dos de ellos carecen de madre, y los padres reaccionan de forma diferente ante la muerte o el abandono: alcoholismo o adicción al trabajo. Otro de ellos tiene padre y madre, pero están sobresaturados con la cantidad de hijos que tienen. A pesar de eso, estos son los que representan la estabilidad dentro del caos.

A partir de aquí, empiezan los spoilers o destripes, así que quien no la haya visto, que no siga leyendo.

Como ya he comentado anteriormente, me recordó muchísimo a E.T. y a los Goonies. Con E.T. es con el que más similitudes le encontré, no en vano fue Spielberg su creador. 
En primer lugar, ambos protagonistas viven en una familia desestructurada. En este caso, es la madre la que ha fallecido, mientras que Elliot, el protagonista de E.T., era hijo de una pareja divorciada. Además, ambos tienen problemas para entenderse con los progenitores con los que conviven.
Los pueblos, donde viven ambos protagonistas, son pequeños, perdidos y en ellos tienen lugar la aparición de un extraterrestre. Claro que entre E.T. y el monstruo de esta, no hay ningún parecido. Mientras a E.T. tienes ganas de besarle y achucharlo, con este tienes ganas de salir corriendo del cine lo más rápido posible.

La aparición del extraterrestre conlleva la aparición de los militares y sus decisiones, poco acertadas y controvertidas. Pero ahí están los chicos, para llevarles la contraria y salvar tanto al pueblo, como al “bicho”.
Además, ambos tienen cierta moralina en contra del alcohol y las drogas. En el caso de E.T., es este y Elliot los que se emborrachan, mientras que Super 8, aparece la marihuana en unas cuantas ocasiones. En una de estas, uno de los niños exclama: Hay que ver lo mala que son las drogas!

También me ha traído reminiscencia de los Goonies. Una pandilla de amigos unidos ante un objetivo (ya sea encontrar tesoros o rodar un corto) que se ven inmersos en una aventura con la que peligra en ocasiones, incluso sus vidas. Vamos viendo como gracias a estas aventuras, van madurando a marchas forzadas, y como descubren el amor; el primer amor.
Había veces, que me descubría buscando en inhalador en las manos de Joe, aun sabiendo que no era la misma película.
En el momento de los subterráneos, recordé aquella cueva con sus trampas… Jo, que de recuerdos…

Y sí, J.J. Abrams ha puesto unos cuantos easter eggs para que el buen friki, de sus series y películas, los encuentre. Yo no soy ese tipo de friki, pero si descubrí ciertos parecidos a Lost en cuanto apareció la escena donde se inicia el fuego, con ese humo repetitivo en la isla. Las primeras apariciones del “bicho”, se asemejaban a la del otro bicho insular, al que por cierto nunca llegué a ver (me quedé en la primera temporada de Lost, lo siento).  Al final, aparece una joyería con un nombre algo curioso: Locke.
En fin, pululan muchos por la red. No dejad de buscarlas si tienes una buena vena de friki.

La primera vez que fui al cine tenía dos añitos. Me llevaron para saber cómo reaccionaba ante la gran pantalla; la película que eligieron fue E.T.
Me cuentan que cuando salí de allí de la mano de mis padres, iba con los ojos como platos y ni siquiera hablaba. Tras andar un buen tramo en busca del coche, mis padres advirtieron que tenía la carita llena de lágrimas. Era uno de esos llantos silenciosos. Cuando me preguntaron por la causa de esas lágrimas, respondí: E.T. se ha ido!!

