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martes, 6 de diciembre de 2011

Testigo, Sandra Brown


Testigo, de Sandra Brown llegó a mí como regalo de cumpleaños. Ya os presenté a la autora en la reseña de Charada, así que no me repetiré para no resultar pesada. 
Testigo, como no podía ser de otra manera, pertenece al subgénero de suspense, dentro de la novela romántica. Aunque sí avisaré, que se centra fundamentalmente en el caso policial (digámoslo así), es decir: el peso recae en él, no en la relación de pareja. Hay sexo, algunos momentos tiernos, pero el 80% de la historia es: lo que ocurrió, cómo lo está llevando, y qué ocurrirá en el futuro.

La trama transcurre en dos momentos diferentes: el presente y el pasado. Vamos saltando de uno a otro, a merced de los pensamientos de la protagonista, y así vamos descubriendo todo lo que ella está ocultando.
Como bien dice la sinopsis, hay un accidente, y Kendall logra salvarse ella, salva también a su hijo y al conductor del vehículo. Al llegar al hospital descubre que el conductor no recuerda nada, y ve el cielo abierto: ¡Por fin va a poder salvarse! Mentir es lo más natural, así que cuando preguntan quién es el herido, ella no vacila en afirmar que él es su esposo. Ahí comienza la novela, el lío, el embrollo…

Está narrado en tercera persona omnisciente, es decir, que no sabemos solo lo que pasa, sino lo que sienten los protagonistas, lo que piensan, lo que van a hacer, etc.. El problema es que uno de los protagonistas no tiene recuerdos, solo es capaz de hacernos sentir agobio, angustia e ira por no poder recordar. Mientras que con ella, vamos descubriendo el pastel lentamente, muy lentamente.

Es un novela que nos trasmite tres sentimientos fundamentalmente:
Incertidumbre: estamos tan a oscuras como John, el personaje que ha perdido la memoria. No sabemos de qué huye, si él es bueno o malo, solo que ella no quiere estar a su lado; sabemos que la buscan, pero no sabemos por qué. Estamos perdidos.
Impotencia: hay momentos en los que querrías poder entrar en la novela, y liarte a leches con más de un personaje. Porque los malos, en esta ocasión, son muy, muy malos. Hay momentos en los que no puedes seguir leyendo. No quieres ver como la protagonista se va metiendo cada vez más en la boca del lobo, sin saber cómo salir.
Expectación: por saber qué ocurrió y como lo van a solucionar. Te llevas toda la novela pegada a las páginas para saber, para quedarte tranquila, para poder respirar.

Además de todo lo explicado, también toca temas muy espinosos, como es el fanatismo religioso, unido con el racismo, la homofobia, el esnobismo… Ya os he comentado, que los malos son verdaderamente malos. Y otra cosa no habrá, pero muertes hay unas cuantas.
La mentira, la desconfianza… otro punto importante en la novela.
Es muy descriptiva, no solo en los momentos sexuales, que hay algunos, pocos; sino en los momentos sangrientos. Vamos, que salpica un poco. Así que no es pastelosa precisamente. Como bien he dicho al principio, la importancia radica en el caso policial y no en la pareja.

No todo es sangriento. Hay momentos muy tiernos, y suelen estar unidos a la presencia del bebé. Vemos la evolución del personaje masculino en ese punto. Cómo va reaccionando a convivir con un bebé por el qué se siente amenazado. ¿Que por qué? Ahhhh! Todo tiene una explicación. Para  saber por qué se siente amenazado con un simple bebé, tenéis que leer la novela.

Los personajes son muy interesantes, y están bien construidos. No todos, eso sí; hay algunos por los que pasa por encima, pero la gran mayoría están muy bien evolucionados. Hay dos que me han impresionado gratamente: el agente Pepperdyne, y la amiga de Kendall, Ricki Sue. ¿Sabéis a quién me recordaba esta última? No sé si habéis leído Morir a los 27 de Joseph Gelinek. Pues a quien lo haya hecho, me recuerda muchísimo a Amanda. Ricki Sue y Amanda son muy parecidas.

Resumiendo podemos decir que es una novela de suspense muy lograda, que atrapa al instante y que te hace sentir impotente por no poder hacer nada. Avanzas en las páginas, descubriendo la vida tan amarga e impactante que tuvo nuestra protagonista. Y te llegas a encandilar por el bebé y por la relación que poco a poco, ellos van consolidando.
Suspense, tensión, miedos, huidas a la desesperada, sangre, muerte y fanatismo. Todo unido crea una novela adictiva, muy recomendable.

5 comentarios:

  1. Pues me has dejado con muchas ganas de leerla con esta reseña tan completa, conocía el libro por la portada pero no sabía nada de su argumento y tiene muy buena pinta
    un beso!

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  2. Qué interesante!!
    Dan ganas de leerla, de hecho creo que puede gustarme =)
    Aunque me chirría un poco que tenga una portada exactamente igual a una novela (de género similar) que leí hace tiempo...

    Besotess

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  3. Pues si llegáis a leerla, ya me contaréis.
    Shorby, con lo de la portada tienes razón. Lo vi hace poco y me quedé a cuadros. Exactamente la misma. Pero ya me ha ocurrido en otras ocasiones... No lo entiendo, la verdad... Pero en fin..
    Besotes a las dos!

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  4. Es imperdonable que aún no haya leído a Sandra Brown... Prometo ponerle remedio el próximo año. :)

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  5. Creo que salió como miniclub, no?? Ya veréis como disfrutáis.. Escribe bastante bien. Aunque por delante de esta autora, yo pongo a Karen Rose. Impresionante!

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