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jueves, 30 de junio de 2011

Para siempre, Nora Roberts

Para siempre es la cuarta novela de la tetralogía de las “cuatro bodas”, escrita por Nora Roberts.
Cuatro amigas consiguen cumplir sus sueños de la infancia, trabajar creando la boda perfecta, cada una aportando su granito de arena: Mac es la fotógrafa, Laurel la repostera, Emma la florista, y Parker la que controla y organiza todo. Gracias a esta última se creó “Votos”, la empresa organizadora de bodas, y con su buen hacer, su férreo control de los horarios, su don de gentes, y su valía, logra hacer que todo salga adelante, y que Votos sea una de las empresas más solicitadas.

El problema es que Parker vive por y para el trabajo, está demasiado centrada en él. Mujer controladora, nunca se deja llevar, roza la inflexibilidad, todos suelen hacer siempre lo que ella dice, cuadriculada y aunque no es perfecta, roza la perfección. Pero alguien llega para hacer tambalear ese control, para poner patas arriba su mundo, y su flexibilidad.
Malcom aprendió desde muy pequeño lo que es el abandono, el dolor, el maltrato, y estar al borde de la muerte, pero ha aprovechado su segunda oportunidad y junto a su madre, trabaja en su taller mecánico, arreglando y restaurando coches. El será el que añada una pizca de aventuras, de descontrol, de locura a la vida de Parker.

Una novela redondita, donde la verdadera protagonista es la relación de ambos personajes. Como toda serie de Nora, flojea un poco comparándolo con las novelas conclusas de la misma autora. Sin embargo, está más conseguida que otras.

Parker es mi favorita y he disfrutado mucho con la historia. Momentos dulces, otros apasionados, coqueteos, tiras y aflojas, secretos, ironías… la novela tiene un humor fresco que hace sonreír a menudo. También hay momentos difíciles, aunque como buena novela romántica, tiene un final feliz.
Entretenida, amena y palomitera. Ideal para desconectar.

jueves, 23 de junio de 2011

Atracción mortal, Heather Graham

Atracción mortal es la segunda novela de la serie de los hermanos Flynn, escrita por Heather Graham. Ya hablé por aquí de la primera, y tiene mucho en común con esta. 
Cuando se comenta que pertenece a una serie, es porque tiene unas características parecidas: mismos personajes, o una misma localización, mismo tema en común…. En fin... algo que los una. He tenido en las manos, algunas series llamadas así sin serlo, como la última de Kat Martin. En este caso, sí nos encontramos ante una serie, es una especie de continuación.

En Noche mortal conocimos a los hermanos Flynn, aunque se centró en Aidan, el mayor. Como muchas autoras de este género, cogen a una familia determinada y desarrollan la vida de estos y sus historias amorosas por orden cronológico. Por lo tanto, en esta ocasión, nos encontramos con Jeremy Flynn, el que sigue a Aidan en edad, buzo retirado de la policía. Comparte protagonismo con Rowenna, una persona intuitiva, con altos conocimientos de ocultismo y con un sexto sentido algo agudizado. Deben trabajar juntos en la radio, cada uno dando su opinión contraria sobre el tema paranormal. Jeremy no es creyente, mientras que Rowenna intenta dar una opinión más abierta sobre él.

Tras terminar el contrato, vuelven a verse las caras en Salem, un lugar con mucha historia paranormal sobre sus cimientos, y con un caso policial de esos que quitan el aliento. Jeremy tiene que ayudar a su amigo a encontrar a su esposa desaparecida, mientras Rowenna trabaja para la policía por sus especiales sextos sentidos…

Evidentemente, al encontrarnos con el género romántico, en este caso podemos clasificarlo en el subgénero paranormal, hay una relación amorosa en la trama, pero curiosamente, Heather lo coloca en segundo término, dando más importancia al caso y a la resolución de este. Es un libro que merece la pena leerlo de noche, con calma y sin compañía. En mi caso ha sido así, y he estado sugestionada durante toda la historia, mirando por encima del hombro, y sobresaltándome en cada párrafo leído.