No, Super 8 no es una obra maestra, pero ha traído de vuelta todos aquellos recuerdos, dejándome un inmejorable sabor de boca.

domingo, 28 de agosto de 2011

Escenas para recordar: Hatari

Morir de amor, Linda Howard


Morir de amor es una novela romántica escrita por Linda Howard con una clasificación dentro de sus subgéneros algo difícil. Sí, podría decirse que es suspense romántico, no en vano es un caso policial, pero… ¿qué queréis que os diga? Tiene otras muchas características que la hacen asemejarse a chick-lit. Pero de eso hablaré algo más tarde.
Por lo pronto volveré a quejarme de las traducciones de los títulos. A ver, en realidad, la novela se titula como To die for… ¿y me lo traducen por Morir de amor? Venga ya, hombre!! Qué rabia, en serio!! La he visto pululando por la red, y la han traducido como Alguien por quien morir… Y oye, no lo veo del todo mal..
En fin, como contra eso no puede hacerse nada, como contra las portadas infames románticas antiguas, esas de hombre cañón sosteniendo a mujer indefensa y voluble contra su pecho, pues pasaré a hablar del interior que este sí que merece la pena. Por cierto, esta portada no es tan horrible como la que he puesto de ejemplo, eh? No vaya a ser que lleve a error…

Morir de amor (agghh que asco título… ya, ya paro..) es una novela fresca y divertida, por eso he comentado aquello de tener ciertas características con el chick-lit. Está narrada por la protagonista, una joven que tiene ciertos problemas para mantenerse a salvo, y no porque ella no quiera, sino porque alguien la ha elegido de víctima, y quiere matarla. Es una narración amena, dinámica y muy entretenida. Se hace pasar por la típica rubia tonta, cuando en realidad tiene mucho en la sesera y ha conseguido salir adelante en la vida por la valentía que le caracteriza.

Lo que me gusta de Linda Howard es la capacidad que tiene para variar de estilos. Lees una de sus novelas, y no se parece en casi nada a otras de ella. Varía de estilo, de narración, además de ser muy prolífica y sacar muchos libros al mercado. Digamos que la sigo desde hace un tiempo.

Lo que sí tiene Linda, es que le gustan las escenas de cama y suele recrearse en ellas. No lo hace de manera burda y soez, pero sí que encontramos muchas a lo largo de la novela. Además, de esas escenas, suele jugar mucho con la tensión sexual de los protagonistas, y los tiras y aflojas. Pero esto le da vidilla a la novela, y provoca situaciones que te hacen soltar más de una carcajada.
Otra cosa que me ha hecho sonreír, son los accidentes que sufre la pobre protagonista, y su manera de reaccionar a ellos. Sí, realmente divertida esta novela.

Lo que me ha sorprendido, es que tiene pocos secundarios, digamos que la acción recae fundamentalmente en los protagonistas y sus emociones. A parte de la relación entre ellos y la presencia de un asesino algo patán, hay algo que sobresale en la novela, y es, la comida y los coches. Sí, la comida. Siempre están en la cocina haciendo de desayunar, de comer, que si pasteles, que si cenas.. dios que hambre da. Eso y los cafés que se toman a lo largo de la novela. ¡¡¡Taquicardia mínimo tendrán!!! Y los coches, sí, los coches. Que si un descapotable, una camioneta, si los frenos, si el volante, los cinturones de seguridad, las ventanas… Salimos siendo cocineros y mecánicos!

En fin, es una novela “palomitera” ideal para pasarlo bien, reír a gusto y darte una envidia atroz por la comida y por la compañía de la protagonista, para que mentiros… 

sábado, 27 de agosto de 2011

"¡Estoy viva! ¡Maggie, la gata está....viva!"

Atención, spoilers! 
Quien no haya visto la película o tenga interés en leer la obra de teatro, NO lea la entrada. 
DESTRIPE!

Como ya he comentado en más de una ocasión, dentro del cine de verano de la Diputación de Sevilla, los lunes tienen lugar la proyección de las películas antiguas o los bien llamados clásicos del cine.
Este lunes noche brillaron dos estrellas en el cielo y en la pantalla, Paul Newman y Liz Taylor; dando vida a los atormentados Brick y Maggie en La gata sobre el tejado de zinc.

