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sábado, 27 de agosto de 2011

"¡Estoy viva! ¡Maggie, la gata está....viva!"

Atención, spoilers! 
Quien no haya visto la película o tenga interés en leer la obra de teatro, NO lea la entrada. 
DESTRIPE!

Como ya he comentado en más de una ocasión, dentro del cine de verano de la Diputación de Sevilla, los lunes tienen lugar la proyección de las películas antiguas o los bien llamados clásicos del cine.
Este lunes noche brillaron dos estrellas en el cielo y en la pantalla, Paul Newman y Liz Taylor; dando vida a los atormentados Brick y Maggie en La gata sobre el tejado de zinc.

Esta película está basada en la obra teatral de Tennessee Williams de casi el mismo nombre. Digo casi porque la obra de teatro tiene un adjetivo más, caliente: La gata sobre el tejado de zinc caliente.
Tennessee era un hombre atormentado por la enfermedad, homosexual, alcohólico y drogadicto. Con problemas mentales en su familia, claustrofóbico e hipocondríaco, estuvo toda su vida obsesionado con la mentira y sus consecuencias. Se dice que siempre plasmaba algo de él o su entorno en sus obras y parece que La gata sobre el tejado de zinc caliente no es una excepción.

Había leído muchas críticas de la película antes de ir a verla, y tengo que confesar que durante la proyección, me costó observar todo lo leído. Así que cogí la obra de Tennessee y me la leí de una sentada. No, no es ninguna proeza, la verdad, puesto que es cortita y se lee en nada. Además, el teatro es diferente a la narrativa, es dinámico y ameno de leer.
Me vais a permitir que haga una reseña conjunta, o mejor dicho una comparación entre la obra de teatro y la película.

La obra consta de tres actos y en mi edición, tiene solo 93 paginillas. La película dura 108 minutos y aunque tiene una estructura similar, está desarrollada de forma diferente. Digamos que dicen lo mismo, pero a diferentes tiempos.
Muchos son los temas que se ven expuestos en la trama: la homosexualidad, la mentira, la ambición, los celos y el rechazo.

Brick, encarnado por Paul Newman, es un hombre atormentado, alcohólico, con un pasado que le persigue y no le deja avanzar en su vida. ¿Os suena? Sí, Tennessee dejó aquí algo de sí mismo.
Maggie es su esposa, esa que le pide de todas las maneras posibles que la ame y cierre la puerta al pasado.

La primera diferencia que nos encontramos, es la referencia a la homosexualidad. Si no conoces la obra de teatro ni a su autor, si no has leído ninguna crítica, no ves en la película esa referencia. Yo solo vi a un hombre atormentado por la culpa de la muerte de su amigo, y la duda de si su mujer se acostó con él. El amigo es el otro protagonista, que a pesar de estar ausente, de no salir en la obra, es uno de los que más peso lleva.
En la película, cuando el abuelo hace confesar a Brick y a Maggie, se dice que esta no llegó a acostarse con Skipper, mientras que en la obra de teatro se dice claramente que sí. Igual ocurre con la homosexualidad latente entre los dos amigos, a pesar de la continua negación a tal hecho por Brick.
Os dejo con algunos diálogos que hace referencia a esto que he comentado:

“Skipper y yo hicimos el amor, si se le puede llamar amor, porque aquello nos hizo sentirnos más cercanos a ti. ¿Entiendes, hijo de puta? Exiges demasiado de los demás, de mí, de él, de todos los pobres desgraciados hijos de puta que te han querido, y eran unos cuantos, sí, unos cuantos a demás de Skipper y yo, exigías demasiado de la gente que te quería, a ti, ¡ser superior!, ¡criatura divina!. Así que hicimos el amor el uno con el otro soñando los dos que eras tú. ….”

“Recuerdo cuando salíamos las dos parejas en la universidad, Gladys Fitzgerald y yo con Skipper y contigo, en realidad parecía que salierais vosotros dos solos. Gladys y yo no éramos más que una compañía que necesitabais para… cubrir las apariencias…”

“…. Esa noche la pasamos bebiendo junstos en el bar del Blackstone y cuando llegó el frío amanecer salimos, mareados, para contemplarlo. Entonces le dije: << Una de dos, Skipper: ¡O DEJAS DE QUERER A MI MARIDO O SE LO DICES!>>.
ME DIO UN TREMENDO BOFETÓN EN LA BOCA. Entonces se volvió y corrió sin detenerse, seguramente, hasta volver a su habitación del Blackstone…
Aquella noche, cuando llamé a la puerta de su habitación con un arañazo, como un tímido ratoncito, trató de demostrar que lo que dije no era cierto con aquel acto inútil y lamentable….”

Además del triangulo ante Brick, Maggie y Skipper, tenemos otros muchos personajes en la trama que dan mucho juego y que suelen meter el dedo en la llaga.
El abuelo. Un hombre que luchó con uñas y dientes para salir de la pobreza, olvidando el amor y el cariño en el proceso; que se ve casado con una persona a la que ya no quiere y con unos hijos que no comprende. No solo el descubrimiento de su enfermedad mantiene en vilo al espectador, sino su transformación en una persona más humana a lo largo de los actos. Pero esto ocurre en la película, en la obra de teatro, el padre no tiene tanto protagonismo. Sí se habla de su enfermedad, y hace confesar a Brick, pero no hay nada de ese final en el que achara a los dos personajes más odiados de esta historia, Gooper, el hermano de Brick, y su esposa Mae. Seres ambiciosos, inhumanos, envidiosos y celosos, sin nada bueno en su interior. Sí, los más odiados.

Y bueno, la última diferencia, y la más llamativa es el FINAL. La película termina teniendo todo lo que al inicio carecía: humanidad y ternura. Los personajes abren los ojos: el abuelo descubre la humanidad y recupera el cariño hacia su familia; Brick, ante la ardiente defensa de su mujer ante su familia sobre su persona, la perdona y le da lo que ella tanto deseaba, su amor. Maggie recupera aquello que perdió: la humildad y sensibilidad…
Un final dulce, tierno, que logra que el espectador deje salir el aire que tenía retenido desde el principio.
En la obra es diferente, no hay ningún cambio. Maggie logra salirse con la suya a base de más mentiras, amenazas y traiciones.

Personalmente me gusta más la película. Es difícil explicar cómo me hizo sentir. Destila odio, pasión, rechazo y dolor, pero el final deja un sabor de boca tierno y esperanzador. Lo contrario a la obra, que te sigue desgarrando porque el odio no se ha consumido, sino que sigue presente.
Ambos son buenísimos a su manera, y me descubro tanto al director, como al autor de la obra. Como ya describí hace poco, La gata sobre el tejado de zinc es magnífica, dolorosamente colosal.

4 comentarios:

  1. Magnífica reseña!!! comparto plenamente tu opinión. Disfruté con el libro antes que con la película y la ví con el temor de quien no sabe si van a cargarse el libro. Y me gustó muchísimo.
    Un saludo

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  2. Gracias por pasarte!! La verdad es que ambas son magnificas. Besotes!

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  3. Me encanta esta película.
    Los dos protagonistas salen guapísimos, tanto él como ella, y hacen un papelón tremendo.
    El libro lo tengo pendiente!!

    Besotess

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  4. Tienes razón Shorby, los protagonistas están rompedores. Ya me contarás si algún día te lees la obra de Tennessee.
    Besotes

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