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jueves, 15 de diciembre de 2011

El coleccionista de niños, Stuart MacBride


El coleccionista de niños, es la primera novela de la serie del subinspector McRae, escrito por Stuart MacBride. La serie consta de 7 novelas, de las cuales solo tres están traducidas al español: El coleccionista de niños, Luz mortecina y Piel herida. Empezó a escribirla en el 2005 y ha ido a novela por año, aunque ha escrito otras que no pertenecen a la serie. La octava novela, verá la luz por 2013.

Stuart MacBride es escocés de nacimiento; nació en Dumbarton, aunque a los dos años se mudó a Aberdeen, donde transcurre su primera novela.
Hay algo que me ha recordado a los escritores nórdicos mientras leía este libro, y es la climatología. A diferencias de estos que siempre sitúan a los personajes en ambientes nevados y con mucho frío; MacBride lo hace con la lluvia y con frío también. Digamos que la lluvia es como un personaje terciario, siempre presente. Los personajes no solo tienen que luchar contra el tiempo (segundo, minutos y horas), sino contra las condiciones climatológicas. Siempre empapados, ateridos de frío, van de un lado a otro refunfuñando… ¡¡Cómo para no hacerlo!! Así que el lector se lleva toda la novela con una sensación de angustia indescriptible, por la situación de los personajes.

Evidentemente, estamos hablando de una novela negra.
Tiene una estructura más o menos homogénea y está narrado en tercera persona omnisciente: conocemos cuáles son los sentimientos, los pensamientos, las dudas… del personaje.
La novela se centra en McRae, vamos tras sus pasos en todo momento. Salvo en el prólogo, vamos siendo testigo de la vida del subinspector: cuando duerme, come, sueña o trabaja. No es como, por ejemplo Camilla Läckberg, que va saltando de personaje en personaje para detallarnos la trama.
Existe un buen equilibrio entre la descripción y el diálogo. Y el vocabulario es popular. En determinadas ocasiones, muy popular, puesto que abusa de palabras malsonantes o insultos. Supongo que se acerca a la realidad, pero me ha sorprendido la cantidad de estas palabras que utiliza.

Desfiladero de Aberdeen, foto tomada de la red.

Es una novela convergente. Una cosa que he descubierto con los años de lectura, es que las novelas policíacas cuanto más “puzles” sean, más me gustan. Intentaré explicarme mejor: Es como si la trama se dividiera en numerosas piezas de puzle, algunas ocultas, otras sobresalen y otras van apareciendo y sorprendiendo con su descubrimiento. Conforme avanzas, esas piezas van convergiendo, van solapándose, van uniéndose, creando un paisaje, un “todo”, que es con lo que se queda el lector una vez finalizada la novela.
En este caso, el puzle está casi terminado. Es una novela redonda, termina cualquier hilo argumentar del principio, salvo una: la vida sentimental del protagonista. Pero como toda serie, tiene que dejar un aliciente para seguir leyendo, ¿no?

Sin embargo, la forma de desvelar esas piezas, llega a descolocar al lector. Hay determinados personajes, determinadas situaciones que no entiendes de su existencia y su reiteración, hasta el final.

McRae se enfrenta, tras muchos meses de baja por accidente laboral (digámoslo así), a un caso policial muy enrevesado. Una de las cosas que más nos llega, son las víctimas de esta novela: los niños. Creo que eso le duele a cualquier humano con alma y corazón. Así que es un punto que atrapa al lector desde el comienzo. Otro es saber qué le ocurrió a McRae que tan malherido lo dejaron.
A estas dos cosas se le une los personajes, verdaderamente interesantes. Aunque como hemos dicho se centre en McRae, todos los secundarios tienen su peso en la historia y su propio desarrollo. Bueno, todos, todos no. Hay dos compañeros de la unidad que son más o menos planos, pero apenas salen, así que no se lo tendremos en cuenta.
Hay un personaje en concreto, el periodista, que logró sacarme de quicio al principio, pero que el juego que le da el autor en la trama, hace que te vaya gustando un poco más, o por lo menos no lo detestes tanto.

Otra de los lugares que nos recuerdan algunas escenas del libro. Foto tomada de la red.

Aunque algún personaje lo intente, es el primer libro policíaco donde todos los policías trabajan bien, se emplean a fondo para atrapar al asesino, y no meten la pata hasta el fondo a primeras de cambio. Evidentemente, nadie es perfecto, y nadie nació sabiendo, así que meteduras de patas hay muchas. Pero incluso hasta el jefe es un trabajador nato, que está presente en toda la novela. No como por ejemplo el jefe de policía de Camilla Lackberg, que lo pone de tonto para arriba; algunos compañeros de Patrick, personaje de esta misma autora… En la serie de Pendergast, de Lincoln y Child, vemos también algunos ejemplos de este tipo…Vamos, en casi todas las novelas policíaca, hay un policía incompetente, y suele coincidir con el jefe. En esta novela, no. Cometen fallos, sí, pero se los reparten.

No solo se queda en el caso policial; MacBride ahonda también en la vida personal y sentimental del protagonista. Así nos encontramos a exnovias con dos pares de narices; a posibles ligues; a mujeres sexis que le hacen ojitos… En fin… que le da vidilla a la trama, entremetiendo alguna que otra “duda circunstancial”. Pero que nadie se equivoque: nada de romanticismo. Puramente policíaca.

Es una novela con un ritmo trepidante, una cuenta atrás continua que no te deja respirar. Agobiante por lo que contaba de la climatología y las víctimas, engancha desde la primera página, y tiene un final sorprendente. La verdad es que, a pesar de ser previsible en algunos momentos, es una novela de sobresaltos y sorpresas. Deja muy buen sabor de boca, tanto, que me ha faltado tiempo para hacerme con la siguiente: Luz mortecina. Ya os contaré. Ésta es muy recomendable.

6 comentarios:

  1. He visto muy buenas críticas de estos libros y tengo bastantes ganas de leerlos, aunque de momento tendrán que esperar que tengo muchos pendientes
    un beso!

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  2. Jajajaja, nuestras kilométricas listas de pendientes... ainss...
    Pues ya me contarás, guapa.
    Besotes

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  3. Bueno, hablando de kilométricas listas pendientes... jjajjaja
    Ando tras este autor!!! =)

    Besotes

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  4. Jajajajajaja, a ver si te gusta. A mí la verdad es que me ha dejado muy buen sabor de boca.

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  5. Bien, Violeta, no sólo de Novela Histórica vive el lector...

    Pablo

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