Esta película está basada en la obra teatral de Tennessee Williams de casi el mismo nombre. Digo casi porque la obra de teatro tiene un adjetivo más, caliente: La gata sobre el tejado de zinc caliente.
Tennessee era un hombre atormentado por la enfermedad, homosexual, alcohólico y drogadicto. Con problemas mentales en su familia, claustrofóbico e hipocondríaco, estuvo toda su vida obsesionado con la mentira y sus consecuencias. Se dice que siempre plasmaba algo de él o su entorno en sus obras y parece que La gata sobre el tejado de zinc caliente no es una excepción.

Había leído muchas críticas de la película antes de ir a verla, y tengo que confesar que durante la proyección, me costó observar todo lo leído. Así que cogí la obra de Tennessee y me la leí de una sentada. No, no es ninguna proeza, la verdad, puesto que es cortita y se lee en nada. Además, el teatro es diferente a la narrativa, es dinámico y ameno de leer.
Me vais a permitir que haga una reseña conjunta, o mejor dicho una comparación entre la obra de teatro y la película.

La obra consta de tres actos y en mi edición, tiene solo 93 paginillas. La película dura 108 minutos y aunque tiene una estructura similar, está desarrollada de forma diferente. Digamos que dicen lo mismo, pero a diferentes tiempos.
Muchos son los temas que se ven expuestos en la trama: la homosexualidad, la mentira, la ambición, los celos y el rechazo.

Brick, encarnado por Paul Newman, es un hombre atormentado, alcohólico, con un pasado que le persigue y no le deja avanzar en su vida. ¿Os suena? Sí, Tennessee dejó aquí algo de sí mismo.
Maggie es su esposa, esa que le pide de todas las maneras posibles que la ame y cierre la puerta al pasado.

La primera diferencia que nos encontramos, es la referencia a la homosexualidad. Si no conoces la obra de teatro ni a su autor, si no has leído ninguna crítica, no ves en la película esa referencia. Yo solo vi a un hombre atormentado por la culpa de la muerte de su amigo, y la duda de si su mujer se acostó con él. El amigo es el otro protagonista, que a pesar de estar ausente, de no salir en la obra, es uno de los que más peso lleva.
En la película, cuando el abuelo hace confesar a Brick y a Maggie, se dice que esta no llegó a acostarse con Skipper, mientras que en la obra de teatro se dice claramente que sí. Igual ocurre con la homosexualidad latente entre los dos amigos, a pesar de la continua negación a tal hecho por Brick.
Os dejo con algunos diálogos que hace referencia a esto que he comentado:

“Skipper y yo hicimos el amor, si se le puede llamar amor, porque aquello nos hizo sentirnos más cercanos a ti. ¿Entiendes, hijo de puta? Exiges demasiado de los demás, de mí, de él, de todos los pobres desgraciados hijos de puta que te han querido, y eran unos cuantos, sí, unos cuantos a demás de Skipper y yo, exigías demasiado de la gente que te quería, a ti, ¡ser superior!, ¡criatura divina!. Así que hicimos el amor el uno con el otro soñando los dos que eras tú. ….”

“Recuerdo cuando salíamos las dos parejas en la universidad, Gladys Fitzgerald y yo con Skipper y contigo, en realidad parecía que salierais vosotros dos solos. Gladys y yo no éramos más que una compañía que necesitabais para… cubrir las apariencias…”

“…. Esa noche la pasamos bebiendo junstos en el bar del Blackstone y cuando llegó el frío amanecer salimos, mareados, para contemplarlo. Entonces le dije: << Una de dos, Skipper: ¡O DEJAS DE QUERER A MI MARIDO O SE LO DICES!>>.
ME DIO UN TREMENDO BOFETÓN EN LA BOCA. Entonces se volvió y corrió sin detenerse, seguramente, hasta volver a su habitación del Blackstone…
Aquella noche, cuando llamé a la puerta de su habitación con un arañazo, como un tímido ratoncito, trató de demostrar que lo que dije no era cierto con aquel acto inútil y lamentable….”

