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domingo, 28 de agosto de 2011

Morir de amor, Linda Howard


Morir de amor es una novela romántica escrita por Linda Howard con una clasificación dentro de sus subgéneros algo difícil. Sí, podría decirse que es suspense romántico, no en vano es un caso policial, pero… ¿qué queréis que os diga? Tiene otras muchas características que la hacen asemejarse a chick-lit. Pero de eso hablaré algo más tarde.
Por lo pronto volveré a quejarme de las traducciones de los títulos. A ver, en realidad, la novela se titula como To die for… ¿y me lo traducen por Morir de amor? Venga ya, hombre!! Qué rabia, en serio!! La he visto pululando por la red, y la han traducido como Alguien por quien morir… Y oye, no lo veo del todo mal..
En fin, como contra eso no puede hacerse nada, como contra las portadas infames románticas antiguas, esas de hombre cañón sosteniendo a mujer indefensa y voluble contra su pecho, pues pasaré a hablar del interior que este sí que merece la pena. Por cierto, esta portada no es tan horrible como la que he puesto de ejemplo, eh? No vaya a ser que lleve a error…

Morir de amor (agghh que asco título… ya, ya paro..) es una novela fresca y divertida, por eso he comentado aquello de tener ciertas características con el chick-lit. Está narrada por la protagonista, una joven que tiene ciertos problemas para mantenerse a salvo, y no porque ella no quiera, sino porque alguien la ha elegido de víctima, y quiere matarla. Es una narración amena, dinámica y muy entretenida. Se hace pasar por la típica rubia tonta, cuando en realidad tiene mucho en la sesera y ha conseguido salir adelante en la vida por la valentía que le caracteriza.

Lo que me gusta de Linda Howard es la capacidad que tiene para variar de estilos. Lees una de sus novelas, y no se parece en casi nada a otras de ella. Varía de estilo, de narración, además de ser muy prolífica y sacar muchos libros al mercado. Digamos que la sigo desde hace un tiempo.

Lo que sí tiene Linda, es que le gustan las escenas de cama y suele recrearse en ellas. No lo hace de manera burda y soez, pero sí que encontramos muchas a lo largo de la novela. Además, de esas escenas, suele jugar mucho con la tensión sexual de los protagonistas, y los tiras y aflojas. Pero esto le da vidilla a la novela, y provoca situaciones que te hacen soltar más de una carcajada.
Otra cosa que me ha hecho sonreír, son los accidentes que sufre la pobre protagonista, y su manera de reaccionar a ellos. Sí, realmente divertida esta novela.

Lo que me ha sorprendido, es que tiene pocos secundarios, digamos que la acción recae fundamentalmente en los protagonistas y sus emociones. A parte de la relación entre ellos y la presencia de un asesino algo patán, hay algo que sobresale en la novela, y es, la comida y los coches. Sí, la comida. Siempre están en la cocina haciendo de desayunar, de comer, que si pasteles, que si cenas.. dios que hambre da. Eso y los cafés que se toman a lo largo de la novela. ¡¡¡Taquicardia mínimo tendrán!!! Y los coches, sí, los coches. Que si un descapotable, una camioneta, si los frenos, si el volante, los cinturones de seguridad, las ventanas… Salimos siendo cocineros y mecánicos!

En fin, es una novela “palomitera” ideal para pasarlo bien, reír a gusto y darte una envidia atroz por la comida y por la compañía de la protagonista, para que mentiros… 

2 comentarios:

  1. Esta si que la conozco, y creo que tu última frase la describe perfectamente.
    Un saludo

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  2. Jajajaja, sí, de vez en cuando viene bien una de esas palomiteras para desconectar neuronas.
    Besotes

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