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domingo, 19 de junio de 2011

¡oh gran Sevilla! Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Si el otro día hablábamos de una iglesia convertida en librería allá por Maastricht, hoy os traigo una librería con solera en Sevilla, la librería Beta de la calle Sierpes. Una maravilla de edificio que aún conserva la apariencia de aquello que un día fue.

Aunque mi vicio principal sean los libros, también me gusta el séptimo arte, el cine, aunque no soy muy friki ni seguidora de este. He llorado, reído, disfrutado, odiado, amado, gritado… a través de la pantalla grande y también de la pequeña. También he envidiado, mucho, y por muchas circunstancias diferentes a los protagonistas. Una de ellas y es la que viene al tema, es la hemeroteca. Ocurre un asesinato, un accidente, un problema, y el protagonista o la protagonista, se encierra en la biblioteca, acude a los antiguos periódicos y… descubre la verdad!!! Siempre he envidiado esa facilidad de encontrar pasajes antiguos y poder reconstruir un hecho pasado. En España tenemos un déficit de hemerotecas, pero eso parece haber terminado con las nuevas tecnologías.

Para mi sorpresa y deleite, el ABC Sevilla ha escaneado sus antiguos periódicos y los ha puesto al servicio del ciudadano. Gracias a esta inmensa hemeroteca, puedo hablaros hoy de la Librería Beta y sus antecesores.

Vamos a situar la inmensa y maravillosa librería. Sí, en Sevilla, exactamente, pero… ¿Dónde la encontramos? Pues en el centro, en la calle Sierpes, cerquita de la Campana. Allí está localizado un pequeño solar que ha acogido a multitud de ciudadanos haciéndoles soñar, entreteniéndoles, y acompañándoles en el tiempo.

Parece ser que se inició como convento, aunque eso aun no está muy demostrado. En el libro del Arzobispado de Sevilla, consta que existían numerosos conventos por la zona, y puede ser que “nuestro” local, fuera uno de ellos.
Pero de lo que sí se tiene constancia, es que en el 1896, aquello se llamaba Café Suizo. El 17 de septiembre de ese mismo año, tuvo lugar la inauguración del cine mudo en Sevilla, y fue en este famoso café. Antiguamente no se le llamaba “cuadros” en vez de películas, puesto que era una consecución de imágenes o fotografías. Entre las películas que pasaron por ese café, nos encontramos con El jardinero regando las flores, y Llegada del tren expreso a la estación de Joinville.

Tras el café, se transformó durante un tiempo en el Colegio San Roman, pero no tardó mucho tiempo en volver a caer en las redes de la cultura, el séptimo arte y el teatro. El 25 de noviembre de 1906, se inauguró el Salón Imperial, donde tenía cabida tanto el teatro de variedades (o varieté como se diría en Francia), donde debutó Estrellita Castro y donde también actuó entre muchos otros Pastora Imperio, y el cine.
Fueron diez años de actividades que promovieron el pequeño teatro en Sevilla, pero como todo en la vida, tuvo su final, y el 10 de enero de 1916 cerró sus puertas y fue demolido. En ese mismo local se levantó el conocidísimo Cine Imperial, longevo y uno de los más modernos de Sevilla por aquel entonces. Se sonorizó por el 1930, y fue el primer cine que abrió sus puertas tras la guerra del 1936.
Salón Imperial. Imagen cogida de la hemeroteca virtual del ABC Sevilla.

Con la crisis cinematográfica de los setenta, el apogeo del Cine Imperial llegó a su fin, y en el 1988 se transformó en el Teatro Imperial, como último intento de promover las pequeñas obras teatrales y hacerlas llegar al público. Pero las cosas cambian, y este querido teatro también tuvo que cerrar, y el edificio quedó relegado y abandonado a su suerte en el 2002.
Teatro Imperial. Imagen cogida de la hemeroteca virtual del ABC Sevilla.

Pero se abogó de nuevo por la cultura, esta vez algo diferente, y en el 2004 fue inaugurada la librería Beta, que mantuvo todo lo que se pudo salvar del teatro, dándole un ambiente especial y atractivo a este antro de perdición para los lectores que como yo, se dejan medio sueldo en libros. Es una auténtica pasada entrar allí, y mirar a tu alrededor. Es un lugar que invita a soñar, despierta nuestro lado artístico dormido, ejem….y las ganas de comprar…. Es un peligro.


Pero todos aquellos que vengáis de visita, no olvidéis entrar en este lugar tan interesante y con tanto pasado. Las palabras de Cervantes os dará la bienvenida:
¡oh gran Sevilla! Roma triunfante en ánimo y nobleza.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡Me encanta!!! Estoy enamorada de esta librería, casi tanto como del teatro ¿Sabes que la primera vez que fui al teatro fue en el Imperial?

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  2. Halaaaaa!!! Qué chulo!!! Yo no fui nunca al teatro Imperial... Y ahora que lo pienso.. pues... No, no he ido al teatro, aunque sí en la Universidad, pero no se puede contar como teatro...

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