Además del triangulo ante Brick, Maggie y Skipper, tenemos otros muchos personajes en la trama que dan mucho juego y que suelen meter el dedo en la llaga.
El abuelo. Un hombre que luchó con uñas y dientes para salir de la pobreza, olvidando el amor y el cariño en el proceso; que se ve casado con una persona a la que ya no quiere y con unos hijos que no comprende. No solo el descubrimiento de su enfermedad mantiene en vilo al espectador, sino su transformación en una persona más humana a lo largo de los actos. Pero esto ocurre en la película, en la obra de teatro, el padre no tiene tanto protagonismo. Sí se habla de su enfermedad, y hace confesar a Brick, pero no hay nada de ese final en el que achara a los dos personajes más odiados de esta historia, Gooper, el hermano de Brick, y su esposa Mae. Seres ambiciosos, inhumanos, envidiosos y celosos, sin nada bueno en su interior. Sí, los más odiados.

Y bueno, la última diferencia, y la más llamativa es el FINAL. La película termina teniendo todo lo que al inicio carecía: humanidad y ternura. Los personajes abren los ojos: el abuelo descubre la humanidad y recupera el cariño hacia su familia; Brick, ante la ardiente defensa de su mujer ante su familia sobre su persona, la perdona y le da lo que ella tanto deseaba, su amor. Maggie recupera aquello que perdió: la humildad y sensibilidad…
Un final dulce, tierno, que logra que el espectador deje salir el aire que tenía retenido desde el principio.
En la obra es diferente, no hay ningún cambio. Maggie logra salirse con la suya a base de más mentiras, amenazas y traiciones.

Personalmente me gusta más la película. Es difícil explicar cómo me hizo sentir. Destila odio, pasión, rechazo y dolor, pero el final deja un sabor de boca tierno y esperanzador. Lo contrario a la obra, que te sigue desgarrando porque el odio no se ha consumido, sino que sigue presente.
Ambos son buenísimos a su manera, y me descubro tanto al director, como al autor de la obra. Como ya describí hace poco, La gata sobre el tejado de zinc es magnífica, dolorosamente colosal.

viernes, 26 de agosto de 2011

El Ángel negro, Nieves Hidalgo


Este año, los seguidores de Nieves Hidalgo hemos estado de enhorabuena, porque han sido dos, las novelas que han visto la luz durante el 2011. La primera que leí fue Brumas, ya reseñada en páginas anteriores; y ahora vengo a hablaros de la que tenía pendiente: El Ángel negro.
Nos volvemos a encontrar con el punto fuerte de Nieves Hidalgo: el subgénero histórico dentro del género romántico. Como ya he comentado en reseñas anteriores, Nieves es una autora todo terreno; igual nos traslada a épocas pasadas, como a la actual; igual nos habla de piratas, que de caballeros, nobles, fantasmas, ciudadanos del antiguo Egipto, gitanos o de un harén lleno de beldades.

El Ángel negro está ambientada en el 1667 y años sucesivos, y son muchos los lugares por los que nos hace viajar Nieves: Madrid, Huelva, Maracaibo, Jamaica, la Isla de la Martinica…. Lugares idílicos para vivir mil aventuras.
Durante este periodo donde nos sitúa la novela, tenía lugar la guerra de la sucesión por el trono de España tras la muerte de Felipe IV. Además, el comercio con las Américas estaba en pleno apogeo. Eran muchos los barcos que cruzaban el Atlántico en busca de mercancías o transportando pasajeros que querían abrirse mundo en nuevos lugares. 

