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jueves, 17 de noviembre de 2011

Color, emoción y sorpresas en el musical del Rey León


Hay quienes llevamos un Peter Pan dentro, un alma de niña a pesar de la edad, y disfrutamos como estos, ante cualquier situación.  Sí, en el fondo sigo siendo una niña: puedo resultar inocente en algunos temas, me encanta que me sorprendan, me emociono con lo más simple, e intento seguir jugando en la vida y seguir adelante.

Esta semana he tenido la suerte de poder  ver el musical del Rey León. Nunca había ido al teatro a gran escala, es decir, teatro profesional; por lo tanto, nunca había ido a un musical. Era… mi primera vez.
No llevaba acompañante. Es una de las cosas que ha retrasado mi debut en este tipo de saraos. Siempre había estado esperando la persona adecuada, el momento adecuado… Pero esta vez , me lié la manta a la cabeza, y un mes antes empecé a programar el evento. Todo por internet: hotel, tren y entrada. ¡¡¡Qué bien vienen las nuevas tecnologías para estas cosas!!!

Y un mes después, allí estaba yo. Nerviosa, emocionada y asustada a partes iguales. Qué coraje me da, el tabú que existe con eso de ir sola a los sitios. Hay personas que te miran con compasión, otras que te miran con cara de asco diciendo aquello de: ¿tú estás loca?
Sí, ciertamente lo estoy. Y creo que después del resultado, voy a volverme loca más a menudo. Sí, señores, he encontrado otra pasión, otro hobby: los musicales.


El musical tiene lugar en el teatro Lope de Vega, en la Gran vía madrileña. Nada más salir de Callao, vi el cartelón inmenso del musical, y el consabido pellizco de nervios se me puso en el estómago.
La gente se acumulaba en la puerta esperando a familiares y amigos o echándose el último cigarrito para entrar; y yo, con las piernas temblorosas,  pasé por el portero que miró mi entrada, memorizó mi butaca y me indicó el camino: segunda planta, filas impares.

Al entrar en el teatro se despertó la niña que hay en mí. Era como entrar en otra dimensión. Un lugar inmenso, engalanado en rojo, donde a 20 minutos del inicio de la función, no cabía ni un alfiler.
Compré por 1 euro el programa, me fui a las filas impares, busque mi fila 3, mi butaca 5. Y allí me senté, mirando a mí alrededor con expectación, y memorizando la programación. Sí, es lo que tienen los nervios, que me da por leer ;)
A las 20.30h en punto, se apagaron las luces, se levantó el telón y empezaron las sorpresas. ¡¡Dios!! Aquello no tiene nombre, deja sin palabras y sin aliento al más insensible.

Es mágico. Lo primero que deslumbra es el colorido; luego algo se rompe en tu interior al escuchar esas magníficas voces, en este caso, al inicio, la chica que hace de Rafiki; y luego te enamoras de la creatividad, del vestuario, de los bailes, de los personajes con sus respectivos actores; la música; los decorados… Es una maravilla. Me llegué a emocionar en muchos momentos.

Todos  hemos visto el Rey León, la película, y sabemos de qué va, pero todo ello está adaptado al musical. Las letras de las canciones están adaptadas (es lo que más controversia ha levantado), los diálogos, y aunque la música es la misma, de Elton John, han añadido algunas otras con ritmos africanos que hacen las delicias del espectador. Tengo que confesar que se me iban los pies con los instrumentos de percusión usados para la ocasión. A ambos lados del escenario, había una pequeña garita, donde tocaban esos instrumentos que tanta vida da a la historia.


Si os preguntan quienes son los protagonistas del Rey León, ¿Qué responderíais? Yo, en el caso del musical, tengo que romper una lanza a favor de cuatro personajes que me han encandilado: Zazú, el pájaro mayordomo de Mufasa; Scar, aplausos enormes para el actorazo que lo hace; Timón, que tantas carcajadas me sacó con su acento especial (no diré de donde para no quitaros la sorpresa), y Pumba, que completa ese tándem especial. Sin ellos, no sería tan maravillosa. Ellos le ponen esa salsita que salpimenta la historia: el humor, la ironía, el sarcasmo, las sorpresas… Mi aplauso especial para estos actores. Y otra mención especial para los niños. Qué trabajo!!! Impresionantes, de verdad.

 







Es un musical que ha empezado muy fuerte. Parece que no hay entradas hasta marzo, o eso me han comentado hoy. Pero no preocuparos, que habrá Rey León para rato, por lo menos para uno o dos años si todo va bien. Incluso si sigue teniendo este éxito, puede que cuatro o cinco. No perdéroslo que merece la pena. No defrauda, te hace soñar, disfrutar y emocionarte. 

7 comentarios:

  1. Jo que bien, yo hace ya años que me enamoré de los musicales y tengo la suerte de tenerlos muy cerca...en breve caerá este.

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  2. Ay qué envidia me das! estoy deseando verlo pero es cierto que no hay entradas hasta marzo, al menos los fines de semana que es cuando puedo ir, ojalá lo dejen más tiempo
    un beso!

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  3. Mira que yo no soy muy amigo de Disney, pero por lo que cuentas debe ser asombroso. A ver si algún día les diera por venir al sur.

    Sobre lo de ir sola a los sitios ¿qué más da? si ya lo dice el refrán que mejor solo que mal acompañado. No dejes escapar momentos como este ;)

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  4. Tatty, tranquila, mientras haya gente que quiera verlo, estará en España. No lo van a quitar de golpe.. con lo que les ha costado...

    Timber, dudo que lo muevan de Madrid. Son necesarios muchos millones de euros para hacerlo; además que no todos los teatros pueden recibir tremendo montaje. Pero animate.. Se que el Rey León no es santo de tu devoción, pero... merece la pena. Por lo menos, a mí me la ha merecido.
    Sí, he decidido no dejar pasar ningún otro momento como este por la soledad. :) besotes.

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  5. Me encanta el teatro, voy siempre que puedo (o siempre que puedo dar con alguien a quien le apetezca, mejor dicho).
    Tengo muchas ganas de ver este musical, a este teatro fui a ver La Bella y la Bestia cuando se estrenó por primera vez y me impresionó muchísimo la escenografía =)
    A ver este qué tal!!

    Besotesss

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  6. Ya me cuentas cuando lo hagas, Shorby!!

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