Muy buena ambientación. El pueblo es una “cucada” para ambientar una buena novela paranormal, porque le sobra historia. Brujas, demonios, lecturas de manos, bolas de cristal… y todo ello da lugar a una sucesión de crímenes que tienen aterrorizado al pueblo.
Otra de las cosas que repite la autora en este libro, es la parte del cementerio, de Halloween y el día de Acción de gracias, de túneles… Ahí si es algo más reiterativa, sin embargo no se sabe quién es el asesino hasta el final. Es cierto que si lees con atención, puedes descubrir al asesino, tampoco es tan difícil, pero vamos, que mantiene bien la tensión y la intriga.

Una novela paranormal, policíaca y romántica de final feliz. Una novela con la que dejarse llevar, disfrutar a la luz de las velas, y sin pensar mucho en la calidad. Es un libro palomitero, de esos que entretiene por la forma de narrar. Buenos personajes, buena ambientación y un final que quita el hipo. Recomendable.

domingo, 19 de junio de 2011

¡oh gran Sevilla! Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Si el otro día hablábamos de una iglesia convertida en librería allá por Maastricht, hoy os traigo una librería con solera en Sevilla, la librería Beta de la calle Sierpes. Una maravilla de edificio que aún conserva la apariencia de aquello que un día fue.

Aunque mi vicio principal sean los libros, también me gusta el séptimo arte, el cine, aunque no soy muy friki ni seguidora de este. He llorado, reído, disfrutado, odiado, amado, gritado… a través de la pantalla grande y también de la pequeña. También he envidiado, mucho, y por muchas circunstancias diferentes a los protagonistas. Una de ellas y es la que viene al tema, es la hemeroteca. Ocurre un asesinato, un accidente, un problema, y el protagonista o la protagonista, se encierra en la biblioteca, acude a los antiguos periódicos y… descubre la verdad!!! Siempre he envidiado esa facilidad de encontrar pasajes antiguos y poder reconstruir un hecho pasado. En España tenemos un déficit de hemerotecas, pero eso parece haber terminado con las nuevas tecnologías.

Para mi sorpresa y deleite, el ABC Sevilla ha escaneado sus antiguos periódicos y los ha puesto al servicio del ciudadano. Gracias a esta inmensa hemeroteca, puedo hablaros hoy de la Librería Beta y sus antecesores.

Vamos a situar la inmensa y maravillosa librería. Sí, en Sevilla, exactamente, pero… ¿Dónde la encontramos? Pues en el centro, en la calle Sierpes, cerquita de la Campana. Allí está localizado un pequeño solar que ha acogido a multitud de ciudadanos haciéndoles soñar, entreteniéndoles, y acompañándoles en el tiempo.

Parece ser que se inició como convento, aunque eso aun no está muy demostrado. En el libro del Arzobispado de Sevilla, consta que existían numerosos conventos por la zona, y puede ser que “nuestro” local, fuera uno de ellos.
Pero de lo que sí se tiene constancia, es que en el 1896, aquello se llamaba Café Suizo. El 17 de septiembre de ese mismo año, tuvo lugar la inauguración del cine mudo en Sevilla, y fue en este famoso café. Antiguamente no se le llamaba “cuadros” en vez de películas, puesto que era una consecución de imágenes o fotografías. Entre las películas que pasaron por ese café, nos encontramos con El jardinero regando las flores, y Llegada del tren expreso a la estación de Joinville.

Tras el café, se transformó durante un tiempo en el Colegio San Roman, pero no tardó mucho tiempo en volver a caer en las redes de la cultura, el séptimo arte y el teatro. El 25 de noviembre de 1906, se inauguró el Salón Imperial, donde tenía cabida tanto el teatro de variedades (o varieté como se diría en Francia), donde debutó Estrellita Castro y donde también actuó entre muchos otros Pastora Imperio, y el cine.
Fueron diez años de actividades que promovieron el pequeño teatro en Sevilla, pero como todo en la vida, tuvo su final, y el 10 de enero de 1916 cerró sus puertas y fue demolido. En ese mismo local se levantó el conocidísimo Cine Imperial, longevo y uno de los más modernos de Sevilla por aquel entonces. Se sonorizó por el 1930, y fue el primer cine que abrió sus puertas tras la guerra del 1936.
Salón Imperial. Imagen cogida de la hemeroteca virtual del ABC Sevilla.

Con la crisis cinematográfica de los setenta, el apogeo del Cine Imperial llegó a su fin, y en el 1988 se transformó en el Teatro Imperial, como último intento de promover las pequeñas obras teatrales y hacerlas llegar al público. Pero las cosas cambian, y este querido teatro también tuvo que cerrar, y el edificio quedó relegado y abandonado a su suerte en el 2002.
Teatro Imperial. Imagen cogida de la hemeroteca virtual del ABC Sevilla.

