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lunes, 6 de junio de 2011

Librería en Maastricht

En uno de esos viajes, me encontré con una iglesia muy peculiar. Estaba situada en un rinconcito algo apartado. No tenía un gran encanto, y además, estaba rodeada por casas normales, con lo que a priori podía pasar desapercibida. Pero como curiosona que soy, me fijé en las banderolas de ambos lados, y algo atrajo mi atención: book. Esa palabra hizo que mis pies se movieran y acabara echando un vistazo en su interior. Y lo que me encontré hizo que babeara de envidia y que deseara con todo mi ser, que existiera una igual en mi ciudad.


Y he aquí el altar: un minibar, sofás, mesitas... Esto sí es un oasis donde descansar!!!!!!

2 comentarios:

  1. Yo hubiese entrado en éxtasis, como Santa Teresa :p

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  2. Ah, sí, claro.. que os he contado cómo entré en la "iglesia", pero no CUANDO salí de allí, jajajajajjajaa. Éxtasis fue poco!!

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