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martes, 26 de julio de 2011

Traiciones, Nora Roberts

Ya perdí la cuenta de los libros que llevo leídos de Nora Roberts. Digamos que de las autoras extranjeras, es mi favorita en el género romántico, puesto que no es la típica que se centra en la relación de los protagonistas (salvo en las trilogías y sagas), sino que lo suele complicar con dosis altas de suspense, paranormal, fantasía….
Es curioso que con todas las reseñas que llevo escritas de esta autora, nunca haya hablado de ella. Quienes me conocen y saben de mi adoración hacia esta autora, suelen “picarme” insistiendo en que es imposible que sea tan prolífica, que debe tener un “negro” que le escribe, o como se diría en inglés: ghostwritter, escritor fantasma. El caso es que he descubierto muchas cosas de Nora Roberts leyendo sus novelas, pero me ha asombrado su biografía.

Nora Roberts es el pseudónimo de Eleanor Marie Robertson, nacida en 1950, descendientes de irlandeses, escritora prolífica y madre de dos críos. Nunca escribió de niña, aunque inventaba historia y mentiras que su madre creía a “pie juntillas”.
Empezó a escribir en una nevada, mientras cuidaba a sus hijos pequeños, y desde ese momento, no ha parado.
Según Nora, ser escritor requiere disciplina: “ Si piensas que sentándote a esperar, harán que las musas aparezcan sobre tus hombros, estás equivocado.” Ella escribe 8 horas diarias haga sol, lluvia, sea laborable, fiesta, vacaciones….. Al principio fue rechazada en multitud de ocasiones, hasta que una editorial le dio la oportunidad. El éxito le vino en 1985. Desde entonces es una de las autoras románticas más consagradas.

Aparte de hablaros de la autora, hoy he venido con otro libro suyo bajo el brazo, Traiciones. Fue editada en 1995, pero yo desconocía su existencia. Es lo bueno que tienen los autores prolíficos, que entre las nuevas novelas y las que llevan escritas, nunca dejas de leerlos.

Traiciones es una historia perfecta, redonda, de esas que enganchan. No en vano, comienza con una frase impactante contiendo estas tres palabras: carta, buzón y muerta.
Pertenece al subgénero de suspense y como siempre lo borda.
Esta vez, Nora nos encuadra la novela en un verdadero oasis, el mundo de los caballos. Con destreza, detalle y entusiasmo, nos describe todo ese mundillo: desde el nacimiento de estos, el entrenamiento, los  cuidados que necesitan, las carreras, las apuestas.. Un mundo impresionante y apasionante, por lo menos para mí.

Todo eso lo hace de la mano de unos personajes sublimes, cada uno con una historia propia, muy conseguidos e intrigantes. Todos tienen protagonismo en la novela; los secundarios apenas lo parecen, y atrapan todos ellos desde el principio.
La protagonista es Kelsey, una chica cuya vida se viene abajo por culpa de su divorcio y por la llegada de una carta especial. Esa carta hará que descubra sus orígenes y su futuro. Descubrirá cual es su vocación, el amor de su vida, y el poder de la familia.

Sí, una vez más, la familia es uno de los pilares básicos de la trama. Familias rotas, familias unidas, otras donde falta la madre, otras donde el padre originó dolor y furia… Además, aquí tiene mucha importancia, las de gran abolengo, esas donde se debe preservar el buen nombre de la familia, el apellido y el honor.
También se deja entrever el problema del alcohol, del juego, de la ambición y las envidias, dándole oscuridad a una trama de maravillosos paisajes, bien descritos y luminosos, que enamoran al lector.

Novela de fácil lectura, dinámica, amena y tierna. Con grandes dosis de intriga, de lágrimas en ocasiones y de pasión en otras. Una novela que enamora por los personajes, el entorno y los caballos. Nora, una vez más, no defrauda.

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