Pero se abogó de nuevo por la cultura, esta vez algo diferente, y en el 2004 fue inaugurada la librería Beta, que mantuvo todo lo que se pudo salvar del teatro, dándole un ambiente especial y atractivo a este antro de perdición para los lectores que como yo, se dejan medio sueldo en libros. Es una auténtica pasada entrar allí, y mirar a tu alrededor. Es un lugar que invita a soñar, despierta nuestro lado artístico dormido, ejem….y las ganas de comprar…. Es un peligro.


Pero todos aquellos que vengáis de visita, no olvidéis entrar en este lugar tan interesante y con tanto pasado. Las palabras de Cervantes os dará la bienvenida:
¡oh gran Sevilla! Roma triunfante en ánimo y nobleza.

miércoles, 15 de junio de 2011

La literatura en las pasarelas

Hace poco tuve que entregar un ejercicio para un curso que estaba realizando. Debía hacer un reportaje y no se me ocurría de qué.  Pensando, llegué a este tema y bueno, salió esto. Espero que al profe no se le importe que lo comparta antes de que lo corrija, pero siempre he sido una agonías.

La literatura en las pasarelas

¿Quién dijo que la moda solo se refiere a un sector?

Cuando se habla de moda, todo el mundo tiende a pensar en prendas de vestir, pero el concepto (que por cierto viene del francés), es mucho más amplio. Se define moda como “el uso o costumbre que está vigente en determinadas regiones durante un determinado periodo. Se trata de una tendencia adoptada por una gran parte de la sociedad”. Y esta no solo se genera en la manera de vestir, sino en accesorios como por ejemplo los móviles, estilos de vida, maneras de comportarse, incluso en la literatura.
Toda moda o boom tiene una evolución: al principio crece con lentitud, solo pocos conocen de su existencia. Poco a poco, el boca a boca hace que goce de gran popularidad, y esto dura un cierto tiempo. Pasado este, desciende ese interés hasta desaparecer.

Hay una diferencia entre el boom literario y el de la ropa, y es que esta última viene impuesta por las celebridades, mientras que con los libros, es el ciudadano de a pié, el que establece la moda actual. De nada sirve que nos enteremos de que David Bisbal está leyendo El guardián entre el centeno –aunque sería bueno hacer un estudio y ver la repercusión real de esa noticia- pero sí tiene importancia que se deje el pelo largo o se lo rape a cero.

A lo largo de la historia literaria de España, encontramos varias modas o booms que han ido encauzando la presencia de ciertos libros. Lo curiosos es que cuando aparece una de estas modas, las editoriales tiran tanto de nuevos escritores exigiéndoles una novela de esa temática, como de libros ya existentes en otros países que pasaron sin penas ni gloria por nuestro país, o que ni siquiera llegaron a nosotros.

Dan Brown y el esoterismo.

La llegada del Código Da Vinci, inició en el 2003, todo lo relacionado con la religión y lo esotérico. Te acercabas a las librerías y veías pilas de libros con esa temática en común: ocultismo, sectas, secretos, códigos, pruebas… No solo los extranjeros tomaron parte de este boom, los españoles tampoco se quedaron atrás. Esta moda fue la longeva, unos cuatro o cinco años. De los autores españoles podemos resaltar a Javier Sierra con La cena Secreta en el 2004; por la misma fecha, Julia Navarro con La hermandad de la Sábana Santa; en el 2008 Matilde Asensi con El último Catón

Vampiros crepusculares.

Estos booms pueden llegar a convivir juntos. Como ya hemos comentado anteriormente, toda moda tiene una evolución, y puede ocurrir que cuando una vaya decreciendo, la nueva esté apareciendo. Y  esto es lo que ocurrió con la llegada de los vampiros.
Los vampiros son las criaturas más usadas dentro del género del terror y su existencia consta desde la antigüedad. En España fue incluido en el diccionario de la Real Academia, allá por el 1843. Llegó a su máximo apogeo en el 1897 con Bram Stoker. Drácula, fue el primer vampiro “humano” conocido, con ciertas características que habían perdurado con los años, de leyendas anteriores. Esta novela fue llevada al cine en multitud de ocasiones; al teatro, e incluso a videojuegos.

