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sábado, 30 de abril de 2011

Muy pronto a la venta: Los rebeldes de Crow

Supongo que os habréis fijado, que justo debajo del título del blog, he puesto cuatro portadas de libros. Esos son los que estoy esperando como agüita de mayo; mis próximas adquisiciones... y las culpables de que cada día me falten más uñas. Como ahí nada más que se puede ver el título de la novela, y el autor/a, he decidido recoger la información que hay sobre ellos, poco a poco.

Hoy toca la nueva novela de Javier Márquez Sánchez, Los rebeldes de Crow.



Su peligrosa afición, allanar edificios abandonados, ha permitido que Sara conozca a un par de jóvenes aventureros, Álex y Ray. El trío se ha citado al caer la noche en un antiguo balneario abandonado, en el que harán un terrible descubrimiento.
Lo peor, sin embargo, les espera a la salida. Pequeños detalles que no recuerdan, gestos extraños que delatan a sus seres queridos, y una atmosfera cada vez más asfixiante: algo ha cambiado. Algo inexplicable que ha convertido el mundo en un lugar intrigante y hostil.
Con un inicio lleno de suspense, Los rebeldes de Crow sorprende gracias a la naturaleza outsider de sus personajes, que sobreviven al límite sumergidos en la trama de este innovador thriller de acción. Tensión, giros sorprendentes y un ritmo trepidante aguardan a los allanadores de estas páginas.


Dos han sido los padrinos de esta nueva novela, Jose Carlos Somoza que pone su granito de arena con el Prólogo; y Juan Ramón Biedma, que añade una de esas frases estelares que impactan nada más leerla:

Javier Márquez Sánchez, con esta contranovela de mundos paralelos, le da la vuelta al género de aventuras, invierte el modelo de la literatura de acción y rehace los límites de la ciencia ficción. Le advierto que a su otro yo le será imposible separarse de estas páginas hasta agotarlas.


El 16 de Mayo ya podremos encontrarla en las librerías

viernes, 29 de abril de 2011

VO "versus" películas dobladas.

Desde hace unos días, la idea de escribir sobre el doblaje en las películas/series, no abandona mí mente, y hoy hemos vuelto a tocar el tema cenando, esta vez con la película El resplandor.

No nos damos cuenta la importancia de un buen doblaje. Tenemos unos dobladores maravillosos en España, pero... otros que.. en fin... Eso sí, nada como el verdadero actor.
Para que un personaje te llegue, debe tener algo que te llame la atención. Normalmente, actuar implica, no solo saberse el guión de memoria, sino saberlo expresar con gestos, con palabras, y dándole el tono adecuado.
El problema del doblaje radica en la dificultad de que un actor que no está metido en la escena, logre ponerle el énfasis necesario, el tono o las formas. Es un trabajo difícil, cierto es. Pero también tiene que estar en manos del productor o quien sea que decida quien es el doblador en nuestro país, el elegir a un actor, con una voz que se parezca lo máximo posible al original.

Al principio he hablado de: El resplandor, una película con la que tuve dos tipos de reacciones: me encantó y aterrorizó a partes iguales, y me abochornó por el pésimo doblaje que tiene. Nicholson canta un poco, pero que vengan a decirme, quién decidió escoger a Veronica Forqué para la voz femenina. Madredelamarhermoso!! Indignante!! Cuando decía aquello de: no me mates, no me mates!! La que tenía ganas de matarla era yo!! Dios mio que mal doblaje fue aquel!

Otra de las películas que hace poco hizo que me revelara contra el doblaje, fue Country Strong. Quien no la haya visto aún, que tire para la versión original, que seguro que la disfrutará mucho más. Veamos, Garret es uno de los actores que encarna a un joven country man, que canta como los ángeles y tiene un tipazo de escándalo. Bueno, pues... escuchad la canción y os daréis cuenta la voz tan grave que tiene el chico. Maravillosa... Babeaba cada vez que lo oía cantar, pero... bendito sea quien eligió al actor de doblaje. Han puesto a uno con la voz muuuucho más aguda que la que tiene Garret, y no veáis qué cantazo (nunca mejor dicho) cada vez que cantaba. En serio, deberían haber buscado un actor con la voz grave, como la de Constantino Romero, leñe!! :p



Además, si ponen a un actor, con la voz insulsa, de esas que no dicen nada, quitan protagonismo al personaje. Eso me ocurre con la serie de Bones. Antes la veía en español, pero ahora, desde que un día me dio por verla en VO, no me lo pienso. Vaya de voces tienen todos ellos!! Brennan tiene una voz muy grave que la hace especial, igual que la de Ángela. La de Booth no me suena mal. Pero el que me ha encandilado en versión original y que antes me pasaba inadvertido, el psicólogo, Sweets. Aquí os dejo dos escenas, las mismas, una en español, y otra en inglés. Fijaros la diferencia. En la original, el psicólogo tiene más presencia, llama más la atención. O por lo menos, esa es mi impresión...





Tendriamos que ser como los holandeses, que no doblan las películas ni las series... :p

lunes, 25 de abril de 2011

¿Qué recordáis de Pulgarcito?

Hoy venía a hablaros de Pulgarcito, pero me he quedado tan… tan… sorprendida, que me va a costar poder iniciar el post, sin balbucear, titubear o errar. Es que son tan diferentes…
He ido a mi libro de Perrault a leer el cuento, y luego al de los Hermanos Grimm para poder compararlo. Siento deciros que no puedo hacerlo porque son dos historias totalmente diferentes. Y en esta ocasión, la versión conocida por mí, es la de Perrault.

¿Qué recordáis de Pulgarcito, aparte de ser un niño muy bajito?

Según Perrault, que es el cuento que recuerdo, Pulgarcito era el último de siete hermanos, y nació mucho más delicado y bajito que el resto, por lo que le pusieron ese nombre. El padre y la madre eran leñadores y eran muy pobres, tanto, que decidieron llevar a los niños al bosque porque no querían verlos morirse de hambre. Pulgarcito, que no hablaba mucho pero si escuchaba por los rincones, se enteró y se hizo con muchos guijarros blancos que fue echando por el camino, hasta donde sus padres los abandonaron. Gracias a esos guijarros, pudieron volver de nuevo a casa. Pero por segunda vez sus padres lo volvieron a intentar, y esa vez, Pulgarcito no pudo recoger guijarros y tuvo que contentarse con miguitas de pan. El problema es que el pan, se lo comieron los pájaros y se perdieron por el bosque. Para guardarse de la noche, fueron a caer, con tan mala suerte, en la casa de un ogro que comía niños, y aunque la mujer hizo todo lo posible por esconderlos, los descubrió y decidió dárselos de comer a sus amigos. Pero Pulgarcito, hizo uso de su inteligencia, y les puso a él y a sus hermanos, las coronas de oro de la siete hijas del ogro, y este confundido, mató a sus hijas en vez de a los muchachos. A pesar de que se escaparon, el ogro los siguió con sus botas mágicas de siete leguas, que tras un merecido descanso, Pulgarcito le robó. Salvó a sus hermanos, y se hizo con el tesoro del ogro, dándoles a sus padres todas sus riquezas. 

