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jueves, 8 de diciembre de 2011

31 años de la muerte de John Lennon



¡Just do it! (¡Hazlo!) Eso fue lo que escuchó Mark David Chapman antes de apretar el gatillo a las puertas del edificio Dakota. Cinco disparos de los cuales cuatro, impactaron en el cuerpo de John Lennon, el universalmente conocido ex – componente de los Beatles, provocándole la muerte.

John volvía junto a su esposa, Yoko, de una sesión de grabación. Salieron de la limusina, anduvieron hasta el portal del edificio sin echar cuenta a transeúntes y curioso, y cuando iban a entrar, Mark David, a unos 3 metros de distancia del cantante, apretó el gatillo del revólver calibre 38 especial.
¡Me han disparado! Esa fue la frase que Lennon pronunció mientras avanzaba seis pasos hacia el vestíbulo del edificio, desplomándose momentos después en el suelo. A su lado, su temblorosa y aterrada esposa, gritaba pidiendo ayuda.

Davis no huyó. Permaneció sentado en la acera, con un ejemplar del “Guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger en las manos, custodiado por el portero del edificio. Siguió sentado leyendo, mientras trasladaban a Lennon al hospital en un coche patrulla, porque era tal, la gravedad de su estado, que no podían esperar una ambulancia.

A unos metros del asesino, Philip Michael, un vecino de la zona, encontraba por casualidad la copia del disco “Double Fantasy” que pocas horas antes había sido firmado por John Lennon para el propio Mark David Chapman. Tras haber servido como prueba en el juicio, volvió a manos de este vecino, que llegó a hacerse rico al subastarlo en 1999.
                                               
A lo largo de los años, Davis ha ido aportando las diversas causas que le llevaron a cometer el asesinato. En los primeros momentos, alegó que seguía las órdenes de unas voces interiores. Años más tarde, añadió que se había obsesionado con el libro, y quiso ser como su protagonista, Holden Caulfield, incluso llegó a decir cuando lo arrestaron: “Estoy seguro que la mayor parte de mí, es Holden Caulfield, protagonista del libro. La otra parte, debe ser el Diablo”.

En “El guardián entre el centeno”, Holden es un adolescente que odia la hipocresía y lucha contra ella. Según Chapman, quiso acabar con Lennon porque no predicaba con el ejemplo. Mucho ir contra la pobreza y a favor de la paz, y descubrió por una revista del dineral que disponía.
La última cosa que llegó a argumentar, es que quería la fama y el reconocimiento que tenía Lennon. Estaba harto de ser un Don nadie, y para conseguirlo necesitaba terminar con él. Todas las veces que ha sido presentado para la libertad condicional, se le ha denegado.

El caso es que ya en prisión, Mark fue diagnosticado por psiquiatras: como sociópata, esquizofrénico, con delirios de grandeza.

Mark, hijo maltratado en este caso por su padre, escuchaba voces ya desde los 14 años, y en su imaginación creó un mundo imaginario lleno de “gente pequeña” a la que gobernaba. Coqueteó con todo tipo de drogas, y nunca fue un buen estudiante. No en vano fue dejando colgado todo aquello que emprendía.
Seguidor acérrimo de los Beatles, adoraba todas sus canciones, y aprendió a tocar la guitarra.
Durante un tiempo, se dedicó por entero a la religión cristiana, tocando por iglesias, y trabajando con niños en diversos campamentos de verano. Con su primera novia, intentó cursar estudios universitarios, pero volvieron los problemas y dejó de nuevo los estudios, incluso a su novia. Entró en depresión llevándolo a un intento de suicidio por inhalación de monóxido de carbono. Fue ingresado en un centro psiquiátrico.

Al salir de allí, se dedicó a viajar por el mundo, y tras la separación de los Beatles, se obsesionó con John Lennon. Tanto fue así, que se casó con una japonesa que se parecía mucho a Yoko Ono, y se fue con ella a vivir a Hawái. Esa obsesión acabó en resentimiento, y de ahí al asesinato.

Chapman había intentado asesinar a Lennon anteriormente. Unos meses atrás, cogió el vuelo Hawai – N. York, pero tras ver en el cine la película “Ordinary people”, se volvió a casa asegurándole a su esposa que había acabado son su obsesión.

Pero no fue así, el 8 de diciembre de 1980, Chapman llevó a término su objetivo, y a las 22.49h, vació su 38, silenciando a una de las voces más queridas internacionalmente.



Fuentes:

6 comentarios:

  1. Una lástima que un loco como Mark David acabara con la vida de uno de los genios de la música...

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  2. Sí, cierto. Da miedo pensar que por culpa de la enfermedad mental de uno, se pueda llegar a morir. La vida no es justa.
    Gracias por pasarte por aquí.
    Besotes

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  3. Ese sí que fue un Lunes negro para el artista.
    C´est la vie! (y la muerte).

    Curioso que dos días después gane el Nobel de la Paz el arquitecto de ascendencia gallega Pérez Esquivel por su defensa de los Derechos Humanos en Iberoamérica...

    Fdo. Sr. Ano-nimo Tr.

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  4. Sí, bien negro, eso no hay que ponerlo en duda.

    Desconocía el dato del nobel de la paz. Siempre se aprende cosas nuevas.

    Gracias por pasarte por aquí, señor Nimo Tr.
    Besotes!!

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  5. La verdad es que cuando pasas por delante del monumento que le han dedicado en Central Park, escuchando Imagine se te ponen los pelos de punta pensando qué otras grandes canciones nos hubiera dejado si no se hubiera cruzado un loco en su vida

    Fdo: Sra Nimo Tr.

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  6. Qué suertuda!! Has estado delante del monumento... Ainsss, envidia cochina, leñe!!!
    Gracias señora Nimo Tr. por pasarse.

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