Una de las curiosidades de estos booms literarios, es que tras estos, vienen los booms cinematográficos; suelen ser llevados al cine  o a series televisivas completando un poco esa moda.

Las características que quedaron tras Bram Stoker, en los vampiros, fueron los siguientes: vivían gracias a la sangre humana, rejuveneciendo y sobreviviendo; no soportaban la luz del sol; no se reflejaban en los espejos; no podían estar ante símbolos cristianos como crucifijos y agua bendita; tenían que ser invitados a entrar en una casa; y físicamente eran pálidos y con los caninos superiores (los colmillos) algo más alargados y afilados.
Tras Bram Stoker hubo un parón vampírico hasta el 1977. Fue Anne Rice la culpable de la vuelta de estas extrañas criaturas con Entrevista con el vampiro. Tras esta novela, vinieron muchas otras de la misma serie, y como no, fue llevada a la gran pantalla. Esta autora aun conservaba las características básicas de estos terroríficos personajes, y seguía usándolos para dar forma al género del terror.

Pero en el 2006 llegó el súmmum del boom vampírico, y lo que los clásicos del género llaman el hecatombe. De la mano de Stephanie Meyer aparecieron unos vampiros almibarados que revolucionaron las hormonas de millones de adolescentes. Se le denominó el fenómeno Crepúsculo. Estos vampiros ya no daban miedo, y a pesar que siempre habían estado ligados al erotismo y la sexualidad, pasaron de terroríficos a objetos de deseo femenino. Es decir, que ya no pertenecían al género del terror, sino al romántico juvenil.
Podían soportar la luz del sol aunque brillaban de forma extraña cuando eso ocurría, podían alimentarse y sobrevivir de sangre animal; soportaban los símbolos cristianos, se reflejaban en los espejos…. Un gran cambio.

Meyer fue quien abrió la puerta a numerosas autoras que se subieron al carro de la moda, aunque otras lograron el éxito que merecían tras años de olvido editorial. Un ejemplo de esto último lo tenemos en L. J. Smith, cuya crónicas vampíricas fueron escritas en 1991, y no llegó  a tener éxito hasta que no lo hiciera Crepúsculo.
Otro ejemplo, Sherrilyn Kenyon, aunque esta autora está dirigida a un público femenino algo más adulto por las escenas subidas de tono que tiene. Aunque aquí a España llegaron en el 2006, el primer libro fue escrito en el 2002, mucho antes que apareciera S. Meyer y sus vampiros.

Sería eterno puntualizar cada una de las autoras del género romántico que se unieron a estas criaturas y su moda, y las que aun siguen apuntándose, puesto que nos encontramos todavía en el periodo de popularidad.
Lo curioso es que los vampiros no colonizaron la literatura en solitario, sino que le acompañaron los hombres lobos, zombis, ángeles caídos, dioses… todo lo que podríamos denominar paranormal. Y todos estos libros suelen tener una característica en común, la portada. Todas negras con un elemento sobresaliendo en rojo.
Hoy en día, es el zombi el que tiene el poder en el 2011, aunque cohabita con otras de esas criaturas en mayor o menor medida.

La novela negra nórdica

Para aquellos que opinaban que tanta “azúcar” no era bueno, apareció la antagonista, la novela negra nórdica de la mano de Stieg Larsson y su trilogía Millenium.
A pesar de ser la región del mundo con menos delincuencia, muchos son los autores nórdicos que tienen el género policíaco por bandera.
Llegó a España en el 2008, y tras él lo hizo Camilla Läckberg y su serie La princesa de hielo; Asa Larsson con la serie de Aurora Boreal; Mari Jungstedt con sus Nadie lo ha visto, oído o conocido… Y lo que llevamos diciendo sin descanso, después del literario, llega el cinematográfico, y con Millenium no pudo ser de otra manera.