Este trasiego de barcos y riquezas, no solo españoles sino a nivel europeo, dieron lugar a la aparición de ladrones de alta mar, los denominados piratas.
¿Quién no ha oído hablar de los piratas? Son muchos los que han engrosado la lista de películas y novelas desde tiempo inmemoriales.  
Los primeros piratas literarios que recuerdo, son aquellos de La Isla del tesoro de Robert Louis Stevenson; o el Capitán Nemo de Julio Verne. Eran temidos, odiados y siempre me ponía a favor de sus víctimas.
Luego conocí a Sandokan de Emilio Salgari, y ahí cambió mis prioridades, no lo pude evitar. Con él y su fiel amigo Yañez, corrí mil aventuras cimitarra en mano, con el turbante por montera y con su grito de guerra. Qué recuerdos aquellos….

Con el paso de los años descubrí que también la novela romántica tenía sus propios piratas. Fueron los Malory de Johanna Lindsey los que me abrieron la puerta a estos personajes romanticones, tiernos y simplones. Así los recuerdo, y eso que me gustaron en su momento, pero estos piratas de Johanna eran así.

¿Y por qué os cuento todas estas tonterías? Porque Nieves nos acerca de nuevo a estos temibles vándalos que hundían barcos, se hacían con tesoros y secuestraban a sus pasajeros para intercambiarlos por dinero. Pero no, no es oro todo lo que reluce, y tal como no enseñó Salgari, los piratas también tienen su lado tierno, su talón de Aquiles. Pueden llegar a defender a sus amigos con su vida, a ser bondadosos y sensibles pero nunca de cara a la galería, claro, puesto que tienen una reputación y un honor que proteger.

Nieves sigue siendo una maestra en crear personajes. Llega a hacerlos reales, creíbles, con sus virtudes y defectos.
De protagonista masculino tenemos a Miguel de Torres, español de nacimiento, que junto a su hermano, se ven inmersos en una trama de traición, lucha por la supervivencia y superación personal.
En su vagar por el mundo se encuentra con Kelly, inglesa de armas tomar, que se ve desterrada a Jamaica por su negativa a casarse con el pretendiente que le habían buscado. Una vez más nos encontramos a una mujer adelantada a su época, valiente, decidida, que no se deja amilanar por las leyes de la sociedad. Esta es una de las características principales de las protagonistas femeninas de Nieves Hidalgo.
Los personajes secundarios tienen un peso muy grande en la trama, sin ellos no habría historia. Los hay muy buenos, otros temibles y odiosos, otros repugnantes y traidores. Todos ellos están bien definidos y desarrollados.
Es una novela donde se ve la evolución de los personajes. Vamos siendo testigo del crecimiento de estos por los problemas a los que se van enfrentando, de cómo van madurando.

Ha habido momentos en los que me he sentido de nuevo en un terreno conocido. Cuando  Miguel y Diego caen prisioneros en Jamaica, me vi trasladada a otra de las novelas de esta autora, Hijos de otro barro, aunque en esta ocasión, con El ángel negro, estamos hablando de una plantación de cañas de azúcar.

Lo que más me gusta de esta autora, es que siempre mantiene en tensión al lector. No solo logra que vivamos aventuras, sino que además nos provoca para que nos posicionemos a favor o en contra de determinados personajes; toca la fibra sensible en ciertos momentos, y nos hace reír en muchos otros. Nunca sabemos que vamos a encontrarnos en la siguiente página.
Es una historia de traiciones, superación, amor, ternura, supervivencia, amistad, orgullo, avaricia, envidias, ambición y celos. Un coctel explosivo que nos mantiene atrapados desde el primer capítulo. Lleno de sorpresa y virajes, no es para nada una novela previsible, sino dinámica y muy entretenida. Ideal para amantes de la novela románticas con aventuras y pasión.

viernes, 19 de agosto de 2011

Capitán America

Esto de ver las películas sin conocer el trasfondo, es lo que tiene. Fui el miércoles a ver Capitán América y tengo que admitir que iba con mucha expectación. No me ha disgustado, pero esperaba más...

Lo primero, he de confesarme: Avemariapurisimasinpecadoconcebida... En mi caso, he descubierto los comics o sus héroes un poco tarde. Sí, de pequeña leía comics, pero era de Mickey, de Mortadelo y Filemón, de Zipi y Zape, 13 rue del percebe.... Vamos, que al superhéroe que más conocía era Super ratón, El capitán valiente y poco más.... Ejem.