Interesante, eh? Pues  hay otro final, y es que Pulgarcito no robó al ogro, sino que se fue a la Corte, y allí hizo de correo del rey volviéndose rico y dándole a sus padres y hermanos, un trabajo digno….

La moraleja que hizo Perrault del cuento, es la siguiente:

Nadie se lamenta de una larga descendencia
cuando todos los hijos tienen buena presencia,
son hermosos y bien desarrollados;
mas si alguno resulta enclenque o silencioso
de él se burlan, lo engañan y se ve despreciado.
A veces, sin embargo, será este mocoso
el que a la familia ha de colmar de agrados.

Según los Hermanos Grimm, Pulgarcito era un niño minúsculo, hijo único de una pareja con dificultad para tener hijos. A pesar de su tamaño (de un pulgar) lo querían mucho, y era un niño muy valiente. Queriendo ayudar a su padre, un día se sube a la oreja del caballo de su padre, y lo lleva hasta donde su padre cortaba leña, pero fue visto por dos hombres que por allí pasaban, e intercambiaron oro por Pulgarcito. Este se escapó de ellos por la mitad del camino, y fue a parar a manos de unos ladrones que lo llevaron a la casa del párroco.
Allí logro esconderse en el granero, donde fue pasto de una vaca. Esta fue sacrificada porque la escucharon hablar, y no era otro que Pulgarcito el que hablaba desde su estómago. Al sacrificarla, dejaron las vísceras con Pulgarcito, en el exterior donde llegó un lobo y se los comió. Pulgarcito habló con él desde el estómago y lo convenció para que fuera a casa de sus padres. El padre escuchó a Pulgarcito, mató al lobo y lo salvó del estómago.

¿No me diréis que no es diferente? Aquí, la moraleja sería la siguiente:

Ningún tesoro puede sustituir lo que se ama profundamente.

¿Cuál de las dos versiones conocíais vosotros? ¿Cuál os contaban de pequeños?

domingo, 24 de abril de 2011

Duda gramatical: Confidencias a medianoche

Inauguro una nueva sección, la de dudas gramaticales. Aquí necesitaré vuestra ayuda. Hay cosas que se me escapan, y no se si está bien dicho/escrito, así que lo pondré en común con todo vosotros, a ver si así, saco algo en claro.
En este caso, viendo la película, me surgió esta duda. En la respuesta de Hudson a la pregunta..... ¿es correcto el uso de ese tiempo verbal?



Es decir, ¿está bien dicho lo de: "espero que podré", o es "espero que pueda"?

Confidencias a medianoche

Siempre dicen que una imagen vale más que mil palabras. Y en esta ocasión, ninguna de las imágenes de la película tiene desperdicio. Es imposible ponerlas todas, pero he escogido algunos momentos con los que me he hartado de reír. Las caras, las circunstancias, los diálogos, las situaciones.... Maravillosa, delirante, tierna y muy divertida. Seguro que volveré a verla pronto.






sábado, 23 de abril de 2011

Libro de firmas: salvemos a los personajes


“Tuve que matar al personaje, porque se me estaba sublevando”  

Curiosamente, es una frase que he escuchado mucho en boca de algunos amigos escritores. Siempre me ha sorprendido que los personajes, en la cabeza del autor, tengan vida propia. Supongo que es lo más razonable si queremos plasmar todas sus características al papel. Si en tu mente es real, es más fácil, hacerle llegar al lector esa realidad.

Pero esa sublevación, esa necesidad de acabar con el personaje, ha afectado a casi todos los escritores del mundo, y en distintas épocas.

Agatha Christie creó a Hércules Poirot en El misterioso caso Style, en 1920. Ya en el 1930, Agatha afirmaba que encontraba a Poirot insufrible; y en 1960, lo describía como detestable, ampuloso, pesado y egocéntrico. No lo aguantaba más, y sí, ella llegó a matarlo. El último caso de Poirot fue Telón, editado en 1975, justo un año después de la muerte de Agatha Christie; pero por lo visto, esa novela fue escrita en 1940. Ella necesitaba hacer desaparecer al detective, pero sabía que el público lo adoraba, y que no le dejarían llevar a cabo su desaparición.

Arthur Conan Doyle fue más valiente. A pesar de los consejos de su madre, Doyle hizo desaparecer a Sherlock Holmes a los pocos años de su creación, en el relato: El problema final. Decía que se sentía esclavizado. Muchos lectores de The Strand Magazine, dejaron de comprarlo y llevaron luto por la muerte de este detective. Debido a esa presión, Doyle llegó a escribir El sabueso de los Baskerville, pero no fue hasta La casa vacía, donde revivió a Holmes.

Muchos han sido los intentos de Preston y Child, de hacer desaparecer a su gallina de oro Pendergast. Otro de los personajes egocéntricos, arrogantes y prepotentes que existen en la literatura, pero que siguen atrayendo lectores, y fascinan con sus aventuras y deducciones. Con la trilogía de La mano del diablo, hicieron el primer intento. Además, han dejado un poco aparcado este personaje, para iniciar una nueva serie con otro protagonista: Gideon Crew. Conociendo el gusto de estos autores por hacer sufrir a sus personajes, no le auguro buen final a Pendergast.

¿Acabará Jerónimo Tristante cansado de su Victor Ros? ¿Lo hará desaparecer a manos de un despiadado asesino, como Moriarty en el caso de Holmes? Miedo me da de “enamorarme” de los personajes…. son tan efímeros en manos de sus creadores…  ¿Empezamos un libro de firmas para evitar la muerte de aquellos personajes que tanto nos gustan? ;)

jueves, 21 de abril de 2011

El misterio de la guía de ferrocarriles, Agatha Christie

El misterio de la Guía de ferrocarriles, es una novela diferente de Agatha Christie. Digo diferente porque hay un cambio en su estructura. Cuando aparece el tándem Poirot-Hastings, es este último el que narra detalladamente el desarrollo del caso con su introducción, nudo y desenlace. Lo narra en primera persona y siempre evidenciando su incapacidad para seguir los pensamientos de su arrogante amigo.

