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domingo, 11 de diciembre de 2011

IV edición de Biblioforum: El miedo en las páginas de un libro.


Hace alrededor de un año, os hablaba en este mismo blog del terror literario, y fue gracias a la presentación que tuvo lugar en Dos Hermanas, en pleno Halloween, de Tenebrae, una novela que engloba varios relatos de terror o foscos (visítese el enlace si se quiere saber qué significa fosco y para conocer un poco más Tenebrae).
Foto de Juan Antonio Caro Cals.

Ayer tuvo lugar, la IV edición de Biblioforum, y esta vez estaba centrada en: "Letra Oscura: el miedo en las páginas de un libro".  Es decir, el género de terror. La mesa o la reunión, porque mesa no había, bueno sí, una chiquita llena de libros y velas, estaba moderada por Concepción Perea. A su izquierda estaba sentado Jesús Cañadas, autor de "El baile de los secretos", y  a su derecha, Francisco de Paula Pérez, ganador del premio Jaén de Literatura Fantástica 2010, quien también ha escrito relatos de terror.

Concepción, de manera magistral como siempre, nos situó en el género de terror y nos habló de su origen. Antes de meterme a fondo con el tema, tengo que aplaudir a esta escritora, porque de forma amena y divertida, es capaz de hablarnos de terror, de histórica, y hasta de filosofía si hiciera falta, pero siempre de una forma entretenida.
Ella nos introdujo en el origen del género literario de terror, y como esta que os escribe, tiene las neuronas de juguete, o es prima-hermana de Doris, el pececito de Nemo, he preferido buscar información por la red para no pifiarla y poner en su boca cosas que realmente  no dijera. Así que resumiendo mucho, lo que circula por la red, vamos allá:

Según Lovecraft, el relato de terror es tan antiguo como el pensamiento y el habla humano. Es decir, que el origen de las historias de terror es tan antiguo como la propia humanidad. Leyendas, relatos, cuentos… son la base de este género. Se alimentaban principalmente de los miedos naturales del hombre de aquel entonces: la muerte, las enfermedades, epidemias… ¿Alguna vez os habéis planteado para que servían en realidad? ¿Sería para entretener? ¿Para atemorizar? ¿O para advertir de los peligros?
Para ponernos un ejemplo, Concepción nos detalló una de sus vivencias con su abuela, que aparte de resultarme entrañable, me pareció totalmente razonable la explicación que dio.  

Ese que hemos comentado, es el origen de las leyendas o relatos de terror, pero, la existencia de la novela de terror en sí, surgió algo más tarde. Podemos datarla, más o menos, a finales del siglo XVIII, con el nacimiento del terror gótico. Sin embargo, en la Grecia clásica, existían algunos relatos dentro de la Odisea o la Iliada, que a más de uno le quitó el hipo del susto. Pero bueno, aceptemos s. XVIII como animal de compañía, digo... como origen del género de terror.

El terror gótico o novela de terror gótica, se caracteriza por el lugar donde se ambienta la novela. Tenemos que tener en cuenta que en esa época, es el final del racionalismo y el inicio del romanticismo. Así que nos encontramos: castillos tenebrosos y monasterios medievales; cementerios; páramos… siempre con un elemento climatológico que ayudaba a la ambientación: niebla, lluvia, truenos, relámpagos…
La atmósfera también era importante: tenía que tener un aura de misterio y suspense. Normalmente siempre había una maldición en el lugar para darle mayor intriga.
Los elementos sobrenaturales o paranormales, son muy utilizados: vampiros, hombres lobo… Y siempre había una mujer en la historia, a la que se le considera una víctima, en manos de un personaje masculino que la tiraniza. Esto crea una empatía del lector hacia este personaje y hacia la trama, ayudando a situarlo en la historia.
El fundador de la novela gótica es Horace Walpole en 1765, con El castillo de Otranto.

