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jueves, 6 de enero de 2011

Día de Reyes

Hoy es el día de la ilusión, de los regalos, de las caritas de satisfacción o los mohines de decepción. Hoy es el día de los Reyes, de desenvolver regalos, de jugar a juegos de mesa para estrenarlos, jugar a videojuegos, a la Wii, de montar en bici (si el tiempo lo permite), de probar el ordenador nuevo, de escuchar un nuevo disco, o de admirar el nuevo libro.
Una vez creces, ya no es lo mismo, cierto es, pero sigues sintiendo esa ilusión por los hijos, sobrinos, primos…  aquellos que aun conservan la inocencia y la fantasía.
Todos tenemos una espinita clavada, aquello que nunca nos trajeron los reyes a pesar de haberlo pedido por activa y pasiva; o aquel regalo que una vez  en las manos, no era lo mismo que en la tele. Pero también aquel regalo que te hizo feliz y con el que tanto disfrutaste. ¿Cuáles eran?

El regalo que tanto trabajo les costó a los reyes traerme, fue internet. Sí, cinco largos años pidiéndolo como una descosía, y  nada, que siempre lo olvidaban. El día que recibí una cartita por regalo me sorprendió. Era una carta, con su sobre, su sello, y con un boleto en el interior. Era un vale!!! Me quedé a cuadros… qué será esto? INTERNET!! Ponía algo así como: este boleto vale por una conexión a internet. Aun me acuerdo de los saltos de alegría que daba por la casa. Evidentemente no hace tanto de eso. :p

El que más me llenó fueron 10 libros de golpe de la colección de los Cinco de Enid Blyton. Yo iba coleccionándolos con amor y paciencia. Me los bebía en cuanto los tenía en la mano, pero después los colocaba de tal manera en la estantería, que parecía un altar.
Un día cogí un berrinche porque mi prima no me prestaba una Barbie que tenia, así que mi tía (que nada tenía que ver con mi prima), me llevó a un centro comercial que aun no recuerdo, supongo que el Corte inglés, y me dijo: Ahí tienes las Barbies, y ahí los libros. ¿Qué prefieres: una Barbie o 10 libros de los Cinco? Me faltó tiempo para salir corriendo hacia los libros y dejar a la Barbie con su cara de estreñida, en la estantería de los grandes almacenes.

Y con el que más disfruté y más tiempo, por lo detallista del asunto, fue la casa maletín de Pin y Pon. Me la trajeron tal cual, si pegatinas, sin montar, sin nada, y tuvimos que ir, mi padre, mi tio y yo, poniéndolas poco a poco. Cómo disfruté!!! Una puerta aquí, una pegatina allá…. Luego la utilizaba con los Playmobil, puesto que los cabezones de los pin y pon, me sabían a sosos.

Y el más sorprendente por el momento, unas muñecas patinadoras que nos regaló mi abuelo a mi prima y a mí. Íbamos por el pasillo, a gatas, tras esas muñecas patinadoras, que con tanto arte se caían de boca cuando pasaban una loseta (se ve que las muchachas no sabían patinar muy bien), y a mí abuelo de rodillas con nosotras, disfrutando de nuestras caras. Claro que después tuvieron que regalarnos los patines puesto que queríamos patinar como ellas. :p

Regalos, momentos, situaciones y personas que hacen de estos días, algo maravilloso. Algunas de esas personas ya no están, los regalos no se ven de la misma manera, la situación no es la de antes… pero ahí están. No pueden quitarnos nuestros recuerdos.
¿Cuál fue tu mejor regalo? ¿Y el peor? ¿El que no te trajeron? 

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