En este caso, no solo encontramos la narración de Hastings, sino también unos pequeños capítulos, de una o dos páginas cada uno, narrados en tercera persona, introduciendo un nuevo elemento: Alexandre Bonaparte Cust.
Ya desde el principio pensé que podía ser el asesino. No en vano, muchos autores del género policíaco, introducen en la trama el punto de vista del asesino. Vemos lo que hace, lo que piensa… nos hacen partícipes de esa manera, de la vida del asesino. Y eso fue lo que pensé de Alexandre Bonaparte (no es un spoiler porque esto que comento ocurre en la página nº 16). No os diré si acerté o no, pero sí os digo que con Agatha Christie nada es sencillo.

En esta historia nos encontramos con un asesino en serie, que usa como elemento identificador, una guía de ferrocarriles ABC. Después de leer la novela, creo haber captado que lo de ABC es la editorial de dicha guía, pero no me ha quedado del todo claro.

Poirot aparece como un detective retirado, un poco envejecido, al que tratan de hacer parecer acabado, llevándolo incluso al ridículo. Pero Poirot, es y será siempre Poirot, y a pesar de la edad, las células grises siguen funcionando como el primer día.

Como en toda novela de A. Christie, existen muchos personajes,  aunque curiosamente no son descritos de golpe en las primeras páginas, sino poco a poco. Así que por una vez, vamos asimilando bien los nombres de todos ellos.
Cuando empecé a leer a esta autora de pequeña, me sorprendía el hecho de encontrar en las primeras páginas, una relación de todos los personajes que aparecen en la novela, con sus descripciones. Tras leer varios seguidos, me di cuenta que era necesario para refrescar la memoria, por su manía de presentarlos casi todos de golpe.

Otra de las características de esta escritora es el desenlace. Agatha reúne a todos los sospechosos en un mismo lugar, y Poirot toma el control, con la teatralidad que le caracteriza, relatándonos detalladamente el cómo, cuándo y el por qué del asesinato. Desvelando por último, el nombre del asesino.
Curiosamente me recordaba a una serie de la que era asidua cuando pequeña: “Se ha escrito un crimen”. Está claro que los guionistas sacaron mucho de Agatha Christie para llevarlo a la pequeña pantalla. Teatralidad ante todo.

Poirot sigue siendo ese hombrecillo pequeño, arrogante y egocéntrico que saca de quicio hasta a su propio amigo Hastings. Aun así, siempre terminamos asombrados ante la solución de los casos, quedándonos rendidos a los pies de este detective belga sin igual.
Otro caso interesante de Agatha Christie. Recomendable aunque distinto a lo que nos tiene acostumbrados.

martes, 19 de abril de 2011

Erase una vez.. curiosidades de:

Toda la culpa habría que echársela a la película de Caperucita roja. Tal era nuestro enfado por lo que acabábamos de ver, que íbamos criticando duramente a la abuelita, el lobo, el leñador y todos los que en la película salían. Eso nos llevó a recordar los cuentos, y de ahí a las moralejas. De repente, recordé un libro maravilloso que desde que tengo uso de razón recuerdo haber tenido, y al que he cuidado como orito en paño. Pensé que eran los cuentos de los Hermanos Grimm, pero no, eran los de Perrault.

Hoy me he vuelto a acordar del libro y me he puesto a rebuscar por casa. Et voilá!! Aquí tenemos esta belleza de la editorial Noguer, con ilustraciones monísimas, editadas en 1973. No, yo no había nacido aún. No recuerdo quién me la regaló. A ver si pregunto a mi madre y tengo la oportunidad de agradecer, 31 años después, el regalo.

Como acababa de ver Caperucita roja, me fui corriendo a leer ese cuento. Y, qué sorpresa!!! No es tal como yo lo recordaba. Eso hizo que me diera una vuelta por Internet, sacando en claro varios aspectos.
Como son curiosidades, os las dejo por aquí por si os apetece conocer esa parte de los cuentos que nunca nos contaron….

Caperucita roja es una leyenda popular francesa que siempre se transmitió de boca en boca para educar a los niños sobre los peligros de la vida. Por aquel entonces, caperucita era una niña traviesa cuya madre manda a casa de la abuelita a llevarle algunas viandas para que esta se repusiera de la enfermedad que tenía.  Por la mitad del camino, se encontró con un Bzou (hombre lobo) que la engaña para ir por el camino más largo, mientras él llegaba a la casa de la abuelita, la mata, la cocina y se mete en la cama. Caperucita llega a la casa de la abuelita, se come a la abuela (la comida que el lobo había hecho) y se desviste para meterse en la cama con el lobo. Luego vienen las preguntas que todos conocemos: que orejas tan grandes… que ojos tan grandes, que nariz tan grande… En ese momento caperucita se da cuenta, y dice sentirse mal para salir de la casa. Antes de dejarla ir, el lobo le pone un hilo en el pie. Caperucita se quita el hilo, lo pone en un árbol y sale corriendo hacia su casa, salvándose del lobo y su maldad. Resumiendo: ¿qué vemos en este cuento que nos suena diferente? canibalismo, sexualidad y final feliz.

Luego llegó Perrault, que transcribió esa leyenda en un pequeño relato. Él evitó usar aquello del canibalismo; directamente el lobo se come a la abuelita. Sí dejó la referencia a la sexualidad, puesto que también incita a Caperucita a que se desnude. Pero Perrault decidió cambiar el final, y Caperucita es devorada por el lobo. Perrault nos dejó una moraleja al final del cuento:
Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.


Tras Perrault llegaron los Hermanos Grimm, que ya no son franceses sino alemanes, pero a los que les había llegado la historia de la pequeña caperucita roja. Ellos le dieron un nuevo estilo. Por primera vez aparece el vino en la historia. Caperucita no iba solo a llevarle comida a la abuelita, sino que también llevaba vino para alegrarle un poco el estado de convalecencia en el que se hallaba. Además, la madre de Caperucita, recomienda encarecidamente a esta, que no se pare por el bosque y que tenga cuidado, puesto que ese lugar era peligroso.
Aquí desaparece la esencia sexual de la historia: Caperucita no llega a acostarse con el lobo, ni este hace que se desnude; pero si le hace las preguntas de rigor, tras las cuales, él se deja ver y se la come. Peeeeero, por primera vez aparece en la historia, el personaje del cazador. El cual paseaba cerca de la casa de la abuelita, la escucha roncar, y tal son los ronquidos que entra a ver como estaba. Se encuentra con el lobo, lo abre en canal, saca a Caperucita y a la abuelita con vida, le rellena la panzota con piedras y esperan a que se despierte. Este se despierta, bamboleándose empieza a andar, se cae y se mata.