Ya veis que las pasarelas no están llenas solo de modelos, modelitos y diseñadores, sino que también podemos encontrar vampiros, hombres lobos, asesinos, sectas… Y de la mano de estos, suben al escenario los escritores, que son los que lo hacen posible.

lunes, 13 de junio de 2011

Los rebeldes de Crow, Javier Márquez Sánchez

Dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo, pero creo que en algunos casos, en vez de pan, son libros.
Yo pertenezco a la generación del 80, aunque nací en el 79.Una generación que estuvo  abanderada por Barrio Sésamo, Verano azul… Una generación que jugaba al Poli y Ladrón, al tu-la-llevas, a las chapas, al trompo, al elástico… Una generación donde los niños éramos eso, niños.
Aunque pertenezco a esa infancia, fui más adelantada literariamente hablando. A los 6 o 7 años descubrí a Enid Blyton y a Los cinco; a los 9 o 10 blandía mi cimitarra bajo las órdenes de Sandokan; y con un poco de más edad, bajaba al centro de la tierra de la mano de Julio Verne.  Éramos una generación fácil de sorprender, con mucha imaginación y muy ilusos. Nos creíamos todo, y con todo disfrutábamos.

Hoy en día los niños van mucho más adelantados. Pierden la inocencia antes, no es fácil sorprenderles y mucho menos distraerles.  Crudo lo tendrían a día de hoy, Julio Verne o Emilio Salgari, si quisieran abrirse camino en el mundo de la literatura.
Con eso se encuentran los autores actuales que quieren dedicarse a esta franja de edad, la juvenil. Deben encontrar elementos que sorprendan, atrapen y gusten a estos niños, y parece que Javier Márquez lo ha conseguido con Los rebeldes de Crow. Lo bueno es que no solamente gusta a esos jóvenes, sino a los que lo fuimos en los 80. Esos que pedíamos aventuras, acción, explosiones, tiros… Esos que nos sonrojábamos cuando había algo de amor entre líneas… En fin… esos que aun tenemos corazón de Peter Pan.

Los rebeldes de Crow es una novela editada por Hidra, escrita como ya hemos dicho por Javier Márquez Sánchez.
Lo primero que nos sorprende de Los rebeldes de Crow es su portada. Impactante, atrayente, muy en consonancia con la trama. Tras deleitarte con ella, pasas a las páginas interiores y descubres que el prologuista es Jose Carlos Somoza (bueno, ya lo decía en la portada, pero en fin…), y los ojos empiezan a desencajarse conforme avanzas en ese prólogo. Al principio, lo primero que se me ocurrió decir al leerlo fue algo así como: ¿este hombre no puede escribir sin tener que asesinar o descuartizar a alguien? :p Pero luego caí rendida a sus pies una vez más. Somoza es un maestro.

Gracias a este libro, he descubierto un nuevo concepto literario que desconocía: la distopía. Todos hemos oído alguna vez hablar sobre la utopía, ese mundo que consideraríamos ideal y difícil de alcanzar. Bueno pues, distopía, podría considerarse el antónimo de utopía; tirando de wikipedia, podríamos decir que: Es una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal. Se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia (frecuentemente emplazada en el futuro cercano) donde las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo —generalmente a cargo de un Estado autoritario o totalitario— llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia.Sí, siempre aprenderás algo nuevo. Para que luego digan que los libros no enseñan..

Es una novela muy completa en cuanto a géneros se refiere. Es decir, que a pesar de estar encuadrada en juvenil, podemos encontrar referencias a otros géneros como a ciencia ficción, pero una Ci-Fi muy, muy suave, bien introducida en su trama; y al género de aventuras, que es donde yo lo encuadraría en todo caso.

Hay dos cosas que caracterizan a Javier Márquez en su forma de narrar: una de ellas es que logra hacer que nos imaginemos la novela como si de una película se tratara. Estás “viendo” el libro en vez de leerlo. Tiene tal capacidad de descripción, que logras visualizar las escenas, ya sea mientras lees Rat Pack, o La Fiesta de Orfeo, o esta que tenemos entre manos. Y otra de las características, es que entremete guiños de sus películas favoritas, las bandas sonoras, sus cantantes .. y con Los rebeldes de Crow, no iba a ser menos. Encontramos guiños a Humphrey Bogart, a Con faldas y a lo loco, Psicosis, Los Beatles… Referencias que nos hacen sonreír en multitud de ocasiones.