Un poco más tarde conocí cinematograficamente a Batman, a Superman y a Spiderman, pero ahí se quedaba todo... Ah, bueno, no... Robin también apareció por Batman.
Así que me sorprendió y gratamente conocer a los Xmen.... seguidora acérrima al habla.

Eso es lo que me esperaba de Capitán América, y bueno.. pues... no, no encontré mucho de eso. No está mal la película. Es entretenida, amena y tipicamente americana.
La transformación es impactante, sobre todo cuando sale el muchacho del tanque sin camiseta. Creo que todas teníamos la misma cara que la protagonista, jaajajajjaa.

Es un superhéroe diferente.  No nació así, sino que lo transformaron, como Lobezno, supongo. Tiene una fuerza mayor, mayor velocidad y resistencia. Salta que da gusto, tiene un escudo a prueba de bomba y, sí, un cuerpazo que quita el hipo... Ya, no es una reseña muy profesional, pero en fin... es lo que hay..

No me gustó el final, quizás es lo que más me echa para atrás... Pero, sí, es un superhéroe, no??? Así que está acorde.

miércoles, 10 de agosto de 2011

No mires atrás, Bethany Campbell


Tengo una duda existencial en esto de la edición de libros y seguro que más de uno de los que me leéis, podéis responderme. La pregunta sería: quién decide cómo traducir el título de un libro ¿el traductor o el editor?
Veréis, ya es un horror el leer el título de una película y escuchar su traducción al español en ese momento, tipo película de Antena 3 por la tarde. Pero es que cuando lees el título del libro verdadero y lo comparas con el traducido, te entran ganas de estrangular a alguien. 
Hay títulos verdaderamente parecidos, tanto que puedes llegar a confundirte uno con otro si no recuerdas bien el autor. Y a diferencia de las películas, no se si hay un copyright o no….

La novela que vengo a reseñar hoy, es un buen ejemplo de esto que os cuento. ¿Por qué? Pues es que el título no tiene nada que ver con el verdadero,  y cuesta sacar en claro el por qué lo han puesto. Que sí, que una vez terminas el libro, se puede determinar el por qué, pero me gusta más el auténtico por lo que su significado conlleva.
El libro en cuestión se titula No mires atrás, mientras que en inglés, sería Hear no evil.  ¿Cómo se traduciría literalmente esta frase?, pues, algo como no escuches al diablo. Pero… ¿sabéis de donde viene? ¿Recordáis los tres monos con los oídos tapados, los ojos tapados y la boca tapada por las manos? Pues en inglés sería Hear no evil, See no evil, Speak no evil…. En fin, esa sería la traducción.

Es una novela romántica dentro del subgénero de suspense, escrita por Bethany Campbell allá por el 1998. Aquí a España, llegó en el 2000, y a mis manos, gracias a la librería de antiguos. Es una novela muy entretenida, con una especie de caos dentro de la trama que atrapa y no deja que el lector se separe del libro. A pesar de encuadrarse dentro de este género, tiene poca escena de cama, aunque sí mucha tensión sexual. Es decir, que es poco descriptivo en cuestiones eróticas, lo suficiente, pero muy detallista en cuestiones de asesinatos, sin rozar lo gore.

Los temas que trata esta novela son muchos y muy diferentes entre sí. Lo primero que nos encontramos es el terrorismo, cara a cara, de frente y sin anestesia. Así comienza el libro. Luego, encontramos el tema familiar, esas familias rotas bien por la muerte de uno de sus componentes, bien por la imposibilidad de entenderse. Otro tema que salpimenta la historia es el esoterismo, su credibilidad y sus beneficios; y también los sueños incumplidos, los conseguidos y los deseados: cómo un accidente puede dar al traste con eso que tanto añorabas.

