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domingo, 20 de febrero de 2011

Agatha Christie

Hubo una autora que me introdujo en esto de la novela de misterio y policíaca. Sí, estoy hablando de la reina del suspense: Agatha Christie
Agatha sabe como nadie atenazar al lector, hacerle pensar o mover las células grises como diría su propio personaje, y sorprender con esos finales de fuegos artificiales. Única, ella es totalmente única.

Ella es como el maître de un restaurante. Primero pone la mesa con todos sus avíos, describiéndote hasta el más nimio detalle para que nada pase desapercibido al lector, dejándonos pequeñas ideas a lo largo de los primeros capítulos. Va describiéndonos el entorno, como se originó, donde está situado el lugar, como está comunicado con el resto de la civilización... Supongo que para que nosotros nos hagamos una idea de lo difícil de la huida del asesino.

Luego pone la comida: los primeros platos, los segundos, el postre… Estos son los personajes. Algunos son salados y animan la novela, otros dulces y le aporta ternura; algunos amargos o amargados, y luego los ácidos que son aquellos que ayudan a enrevesar la historia. Claro que los que más molestan son los agrios, esos a los que tirarías al mar o los ahogarías con tus propias manos.
Cuando ya tenemos todos los platos servidos (en el caso de Agatha, tenemos que ahondar mucho en las páginas del libro, puesto que le encanta describir personajes (es una de las cosas que más me asombra de esta autora)), llega el accidente, el problema, el asesinato.

En ocasiones nos introduce un elemento guía, ese que nos va a ir acompañando durante la novela, y que nos va desvelando los secretos y aquello que el lector no ve. Puede ser Poirot, o Miss Marple, o bien uno de los protagonistas de la historia que se decide a ser el narrador.
Aunque recuerdo Los diez negritos como una novela sorprendente. Allí no había platos secundarios, eran todos primeros platos y ninguno llevaba la voz cantante. Me sorprendió gratamente esa novela.


Personalmente siempre me ha gustado más Hercules Poirot que Miss Marple. Poirot es un personaje exasperante, tan raro físicamente como psicológicamente. Aunque eso sí, se le coge cariño. Belga y estrafalario, siempre poniendo sus células grises a trabajar y supercotilla. El dice que es observador, pero en realidad es cotilla, cotilla. Escucha las conversaciones ajenas, se queda mirando fijamente a los demás, hace preguntas indiscretas… en realidad es un personaje anodino.

Pero si cotilla es Poirot, no se le queda a la saga Miss Marple. Ella es una abuelita encantadora, con mucho sentido común, con bastante experiencia (dicen aquello de… más sabe el diablo por viejo que por diablo) y con mucha capacidad de observación.

Es una autora que ha logrado llegarme de tal manera, que miraba por encima del hombro por si el asesino anduviera cerca. Recuerdo haber escondido el libro por la noche en el cajón, para evitar verlo y asustarme en plena madrugada… Son recuerdos intensos que te hacen ver lo grande que era escribiendo, compartiendo el suspense y desgranando los misterios. Sí, Agatha fue y será siempre, la reina del suspense.


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