Hay un segundo final, que por lo visto añadieron, años después, los Hermanos Grimm tras ese final tan “pesado”… :p Y es que por lo visto, Caperucita, vuelve a ir a casa de la abuelita con tan mala suerte, que se encuentra con un segundo lobo. Este intenta engañarla, pero esta vez Caperucita no se entretiene por el bosque, sino que llega antes a la casa de la abuelita. Alerta a esta, y se encierran en la casa. El lobo se sube al tejado para esperar a que salga Caperucita por la noche, pero la abuelita tiene una idea. Pone unas salchichas a cocer en agua, en la chimenea. Al olor de las salchichas, el lobo se cae por la chimenea y muere ahogado. En fin… la abuelita y Caperucita se convierten en mujeres de armas tomar….

Curiosidades, versiones, ideas y moralejas. Espero no haberos aburrido con la verdadera historia de Caperucita roja. Más adelante, os contaré otras curiosidades que vaya descubriendo sobre los cuentos infantiles y leyendas.

lunes, 18 de abril de 2011

El jardín olvidado, Kate Morton

El jardín olvidado es una novela que me está costando sudor y lágrimas reseñar. Llevo unos diez días, dándole vueltas a la cabeza para saber cómo plasmar en el papel, todo aquello que me hizo sentir. Y os prometo que es complicado, muy complicado.
Está escrita por Kate Morton, siendo la segunda novela que tengo el gusto de leer de esta autora; y nunca, nunca, me ha defraudado. Kate es una autora australiana que se licenció en arte dramático y literatura inglesa. Se centró fundamentalmente en la época victoriana, y refleja mejor que nadie, en sus novelas,  las características de la época.

La primera dificultad que nos encontramos con esta novela, es su clasificación por géneros. La propia editorial la clasifica como thriller. Personalmente la encuadraría más en narrativa extranjera. Es verdad que tiene un poco de todo, y el suspense se lleva la mayor parte de la trama, pero me cuesta verla como thriller.

La forma de narrar y de describir es exquisita, y de ninguna manera se hace pesada. Lo primero con lo que se encuentra el lector, es con una estructura algo peculiar. Se podría decir que es una novela convergente, puesto que existen varios personajes, con varias historias y se van uniendo una a una, hasta que todo se resuelve en el final. El problema es que no todas las historias están situadas en el mismo entorno, ni en el mismo periodo temporal. La autora va saltando de protagonista en cada capítulo, y cada uno de estos personajes, pertenecen a una época determinada.
Quizás pueda sonar algo caótico al explicarlo, pero curiosamente, en ningún momento, el lector llega a perderse.

Es una novela marcadamente femenina, sus personajes centrales son mujeres, y son ellas las que van contando la historia. No lo hacen en primera persona, pero sí vamos siguiendo la vida de estas mujeres, y cómo salen adelante a pesar de sus problemas.
Aunque todas ellas tienen importancia, dos son las protagonistas centrales del libro: Nell y Cassandra, abuela y nieta respectivamente. A través de las páginas, vamos rellenando los huecos que tenemos vacíos sobre sus vidas, y vamos viendo como superan el día a día, encontrando un único objetivo principal: la búsqueda de la verdad.

Hay tres claros saltos en el tiempo: el inicio del 1900, con Rose, Eliza e Ivory; 1975 con Nell; y 2005 con Cassandra. Y con todas ellas nos vamos adentrando en un mundo oscuro, lleno de sorpresas, secretos, miedos y vergüenzas.

Una novela muy completa y redondita, no deja ningún cabo suelto, y el lector, cuando cierra el libro tras leer sus últimas páginas, se siente como si lo hubieran dejado huérfano. Un sentimiento de pena nos asola, por separarnos de esos personajes, tan reales y maravillosos que ha creado Kate Morton. Una historia preciosa, con muchos recovecos llenos de amor y pasión, de envidias y celos, y de temores irracionales.
Merece la pena adentrarse en la novela, y dejarse llevar por el suave bamboleo de sus páginas. Subiros a bordo de este barco, no os dejará indiferente.

domingo, 17 de abril de 2011

Serie de Chris Mooney: Desaparecidas y Secuestradas

Hoy vengo a hablaros de una serie de libros del género policíaco compuesta por cuatro novelas, escritas por Chris Mooney. La he descubierto recientemente y la verdad es que es una lectura impactante y muy entretenida. La serie tiene como protagonista a Darby McCornick y las obras traducidas al español, que son las que yo he leído, son dos: Desaparecidas y Secuestradas.

Iba a hablar de ambos libros separándolos en dos post diferentes, pero como se haría eterno, y tienen una estructura similar, voy a intentar reunir ambas reseñas en una sola, a ver cómo queda.

Antes de nada toca hablar de la verdadera protagonista, Darby, una chica joven, inteligente, valiente y dispuesta a darse a valer al mundo. Personalmente pienso que es una imprudente, porque se mete en unos berenjenales de los que le cuesta salir, pero tiene un buen corazón que es el que le guía en la mayoría de las ocasiones: corazón y sentido de la justicia.
Con un pasado angustiante que se nos narra en Desaparecidas, Darby lucha con tesón contra los asesinos en serie.

Chris Mooney es un autor contemporáneo que ha aprovechado el boom de ciertas series para crear a un personaje y un ambiente peculiar. La serie en cuestión es el CSI ¿Quién no conoce a Grisom o a Horatio Cane? Pues Darby es una investigadora forense que tiene muchas de las características de estos dos CSI.
La estructura de las novelas, es muy parecidas a las de la serie, salvo que aquí, en vez de un asesinato, tenemos varios, con lo cual podemos juntar dos series a la vez, el CSI y Mentes Criminales. No solo hay que encontrar el asesino, sino hacerlo antes que vuelva a matar.


Tenemos una investigación que corre a cargo de la policía o FBI, el cual por cierto no sale muy bien parado en estos libros; además, tenemos a los investigadores forenses que hacen a su vez de policías; informáticos que apoyan a los CSI y multitud de personajes secundarios que ayudan al desarrollo de la trama.

Lo que más me asombre es la libertad que tienen, tanto en las novelas como en la serie, los CSI. Entiendo por investigador forense aquel que procesa la escena del crimen, buscando huellas, ADN… en definitiva, pruebas para ayudar a la policía a coger al asesino. Pero nunca me habría imaginado que además de todo eso, portara pistola, y se adelantara al investigador o detective, tomando decisiones que pueden afectar al resultado final del caso.
Lo curioso es que no solo se da en el CSI o en estas novelas de Chris Mooney, sino que me he encontrado con otros libros cuyo protagonistas, en este caso femenina, está a pie de investigación, como es Scarpetta en los libros de Patricia Cornwell; o los protagonistas forenses de Robin Cook.