Y eso es otra de las cosas que resalto de esta novela, el sentido del humor. Es una novela de acción, con una velocidad trepidante; en ningún momento el lector siente que la trama descanse, en absoluto, siempre se está moviendo, siempre ocurre algo… llegándose a intensificar en el último tercio, poniéndonos al borde del colapso o infarto. Además, a la acción hay que añadirle tensión, puesto que el ambiente siempre es tenso, doloroso, nunca olvidamos el daño que están sufriendo los personajes… Pero Javier intercala ciertas dosis de humor sarcástico, irónico, que logran sacar sonrisas e incluso carcajadas al lector, destensando momentáneamente el ambiente.

El libro puede dividirse en tres partes: Introducción, hasta más o menos el capítulo 7 inclusive; el nudo, del 8º al 17º incluido; y por último el desenlace, del 18º hasta el final. Como hemos dicho anteriormente, sin descanso, sin respiro, sin cesar en la acción.  Y rememorando mi infancia, esa de los 80, no puedo dejar de encontrar similitudes con la película de Los Goonies, (esas aventuras que vivieron en los túneles para encontrar el tesoro), en la primera parte de la novela; y con las películas de James Bond en la segunda mitad de la novela. Ese malo malísimo y su esbirro; esos científicos locos con sus proyectos; esas armas escondidas en lo más inusual e inocuo; esas explosiones; esos tiros…
Y como toda “película” de acción, no podía faltar el final de infarto. Un final con fuegos artificiales, bandas sonoras inolvidables, con momentos dulces y difíciles al mismo tiempo…

Quizás sean mis ganas de conocer más a esos personajes que nos han llevado, a través del libro, por aventuras y desventuras, pero… ¿Habrá dejado el autor, un resquicio para una posible segunda parte? Crucemos los dedos y esperemos que así sea, y podamos de nuevo, unirnos a las filas de estos Rebeldes de Crow

domingo, 12 de junio de 2011

Visitando a Ana en Amsterdam

Hay novelas que te llegan por el tema que están tratando; otras son los personajes los que te emocionan; otras son la trama la que te engancha; la forma de narrar del autor; el entorno que tienen…. Muchas son las causas de esa impresión que queda tras leer un libro. Me he dado cuenta que también influye tu estado de ánimo, la edad que tengas, las vivencias que tengas sobre esos temas que tratan….


Hay una novela que me llegó muy hondo y que me hizo sufrir. Lo leí con 12 o 13 años, y se me quedó grabada a fuego en mi memoria. Hablo del Diario de Anna Frank. Lloré amargamente, sufrí de manera horrible, y aprendí todo aquello que el colegio no había llegado a explicarme aun.


Hace unos años tuve la oportunidad de viajar por Holanda, y estuve en Ámsterdam. Allí está el piso donde vivió Ana Frank, y se puede visitar. Junto al piso hay una pequeña placita con una estatua que recuerda a esta niña y sus vivencias. Por problemas de tiempo y de largas esperas haciendo “cola” ante la puerta del apartamento, no visité el interior. Me hubiera gustado ver con mis propios ojos, aquello que mi memoria fue captando a través de sus palabras. No descarto volver por aquellos lares, y espero en esta ocasión, poder subir al fin.

sábado, 11 de junio de 2011

Antes y después de odiarte, Ángeles Ibirika

Dentro del género romántico, existen muchos subgéneros como ya he comentado en varias ocasiones. Uno de ellos es el sentimental, donde las emociones y  los sentimientos son los protagonistas de la trama. Evidentemente existen personajes, pero no son ellos los protagonistas, sino lo que sienten. Muchos autores extranjeros estarían aquí encuadrados, como puede ser Nicholas Sparks, Danielle Steel, o Cecilia Ahern… y hoy vengo a presentaros a una española, Ángeles Ibirika.
La anterior novela de Ángeles fue Entre sueños, una novela maravillosa, contemporánea y sentimental, donde el otro protagonista, aparte de los personajes, es el entorno donde están situados.

Su nueva novela se titula Antes y después de amarte, y también podemos encuadrarla en contemporánea y sentimental.
Es puro sentimiento. Las emociones salen de las páginas y envuelven al lector, transportándole a  la historia y atenazándole el corazón.  Son unos personajes pasionales, vivos, con un pasado a sus espaldas que no les deja avanzar, que no les deja ser felices, donde la venganza y la culpabilidad son los motores de sus vidas.