Es una novela intrigante, donde los personajes son muy llamativos. La que me más, según mi opinión, y a pesar de no tener  un  protagonismo claro, la niña.
En determinados momentos, la autora juega con el humor para intentar calmar los nervios del lector sin llegar a convertirse en una novela chick-lit, puesto que predominan otras cosas como el miedo, la indecisión, el dolor, el recuerdo, el terror y la culpabilidad.

En fin, una de esas novelas “palomiteras”, que te absorben y te hacen desconectar de tu rutina. De esas que logran atenazarte el corazón en varios momentos, y que logran enternecerte en otros. Quizás lo que menos me haya gustado, sea el personaje masculino. No me ha llegado del todo, le faltaba algo.  Entretenida.

lunes, 8 de agosto de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Parecidos razonables o falta de originalidad?

Una de las cosas que tiene mi nuevo trabajo, es la cantidad de horas que paso en el coche. La única compañía que tengo es la radio. Me he hecho con unos cds muy apañados, además los audiolibros y evidentemente la radio como tal. Voy cambiando de emisora, de un lado a otro para no cansarme de tanta repeticiones.
El otro día escuché por primera vez la nueva canción de Jason Derulo, Don´t wanna go home y sinceramente, me vino a la mente la escena de Beetlejuice... ¿Parecido razonable o falta de originalidad?





Eso me hizo recordar las dos siguientes canciones... ¿Qué les pasa a los cantantes, donde quedó la originalidad?




Un hotel en Hollywood, Danielle Steel

Hacía tiempo que no la emprendía con un libro de esta autora. Danielle fue quién me inició en la novela romántica; ella, y las ofertillas estas de final de verano que hay en los kioscos de 2 libros por 6 euros o por 5 euros, o… en fin.. esas. Llegué a comprar el periódico, vi las novelas, las compré y fue mi perdición. Empecé buscando novelas de esta autora, estas me llevaron a Victoria Holt, y luego conocí a mi talismán, Nora Roberts. Resultado: una ávida lectora que se “bebe” lo que sea, pero que disfruta locamente con la novela romántica y con la policíaca. Sí soy una asesina romántica en ciernes. Juasjuasjuasjuasjuas (risa diabólica ON)

¿Cómo llegó este libro a mis manos? Pues igual que el primero de Danielle Steel, gracias al kiosco. Estaba de viaje, había terminado la novela que tenía entre manos, y me quedaba dos horas de tren. Entre en el kiosquito, miré la estantería, y el libro se tiró en mis manos literalmente; vamos, que se cayeron varios encima y este llegué a agarrarlo. Así que me dije ¿Por qué no?.

Danielle se caracteriza por ser una prolífica escritora de novelas románticas sentimentales. Sí, también este libro se encuadraría en este subgénero romántico. Podría estar también con la romántica contemporánea, pero si algo caracteriza a esta autora, es la descripción de los sentimientos.
La importancia radica en los personajes y lo que estos sienten, cómo lo sienten y como lo transmiten. El lector se ve envuelto en dramas, lágrimas y amor.

En este caso, debo decir que es una de las más flojitas de la autora. Es un libro repetitivo, simple y sin más aliciente que saber cómo termina la protagonista.
Durante los ¾ de la novela, es una repetición constante, una y otra vez el mismo párrafo o la misma preocupación. No hay más, y la verdad es que me ha llegado a cansar.
Los personajes tampoco han ayudado. La protagonista es demasiado perfecta, sin ningún defecto, todo virtud y se hace cansina y lenta. Los secundarios tampoco tienen mucha atracción, salvo los tres últimos que aparecen en la trama, la familia de Philiph, pero que solo salen en las 6 o 7 paginillas finales.

Sí, Danielle sigue transmitiendo bien los sentimientos, sigue describiendo bien y llegando al lector. Pero esta novela no es una de las mejores de la autora. Me ha dejado fría y con sensación de necesitar algo más.