En ambas novelas los capítulos son de longitud variable: en ocasiones tienen pocas páginas, otros se alargan un poco más. Esto lo hace dinámico, rápido de leer y además incita a seguir haciéndolo. Para mí, estas novelas son las típicas de “un capítulo más”. Me explico:
Estás en la cama leyendo, miras el reloj y dices: cuando acabe el capítulo me acuesto. Terminas el capítulo, miras con deleite el siguiente y sueltas un: uno más y cierro el libro. Cuando te llegas a dar cuenta, son las tantas de la mañana, y aun no has apagado la luz.
Sí, son novelas que atrapan e incitan al lector a seguir leyendo para conocer el final.

A diferencia de otros autores, con Chris Mooney, conoceremos el nombre del asesino muy pronto, y sabemos lo que piensa, lo que está haciendo en cada momento, con lo cual somos espectadores directos de todo lo que está ocurriendo.
Vemos desde una dimensión omnipresente, como se encuentra la víctima, cual son los pasos del asesino, y como se equivoca la policía con la decisión que toma. Así que en muchas ocasiones te sientes impotente porque a pesar de conocerlo todo, no puedes hacer nada para cambiar el destino de los personajes, o el final de la historia.

Son novelas angustiantes, impactantes y sorprendentes. No dejan frío al lector. Rápidas, amenas intrigantes y con muchos sobresaltos. Secretos, temores, miedos, dolor y esperanza, son los motores de estas novelas que te llevan a laberintos, habitaciones oscuras o altares desérticos. Muy recomendables.

Caperucita roja

No me acuerdo qué película había ido a ver al cine, cuando vi por primera vez el trailer de Caperucita roja. Me quedé callada, mirando fijamente las imágenes..... ¡¡No podían haber hecho una película de un cuento de niños!!! ¡Tenía que ser un error! Vi el trailer un par de veces más, y me convencí de que podría estar bien, de que merecería verla en el cine. Gran error.

Es una película mala donde las haya. No se salva nada de ella. Ni las imágenes son buenas, puesto que apenas te da tiempo a retenerlas en la retina. La cámara va saltando de un lugar a otro en apenas un segundo y hay ocasiones en las que puedes llegar hasta a marearte.

Los diálogos son nefastos, en serio, dudo que haya dos frases consecutivas coherentes.
El argumento.... no existe. Es... mala, mala, mala.... Y que lo diga yo, que le gustan hasta las películas de Antena 3 por la tarde, es mucho decir. ¿Sabéis a qué peli me recuerda? Al Bosque. Esa película que me dejó tan fría que aun la tengo como una de las peores de la historia.

Tenemos a Caperucita roja, una niña monísima, con unos ojazos de impresión, que es lo único que se me ha quedado impreso en la memoria, de las veces que salen.

Como toda película de adolescente que se precie, hay un triángulo amoroso: la chica monísima, el leñador y el herrero. Pero solo a uno pertenece el corazón de la niña.

Tenemos al lobo, en este caso un hombre-lobo que quiere a toda costa a Caperucita... ¿Quién será?
Por supuesto, a la abuelita con su casita... no habría cuento sin ella. Y para terminar con la historia, no falta las tres preguntas básicas del cuento de los hermanos Grimm:
Abuelita, abuelita, que ojos más grandes tienes... Para verte mejor
Abuelita, abuelita, que orejas más grandes tienes.... Para oirte mejor...
Abuelita, abuelita... que... boca más grande tienes... Para comerrrrrteeee mejor...

En serio, vomitiva. Por dios, ¿Cómo se puede destrozar un cuento de esa manera? Ni se os ocurra!

sábado, 16 de abril de 2011

Si pudiera encargar un crimen...¿qué escogería?

Hay algo que tienen en común Sherlock Holmes y Hercules Poirot...¿Sabríais decirme el qué?
No, eso no vale, claro que son los mejores detectives de ficción de la historia. No, no es eso lo que yo buscaba que me dijerais, eso ya está muy constatado... ¿Algo más?

Vaaale, ya os lo digo:
Que si no están usando sus células grises, se aburren como ostras. 

Es de conocimiento popular, que cuando Holmes no estaba inmerso en una de sus investigaciones, se volvía insoportable, y sacaba de quicio a cualquiera que con él conviviera, en este caso le tocaba al pobre Watson soportar sus locuras.
A Poirot, le pasaba algo por el estilo. Decía que si no le daba a uso a sus células grises, estas se atrofiaban.


He empezado El misterio de la Guía de ferrocarriles de Agatha Christie, y he tenido un dejá-vu. No sabía si me encontraba leyendo a Arthur Conan Doyle o a Agatha Christie, puesto que en casi todas las ocasiones, los dos comienzan igual. Ambos amigos (ya sea el tándem Holmes-Watson o Poirot-Hastings) se encuentran de cháchara en el salón, esperando que un crimen caiga del cielo. Y justo cuando menos se lo esperan, entra el inspector Lestrade o Japp con algún problema a la vista.

En este caso, Poirot y Hastings trataban de encontrar el crimen ideal para rellenar el hastío y el aburrimiento. Poirot comenta que a él lo que más le gustaría tener en ese momento, sería un crimen íntimo, donde los sospechosos fueran cuatro o cinco personas que habrían estado en el mismo lugar y en el mismo momento donde ocurriera el asesinato. Teniendo que descubrir cual de ellos es el asesino.
Hastings refunfuña diciendo que ese tipo de crímenes no tiene ninguna emoción. A lo cual contesta Poirot:

- No ve ninguna emoción porque no intervienen viejas dagas, ni chantaje, ni esmeraldas robadas a algún ídolo chino, ni misteriosos venenos. Amigo Hastings, usted es un ser melodramático. Lo que le gusta no es un crimen, sino una serie de crímenes.

- Reconozco que tiene algo de razón en eso -contesté- El segundo asesinato es siempre el más emocionante del libro. Si el crimen se comente en el primer capítulo y durante el resto de la novela no hay nada más que el trabajo de seguir la pista, resulta todo muy aburrido por su monotonía.

Me sentí totalmente identificada. Hastings ponía en el libro, aquello que hace unos días comentaba yo en el blog. Al menos, no soy tan rara... Ya hace varios siglos, alguien pensaba igual que yo. :p

jueves, 14 de abril de 2011

Próximamente

Empieza la cuenta atrás.... Mis próximas compras!


Sale a la venta el 1 de Junio

Mayo del 2011

¿La realidad supera a la ficción?