Esta vez, Ángeles ha usado una estructura especial para imponer fuerza, oscuridad, velocidad, y es usando las frases cortas. No es que carezca de subordinadas, las tiene y bien distribuidas, pero sí que sobresalen esas frases cortas, directas, que hacen sobrecogerse al lector. De esta manera, vemos el dolor de Mikel, la frustración, la pena.. Incluso encontramos repeticiones que afianzan esa ira, esa venganza. Os pongo un pequeño ejemplo usando un párrafo del prólogo, que deja enganchado al lector sin remedio, y sin aire desde el principio.

Ahora vivo en un cuerpo sin alma. 
Ahora vivo tan solo porque respirar no requiere de mi esfuerzo. 
Ahora vivo porque el dolor me destroza cada día pero nunca termina de matarme. 
Ahora vivo únicamente para volver a verla. Para arrancarle del pecho su corazón despiadado y negro. Para precipitarla a la misma agonía que ella fraguó para mí.

Hay distintos tipos de narración. En el prólogo, es el propio protagonista el que nos habla, como ya habéis tenido oportunidad de ver con el pequeño fragmento anterior. El mayor peso de la narración cae en la tercera persona, y cambia de personaje metiéndose en la vida de él, o de ella, conociendo así sus emociones. Sufrimos y vivimos esos momentos a través de su vida diaria, de sus pensamientos, sus gestos, sus decisiones…. Y qué manera narrar!! Totalmente viva y real.
La tercera narración viene en presente, y curiosamente es cuando los personajes rememoran el pasado. El lector se ve impulsado a otro tiempo, hace cuatro años, cuando todo ocurrió. ¿Y qué ocurrió? Ahhhhh!!! Eso tendréis que descubrirlo leyendo el libro. 

 Cuando lees, parece que tengas fuego entre las manos. Es una novela muy pasional, muy sentida. Al principio notamos como dos universos dentro de la trama, y podemos incluso ponerle colores. Me explico: tenemos el universo de Mikel, donde todo es fuego, venganza, ira y resentimiento. Un personaje atormentado, con el corazón roto por la traición. Su color es el rojo.
Mientras que el universo de Ane es frío por la culpa, el dolor y la pérdida. Es como si se hubiera quedado hibernando desde aquel día. No es capaz de abrir su corazón, y dejar salir todo aquello que tiene guardado. El color es el azul oscuro de la pena y la frialdad que intenta demostrar a los demás.
Pero poco a poco esos colores se van difuminando y se van intercalando para dar paso a tonos pasteles y al verde esperanza.

Como ya he comentado durante la reseña, el lector está totalmente entregado mientras lee la novela. Conmocionado, encogido de dolor, viendo como pasa todo a su alrededor sin poder remediar nada. Y lo curioso, es que va descubriendo las cosas en el mismo momento que los personajes. Bueno, ellos sí saben lo que pasó, pero no tienen las dos versiones. Al principio, tú no tienes ninguna versión, solo el dolor y el resentimiento de Mikel, pero conforme la trama se va desarrollando, vas entendiendo a cada uno de los personajes y sus reacciones.

Los protagonistas son dos: Ane y Mikel. Aunque aparecen otros secundarios que ayudan a la historia a desenvolverse. Son personajes heridos de alguna forma, que han sufrido, y nos transmiten ese dolor. Bego y Rodrigo son los acompañantes perfectos para nuestros dos protagonistas. Mientras que Carlos y Lourdes son las antítesis de la historia.
Reales, de fuertes contrastes, pasionales, emotivos… y todos con algo en común, la fidelidad que tienen a esa amistad. Puedes coger a cualquiera de los personajes, que son capaces de dar su vida por ayudar al amigo.

Odio, amor, venganza, ira, deseo, pasión, amistad, traición… Todos ellos son parte de esta maravillosa historia que nos hace llorar y sentir como ninguna. Lágrimas con final feliz, dulzura frente a ese odio inicial… Una novela para disfrutar, desconectar y sentir. ¿Alguien se atreve a descubrir que hay más allá del odio y la venganza? Os sorprenderéis.

lunes, 6 de junio de 2011

Librería en Maastricht

En uno de esos viajes, me encontré con una iglesia muy peculiar. Estaba situada en un rinconcito algo apartado. No tenía un gran encanto, y además, estaba rodeada por casas normales, con lo que a priori podía pasar desapercibida. Pero como curiosona que soy, me fijé en las banderolas de ambos lados, y algo atrajo mi atención: book. Esa palabra hizo que mis pies se movieran y acabara echando un vistazo en su interior. Y lo que me encontré hizo que babeara de envidia y que deseara con todo mi ser, que existiera una igual en mi ciudad.