Ya en el s. XIX, nos encontramos a Mary Shelley y a Edgar Allan Poe, dos grandes autores, que sirvieron como inspiración a otros muchos.
En la segunda mitad del siglo XIX, fueron muchos los autores que pusieron su granito de arena en este género: Charles Dickens, Robert L. Stevenson, Conan Doyle, Bram Stoker, Henry James… Estos seguían usando algunas de estas características, pero se iban alejando, poco a poco, de los tópicos, para crear el terror moderno. Lo que sí tenemos en claro, es que en la época victoriana,  es donde mayor apogeo tuvieron los fantasmas y espíritus.
Para nombrar algunos escritores del siglo XX, que tocaron en algún momento este género, podemos encontrar a Lovecraft, Dean Koontz, Stephen King… y multitud de otros autores.

Como toma de contacto con los componentes de la “mesa”, Concepción les preguntó a ambos, el inicio de cada uno de ellos con la literatura de terror; no como escritores sino como lectores. Entre las respuestas, salió a relucir un libro, o en este caso una serie de libros, que tenía guardado en el fondo de mis recuerdos: El pequeño vampiro. ¡Dios! ¡Qué recuerdos! Pero si yo también leí mucho de ellos… Lástima que me volviera una asustadiza y cobardica con los años… :p

Otro punto que se resaltó, fue la importancia que le daban los dos autores a la atmósfera. Sí, parece ser que es una de las cosas más importante para escribir una buena novela de terror, pero se llegó a un conceso: la atmósfera es muy importante, pero no hay nada si no tenemos un buen contenido.
Una de las cosas que caracterizan a estas reuniones, es la participación. Nos encontramos realmente en una reunión entre amigos, así que con un orden, más o menos establecido, fueron uniéndose a las voces de Concha, Francisco y Jesús; los asistentes a la reunión, dando lugar a verdaderos debates: 
¿Evoluciona el miedo tal como lo va haciendo la sociedad? Esa fue una de los puntos que más participación dio. Para explicarlo, no hay mejor ejemplo que el de los vampiros. Recuerdo de pequeña tener un auténtico pavor a Drácula, es decir a los vampiros. Pero hoy en día, ese miedo está superado. Ahora nos lo encontramos formando parte de la literatura romántica, llegando a enamorar a adolescentes de medio mundo.
Otra de las preguntas que nos hacíamos: ¿Además de evolucionar, son cíclicos? Ya en los 70 existían los zombies, pero ahora estamos de nuevos ante un boom literario y cinematográfico de grandes dimensiones.  Tenemos zombies hasta en la sopa. ¿Se volverán a repetir los fantasmas victorianos? ¿Perderán los vampiros su parte humana y sensible volviendo a aterrorizar a chicos y grandes?

Después de mucho pensar en el tema, una vez en casa, me cuestiono una cosa. Cuando algunos tenemos miedo a algo, o fobias, una de las cosas que nos dicen, es que tengamos una mayor exposición a eso que nos aterra. Parece ser que cuanta mayor exposición al objeto de fobia tengamos, menos miedo nos dará. ¿Es por eso que los vampiros perdieron su poder de aterrorizar? ¿Por saturación?
También nos llevó un tiempo diferenciar lo que son los miedos y lo que es terror, pero… ¿Nos aterran las mismas cosas a todos o es algo más individual? ¿Es el miedo algo genético?

Para amenizar, aunque bien podríamos decir, para aterrorizar, se fue intercalando entre la charla, relatos de terror. Aun tengo los pelos como escarpias por el relato de la niña. No sé qué me daba más desasosiego, si la tranquilidad de la niña, el portazo, el tema que trataba… Uffs..

Y para terminar, Jesús Cañada nos presentó su libro, dejando  muy buen sabor de boca entre todos los presentes, que se rifaron los libros que había traído.

Valoro muchas cosas de estas reuniones, ya lo comenté en entradas anteriores, pero sobre todo, salgo con nuevos conocimientos sobre géneros, autores, épocas, recuerdos… Y con multitud de libros recomendados para leer. Os dejo aquí la lista de los libros recomendados en esta reunión. Fue idea de Juan Antonio Caro Cals, el de reunirlos todos juntos, y gracias a ellos he podido hacer la lista:

Noches de sal, David Mateo
Clones, Michael Marshall Smith (Mondadori, 1996)
El libro de las leyendas urbanas de terror, Jan Harold Brunvand (Debolsillo, 2004)
El libro rojo de David, Jose María Plaza (Edebé)
Soy Leyenda, Richard Matheson (Minotauro)

Y una que no gustó mucho: Nocturna, Guillermo del Toro.




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