Soy consumidora voraz de series, libros y películas del género policíaco, sobre todo me encantan aquellas que tienen a un asesino en serie como protagonista. Algunos ejemplos podemos encontrarlos en Mentes Criminales, o en el libro que tengo entre manos, escrito por Chris Mooney.
Supongo que lo que más me atrae, es esa cuenta atrás, esa necesidad de luchar contra el reloj para parar al asesino y salvar a esa última víctima que ha secuestrado. La tensión, la búsqueda de pruebas, las rencillas entre los distintos departamentos, las malas relaciones con los periodistas, conseguir el perfil del asesino y compararlo con los sospechosos… Son casos que te mantienen pegados al libro o a la televisión.

Pero claro, hay veces que la realidad supera a la ficción, y desde hace unos días ha cundido el pánico en Nueva York, por la posible existencia de un asesino en serie en Long Island.
Es asombros darse cuenta que la policía real, cometen casi los mismos fallos que los de la ficción. ¿Cómo tardan tanto en unir los puntos que tienen y saber que andan tras un asesino en serie?

La prensa ha apodado al asesino como el asesino de Long Island. Si se afirma la existencia de este asesino, sería la tercera vez que Long Island se ve asediada por la presencia de estos psicópatas.
En el 1993, consiguieron apresar a Joel Rifkin que asesinó a 17 mujeres, todos ellas prostitutas. Y más tarde en el 1996, un cartero mató a cinco de ellas.

En un radio de 10 kms, llevan encontrados 10 grupos de huesos, 9 han sido identificados como humanos, el otro aun están investigándolo. De los 9, solo 4 están identificados con nombre y apellidos. Las cuatro eran prostitutas que habían anunciado sus servicios en la misma página web. Entre los 5 cuerpos restantes, se ha encontrado los restos de lo que parece ser un niño de 18 meses.
Tras varios meses sin resultados, el FBI ha intervenido en la investigación, y andan buscando más huesos con buzos, helicópteros…

Los cuerpos han sido encontrados en una playa desierta llena de matojos, de difícil acceso. A eso hay que añadirle la dificultad por el mal tiempo que empieza a hacer por la zona.
Espeluznante! 9 o 10 cuerpos encontrados, dispersos, y separados en el tiempo en bastantes meses. Todos ellos sin restos ni pruebas. Eso hace pensar a la policía que el asesino puede ser alguien perteneciente o que haya pertenecido a las fuerzas del orden.

Aun hay una chica desaparecida desde mayo del 2010, que fue la que desencadenó toda la operación. El reloj sigue corriendo y todo el mundo intenta poner su grano de arena para lograr llegar al asesino antes que vuelva a matar.

Definitivamente, la realidad SI supera a la ficción.

lunes, 11 de abril de 2011

Diabolus in musica

Muchos han sido los datos musicales adquiridos gracias a La décima sinfonía, pero hubo uno que me llamó especialmente la atención, no solo por la información, que ya de por sí es asombrosa, sino por la forma de hacérnosla llegar.
Como no sabía a ciencia cierta si era real o ficticio, empecé a moverme por la red, arriba y abajo, hasta dar con la solución. Y sí, es real, Diabolus in música existe.

Nada más que leer esas palabras, el lector se queda conmocionado, no me digáis que no. ¿El diablo? ¿En la música? Pero….  Así mismito me quedé yo, ojiplática y pensando que a Gelinek se le había ido el norte. Pero como buen musicólogo, llevaba razón.

Diabolus in música es un acorde disonante que en la Edad Media fue prohibido por la Iglesia por perturbar al oyente. Según esta, el oyente se veía atraído por los pensamientos impuros al oír este tritono…Y  claro, no podía ser otro que el Diablo, el causante de aquello. Así que fue prohibida su utilización. Tanto fue así, que aquellos que se recreaban en la entonación de este intervalo, eran torturados, llevándolos incluso a la hoguera.

En el Barroco se empezó a usar, pero no fue hasta el Romanticismo donde tuvo su pleno apogeo. Siempre estaba ligado al sentimiento, al ánimo oscuro, al dolor, a la tensión…
En los géneros donde más se usa en la actualidad es en el jazz, en el blues, y por supuesto en el Heavy Metal. También ha sido usado para las bandas sonoras de las pelis del Oeste….

El autor, Joseph Gélinek, para que el lector supiera de qué estaba hablando, y sabiendo que no todo el mundo sabe leer un pentagrama y las notas, recurre a nuestra cultura cinematográfica. Sí señor, hay una película donde se refleja el Diabolus en música, y que todo el mundo sabe tararear: María, de West Side Story.  ¿Cuál es el tritono? Pues como bien describe el autor, voy a transcribirlo literalmente:

MA-RIIIII-a, I-JUST met a girl named Mariaaaa

¿A que todos sabéis tararearla? Pues bien, según la Iglesia, ese acorde influye en el oyente, provocando pensamientos impuros… ¿Sería por eso por lo que lo usaría Leonard Bernstein en este musical? Tony se enamora perdidamente de María…. Mmmmm.. Si al final van a tener razón y todo….

Otro ejemplo que pone Gelinek, por si el lector no conoce West Side Story, es algo más popular y que todo el mundo conoce. Los Simpson. Ahaaaaaaa!!! Os pillé!! Ya lo habéis tarareado, eh??? Exacto!! Diabolus in música está presente en:

THE SIIIIIIIIIIIIIMP-SONS

Diabólico si es Bart Simpson, así que…. En esto si le daría la razón a la Iglesia, jejejejeje.

Pues de esta forma tan amena nos va acercando a la música este autor. Y aquí os dejo parte de estos datos musicales asombrosos, para que estéis toda la mañana o la tarde, tarareando este intervalo o tritono… Pero cuidad quien os escuche, no vaya a ser que terminéis en la hoguera…. ;)

domingo, 10 de abril de 2011

La primavera sigue adelante

Hace poco os traje unas imágenes que indicaban el despertar de la primavera en mi entorno. Pues esto sigue adelante; el problema es que la Naturaleza ya no sabe si estamos en invierno, o en verano, puesto que las temperaturas de los últimos días más que primaverales, son totalmente veraniegas. Lo único que nos recuerda la estación en la que estamos, son los cambios atmosféricos que sufrimos. Un día estamos con un sol de escándalo, al día siguiente amanece nublado, al otro diluvia, volvemos al sol de escándalo... Vamos, que no sabes si salir con paraguas, jersey, mangas de tirantes, sandalias o botas de agua. Locos, así nos tiene la primavera...

