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domingo, 10 de octubre de 2010

Y al séptimo día, descansó.

No es nada aconsejable, pasar la aspiradora un domingo por la mañana, recién levantada. Porque si las armas las carga el diablo, no quiero ni pensar, qué carga a las aspiradoras. Por lo pronto, la marca de la nuestra, es Dirt devil, con eso os lo digo todo. ¿Quién le pone dirt devil a una aspiradora?

Nuestra antigua aspiradora tiró la toalla hace un par de años. Llevaba con nosotros la friolera de 10 o 15 años, pero de golpe, le dio un ataque de tos, empezó a expulsar un humo extraño y murió en nuestras manos. Así que apareció  dirt devil en nuestras vidas. Una aspiradora último modelo (por aquel entonces), con más potencia, más empuje, más valor, que en un plis plas te dejaba la alfombra como los chorros del oro. Vamos, potencia tenía, válgame Dios!! Que si te subías a ella, no tenía nada que envidiarle a la Nimbus 2000 de Harry Potter. Después de lo de mi coche, y las luces, estoy pensando en ir al trabajo montada en ella.

El caso es que esta mañana, recién levantada, me ha tocado pasar la aspiradora a la alfombra del salón. Como todas las aspiradoras, está compuesta de varios cachivaches. El tubo largo y flexible, el largo y duro (juro que estoy hablando de aspiradoras), y el del extremo, que es intercambiable, según lo que quieras aspirar.

Pues nada, después de jugar a montar la aspiradora, de intentar enchufarla donde correspondía, es que me confundí y la intenté enchufar en uno de los enchufes americanos, esos que en vez de ser redonditos, son “achinaos”…. me dispuse a aspirar la alfombra. En uno de los momentos, di un tironcito para que se acercara más a mí, pudiendo llegar al rincón más alejado, y se me desmontó allí mismito. Me quede con los alargadores en la mano, y la aspiradora mirándome desde la otra punta de la habitación, con la boca abierta, aspirando el ambiente. Corrí hacia ella, con tal suerte, que mi pantalón del chándal, se coló por la boca abierta. Y ahí andaba yo, intentando recuperar la pernera de mi pantalón. Tuve que convencerla apagándola primero, puesto que se había enamorado de mi pantalón.

Tras terminar de aspirar la alfombra, volví a desmontarla, no veáis lo que me costó separar los cachivaches, esta vez me había enmendado a base de bien, apretándolo con todas mis fuerzas; y  me dispuse a vaciar el filtro.
Los filtros antiguos venían cargados con una bolsa, que cuando se llenaba había que cambiar. Ahora los filtros modernos son una especie de jarrita de plástico, que tras aspirar, debes vaciar. Tiene dos botones, uno para abrir la tapa de arriba, y otro para abrir la tapa de abajo y descargar toda la porquería acumulada. