Páginas

viernes, 11 de febrero de 2011

Enredados

Aunque tengo más años que Matusalén, intento que siempre me quede en el corazón, una veta de Peter Pan. Me gusta disfrutar con libros juveniles, recordar aquellos que me acompañaron durante mi infancia, y cómo no, ver películas Disney, Pixar o de la Warner. Sí, soy una niña en el fondo, y me gustaría mantenerme así. Disfrutando de esas pequeñas cosas que aun me hacen sonreír. No voy a ver todas las películas al cine, solo aquellas que me llaman la atención por algo, y Enredados me llamó y mucho, cuando vi el tráiler.

De pequeña me contaron pocos cuentos, yo era más de leerlos o imaginármelos por los dibujitos de los comics (cuando aún no sabía leer). Debía ser que era muy pesada, y la época de los por qué, en mi caso, duró demasiado. Eso de leerme un cuento podía convertirse en algo eterno. Erase una vez.. y por qué? Una princesa que vivía.. y por qué??? Sí, se habría convertido en el cuento más largo de la historia.


El caso es que la historia de Rapunzel no la había oído nunca, buen miento, en un libro juvenil, una de las protagonistas hacía mención a ella y su largo pelo, pero nada más. Así que fui al cine con muchas expectativas, ilusión y dispuesta a disfrutar.  ¡Misión cumplida! La película da para eso y mucho más.

Así como Tiana y el sapo me pareció algo lenta y soporífera (la vi en video), esta me ha resultado divertida, amena… de esas películas chispeantes donde no paras de sonreír y reír a carcajadas. Tiene muchos puntos, y como siempre, la mayoría de ellos recae en pequeños animalitos, o no tan pequeños, que acompañan a los personajes. En este caso, los animales no hablan, no como el Rey León, o la Sirenita, o Buscando a Nemo, o…. sería interminable seguir. Pero son igual de protagonistas que Rapunzel y Flynn. A mí me ha enamorado Pascal, el camaleón. No paré de reír desde el inicio. Las caritas que pone son de película, nunca mejor dicho… Max, el caballo, tampoco está mal, pero el que se ganó mi corazón, fue Pascal.



Como siempre, tenemos amor, moraleja, reencuentros, lágrimas…. No sería Disney sin estos componentes. Pero resumiendo, es una película amena y recomendable para disfrutar de una buena tarde, esas en las que la veta de Peter Pan, gana la jugada a la responsabilidad y la rutina. No os la perdáis.


No hay comentarios:

Publicar un comentario