Una de las cosas más maravillosas de la primavera por Sevilla, es el olor a azahar, y estas flores ya se están abriendo. Pasear por sus calles es ir oliendo a gloria, siempre y cuando no te cruces con un coche de caballo o pongas el pie donde antes ha defecado el animalito, pero en fin... son gajes de peatones... :p

Hay cosas malas, como siempre, todo tiene su cara y su cruz, y son las alergias. Pañuelitos, estornudos, lagrimeos, son el recordatorio de esta maravillosa estación. Ah, y las fobias, digo... los insectos. Es llegar esta época del año, y vuelven nuestros queridos (nótese el tono irónico) insectos. Algunos, nos aportan cosas buenas, como es el caso de la abejita. Os presento a esta compañera libadora, la pesqué en el limonero del jardín, mientras intentaba plasmar el avance de la primavera.


Pero no todos los insectos aportan cosas buenas. Hay uno en especial, al que le tengo fobia, que ha empezado a salir y me trae por la calle de la amargura, sobre todo en el trabajo. En casa fumigamos, luchamos contra ellas a capa y espadas, pero... en el trabajo... es otro cantar.

En fin, a disfrutar de la primavera, olvidándonos de las alergias e insectos dañinos y asquerosos. Por lo pronto, a salir a tomar el solete a la calle, que hay que sintetizar la vitamina D. Buen día primaveral tengan ustedes!!!

sábado, 9 de abril de 2011

La décima sinfonía - Joseph Gelinek

Como ya os prometí, vengo a hablaros de La décima sinfonía, novela del género policíaco escrita por Joseph Gelinek.
A pesar de lo que el nombre pueda indicar, el autor de la novela es español, aunque como ya advertí en el otro post, es un pseudónimo. Joseph es musicólogo y pianista reconocido, pero fue la editorial, la que prefirió que no se diera a conocer con su verdadero nombre. Ya lleva escritos tres libros, y aun desconocemos la verdadera identidad del autor. Buen misterio, eh?

La trama está centrada en la época actual, aunque tiene algunos flashbacks que nos hacen viajar no solo en el tiempo, sino también de localización: a otras ciudades o países. Gelinek une sus grandes pasiones, la literatura y la música, por lo que todas sus obras se centran en este mundo. Esta vez, el protagonista musical es Beethoven, en concreto su décima sinfonía… ¿La llegaría a escribir? ¿Qué pasaría si eso hubiera ocurrido y apareciera en nuestro tiempo? Asesinatos, investigación, claves, conciertos, partituras, pinturas, historia, pasiones… Un conjunto de situaciones que hace de este libro algo sorprendente y atrayente.

Es una novela convergente. La introducción es algo caótica al principio, porque nos presenta a muchos personajes, en lugares distintos, en momentos diferentes de la historia que marean un poco al lector, pero que poco a poco, en el desarrollo, se van relacionando unos con otros, hasta converger al final.
Los personajes son interesantes; algunos están muy trabajados, otros son más lineales, pero cada uno de ellos, pone la nota discordante en la historia, nunca mejor dicho.

Hay algo que puede llegar a cansar a un lector que desconozca el mundo musical, y son los datos que da durante toda la trama sobre la Música, los compositores, la orquesta…. Sin embargo eso es lo que más me llama la atención de la novela.
Algunos de los datos están metidos con calzador, por ejemplo: hay un momento, en el que el protagonista habla con un vendedor de perritos calientes. De repente, se pone a hablar y a filosofar sobre la décima sinfonía y sobre Beethoven, quedando un poco raro. No conoce al vendedor de perritos y se pone en modo profesor… No se…
Sin embargo, la gran mayoría de esos datos están narrados de forma magistral, tanto, que no sabes si es verdad o no lo que está contando. He recurrido a enciclopedias, a páginas webs y a libros, para corroborarlos y saber cuáles son verdad y cuáles no. Alucinante. La de cosas que logras recordar y aprender  sobre el tema.

 No solo nos culturiza un poco sobre la Música, sino que nos atenaza con el suspense, logra asquearnos con esas descripciones tan exactas del asesinato, y logra atraparnos con esa trama tan trabajada.
Solo hay una cosa que no termina de cuajar del todo, y es la vida personal del protagonista. Quizás para mí, esa parte es algo más cansina e innecesaria para la trama en sí. Supongo que lo haría para hacer al personaje más cercano, pero queda rara la forma de introducirla dentro de la historia.

Una novela entretenida, interesante, musical y que atrapa. Ideal para ir leyéndola en el salón, en tu sofá, con una música clásica de fondo, que si puede ser sobre el compositor en cuestión, en este caso Beethoven, mejor que mejor. Recomendable.

miércoles, 6 de abril de 2011

Ideas inconexas

Debería llamar a Eduardo Puncet y exponerle ciertas dudas que últimamente me corroen el alma.
Dicen que la memoria es como una especie de desván donde vamos acumulando información. Tras unos minutos, horas, años, esa información va siendo sustituida por otra, como si de un disco duro de ordenador se tratara.

El problema que me desvela es.. ¿Qué información se queda, y cual se borra?
Desde pequeños nos bombardean con datos innecesarios, con los importantes y con otros que nosotros vamos adquiriendo por gusto. A eso debemos sumarle las vivencias, los recuerdos, etc... Vamos, que la pobre despensa se va quedando chiquita, sin hueco y nosotros venga a meter información como si tuviéramos el síndrome de Diógenes.

¿Qué es lo que hace que pongamos esos datos en la memoria a largo plazo o a la de corto? Se sabe que hay ciertas pautas que nunca se olvidan, o eso dicen, por ejemplo, montar en bici. Una vez logras superar las vergonzosas ruedecitas pequeñas, sabrás montar en bici de por vida. Otro ejemplo es la firma personal de cada uno de nosotros. Dicen que es una cosa tan mecánica, que aun con amnesia, no se nos olvida firmar, recordando así, por lo menos, nuestro nombre. Claro que si tu firma es ilegible, de esas de emborronarlo todo, sin nombre y sin nada, pues... no, no te sirve en caso de amnesia...

¿A qué viene tantas ideas inconexas o paranoias? Pues al libro que estoy leyendo: La décima sinfonía, de Joseph Gelinek. Más adelante os haré una reseña, para que conozcáis el libro. Por lo pronto deciros que Joseph Gelinek es un pseudónimo, y que aunque parezca sueco, es español, de la tierra. Además, es un gran conocedor de la música clásica; no en vano, dicen que es un conocido de este entorno el que anda detrás de este pseudónimo. ¿Quién? Pues esa respuesta solo la tiene el autor y su familiares cercanos....
Gelinek une dos de sus grandes pasiones: la música y la literatura, y lo hace escribiendo una novela policial en un mundo musical. El violín del Diablo tiene como protagonista a Paganini y su violín, y en La décima sinfonía es Beethoven el que prima.