Y he aquí el altar: un minibar, sofás, mesitas... Esto sí es un oasis donde descansar!!!!!!

domingo, 5 de junio de 2011

Las huellas imborrables, Camilla Läckberg

Las huellas imborrables es la quinta novela de la serie de La princesa de Hielo, escrita por Camilla Läckberg. Esta autora apareció en España, gracias al boom nórdico que vino de la mano de Stieg Larsson. Camilla es una joven escritora sueca, nacida en Fjällbacka, donde tiene lugar la acción de sus cinco novelas. En un curso que realizó de redacción, le comentaron que debía establecer sus tramas, en un lugar que ella conociera bien, y…¿donde mejor que en su pueblo natal?.
La novela se encuadra dentro del género policíaco y sus protagonistas principales son, Patrik Hedströn, policía, y la escritora Erica Falck. Los conocimos en la primera entrega de la serie, y los hemos visto evolucionar con el tiempo. Esa es una de las características de esta autora. No solo se centra en el caso policial, sino que le da mucha importancia a los personajes y su evolución. Además, no solo los protagonistas tienen la voz cantante en estas novelas, sino también los secundarios.

Es una novela difícil de calificar en cuestión de estructura. A diferencia de otros autores, Camilla no suele separar a los personajes en capítulos. Me explico:
Normalmente, cuando la novela es convergente, los autores tienden a separar a los distintos personajes en capítulos: ”Capítulo 1, 1990”…. “Y el capítulo 2, 2011”… Dentro de cada capítulo, si en el mismo año hay varios protagonistas, suele separar bien los párrafos con bastante espacio… Pues bien, Camilla no tiene esa forma de distinción.
Hay dos espacios temporales en la novela: la actualidad, y 1943, ambas centradas en el mismo lugar, Fjällbacka. Si estamos en la actualidad, Camilla no separa ni con espacios los diferentes personajes; en el caso del pasado, sí que intenta empezar el capítulo por esa época, y cuando pasa a la actualidad, lo separa con asteriscos. Pero vamos, aquellas personas que no estén acostumbrados a su forma de escribir, al principio, se despistará hasta encontrar a qué personaje pertenece esa acción.

Como ya he comentado, la novela tiene dos puntos fuertes, el caso policial en sí, y la vida de los protagonistas. No solo vamos descubriendo el asesinato y su posterior investigación, sino que vamos viendo la evolución de los personajes, sus vidas, y sus formas de pensar ante determinados temas.
Tenemos varios frentes abiertos: Erika, Patrik y Maja; Anna, Dan y los niños; la comisaría con sus ocupantes; la nueva recién llegada a la comisaría, con su madre, su pareja y Mellberg… Y van interactuando entre ellos, creando una novela íntima, sorprendente y emocionante. En el pasado, tenemos a otros protagonistas que aparecen en la actualidad, como Elsy, Britta, Frans, Erik y Axel. Personajes que irán creciendo en protagonismo hasta llevar la voz cantante en el desenlace.

Camilla con sus novelas, nos muestras temas espinosos que hacen pensar al lector, y lo hace intentando no posicionarse. Hemos vivido a través de ella, el maltrato de pareja, enfermedades neurológicas, sectas religiosas, la telebasura… En este caso, nos encontramos con el nazismo y la guerra; el racismo y la xenofobia; la vida familiar y sus problemas; el Alzheimer, las diferentes clases sociales en el pasado…. Temas dolorosos que tienen tanto o más protagonismo que los mismos personajes.

La narración es espectacular, puede llegar a asquearnos, emocionarnos y hacernos sufrir; es de las novelas que conmueven al lector, posicionándose a favor o en contra de determinados personajes. Los hay malos malísimos, y buenos buenísimos, pero no es oro todo lo que reluce. Hay que esperar para posicionarse, o te equivocarás sin remedio.

Con Crimen en directo, la cuarta novela de la serie, la autora llegó a defraudar a muchos de sus lectores. Era una novela diferente, pobre y sin nada que ver con lo que nos tenía acostumbrados. Con esta novela, Camilla ha vuelto. Entretenimiento asegurado, ameno, estremecedor y emotivo. Engancha. Recomendable 100%.