El caso es que habla de partituras, de claves, de notas, de acordes.... Quizás para una persona que no tenga conocimientos previos sobre todo eso, se le haga arduo o pesado, pero personalmente me encanta, me refresca la memoria.
Y a eso viene el post. Seis años de conservatorio, cuatro de guitarra clásica.... ¿Se llega a olvidar? Llevo 20 años sin tocar una cuerda, sin cantar una nota a pesar que adoraba canto coral... ¿Llegaría a poder leer un pentagrama?

martes, 5 de abril de 2011

Falsa inocencia - Anne Perry

Muchos son los libros policíacos ambientados en la época victoriana. Unos porque sus autores vivieron durante aquella época, como es el caso de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie; y otros porque se ven seducidos por aquella sociedad y entorno.

Anne Perry es una de esas autoras contemporáneas seducidas por la sociedad victoriana, y que mejor refleja en sus libros las características de la época.
Son dos, las series que ella tiene ambientada en el Londres victoriano: la serie de Pitt, y la de Monk.
Tras un minucioso estudio, he descubierto que la serie del detective William Monk, es unos años anterior a la de Pitt. Falsa inocencia, el último libro de la serie de Monk, está encuadrada en el 1864, mientras que una de las últimas novelas de Thomas Pitt, tenía lugar por el 1893. Aun así, ambas series se caracterizan por ser un reflejo fiel de la época. Se nota que la autora se documenta muy bien para que el lector logre adentrarse en ese Londres oscuro, de fuertes contrastes, con su doble moral e hipocresías, siempre en guerra, siendo testigos incluso de las grandes epidemias como fueron el tifus y el cólera.
Falsa inocencia es un ejemplo más de esta ambientación de la que os hablo.

En esta novela nos volvemos a encontrar con aquellos personajes que dejamos en Asesino en la oscuridad, libro anterior de la serie, siendo cada uno de ellos protagonistas en algún momento de la historia.
En los inicios de esta serie, la autora se centraba mucho en Monk, en su pérdida de memoria, y algo en Hester. Las últimas novelas se están convirtiendo casi en coral, puesto que cada uno de los secundarios tiene su momento de gloria. Debido a esto, recomendaría leer primero Asesino en la oscuridad, antes de emprenderla con Falsa inocencia.

Iniciamos la novela con una persecución, es decir, acción pura y dura. Vamos recorriendo el Támesis, saltando de barcaza en barcaza, describiendo al mismo tiempo lo insalubre del lugar, la case de personas que allí malviven y la dificultad del trabajo que ejercen.
Luego la acción decae porque nos metemos de lleno en un juicio, con todas sus partes, sus preguntas, la reacción de cada uno de los personajes… Personalmente es la parte que más ardua se me hizo.

A partir de ahí, entramos en la verdadera trama, una historia oscura, convergente y dura, que atenaza y atrapa al lector a partes iguales.
Como ya he dicho anteriormente, con esta novela, Anne Perry vuelve a llevarnos por los bajos fondos del Londres victoriano, vuelve a enseñarnos las diferentes clases sociales, con sus hipocresías, doble moral, sus secretos, sus hábitos y gustos.

Es una novela de temática dura, que nos mantiene alerta y nos deja en más de una ocasión sin aliento, y sin alma. Muy recomendable.

domingo, 3 de abril de 2011

El valle del terror - Arthur Conan Doyle

Aterrador. Así calificaría yo, el sentarse ante un folio en blanco para hacer la reseña de un libro de Arthur Conan Doyle, con Sherlock Holmes de protagonista. Sobre todo, si el conocimiento que se tiene sobre el autor y el personaje, es haber leído solo dos de sus novelas (de las cuatro completas que tiene); haber visto solo la última de las películas que se han llevado a la gran pantalla; y conociendo más que los dibujitos de este entrañable tándem Holmes-Watson cuando pequeña.

Lo confieso: soy seguidora acérrima de Agatha Christie, de Poirot-Hastings, de Miss Marple.. pero una desconocedora en lo que se refiere a Holmes y Doyle. Así que desde hace un año, intento ponerme al día y recuperar todo el tiempo perdido.

Esta vez vengo a reseñar El valle del terror, escrito en 1915 por Arthur Conan Doyle.
Perteneciente al género policíaco, con esta novela volvemos a ser testigos de las artes deductivas de Sherlock Holmes, de su inteligencia y su peculiar forma de ser. Como no podía ser de otra manera, se ve acompañado, una vez más, de su fiel amigo Watson, testigo y narrador de todos los hechos.

La novela tiene una estructura muy similar a la primera que leí de este autor: Estudio en escarlata, el primero de los libros de Sherlock Holmes.
Se divide en dos partes: en la primera tiene lugar la trama policial en sí, con su introducción, su nudo y su desenlace. Y en la segunda nos encontramos con la historia anterior del asesinado: el señor Douglas, cuya vida pasada está rodeada de secretos y misterios.
Cada una de las partes tienen a su vez diferente estructura. La primera está narrada por el Dr. Watson en primera persona; mientras la segunda, a pesar de ser el mismo narrador, lo hace en tercera persona puesto que no es testigo directo de los hechos, sino que transcribe la historia.

Es una novela con un vocabulario exquisito, unas estructuras gramaticales muy trabajadas, y con un buen equilibrio entre lo que es la narración y el diálogo. Quizás sean estas las características que más diferencian a Conan Doyle de Agatha Christie, puesto que ella usa mucha más el diálogo, con una estructura más sencilla sin llegar a ser simple del todo.

El inicio de la novela me despistó, la verdad. Watson y Holmes se hallan descifrando un mensaje de unos de los esbirros del Dr. Moriarty, y aunque tiene que ver con el posterior asesinato, pensaba que tendría una mayor presencia el buen Dr. M. en la historia. Quedé sorprendida al saber que no era así.

El caso policial en sí, es tal como nos tiene acostumbrados Doyle: intrigante, difícil, liante y con una solución sorprendente. No defrauda, y evidentemente, poca oportunidad tiene el lector de esclarecerlo por sí mismo. Nunca podremos medirnos al inigualable Holmes.

La segunda parte es más histórica, un pequeño relato que descubre la identidad del asesinado y sus secretos. Está basado en hechos reales. Los “batidores” del Valle del terror, existieron realmente. Eran una organización secreta irlandesa-americana llamada los Molly Maguires, y aterrorizaron la zona durante al menos tres años.

En conjunto, es una novela donde disfrutar de los personajes, del entorno típico de la época victoriana, y de los desafíos lanzados por el autor. ¿Quién se atreve a desvelar el asesino antes que Sherlock Holmes?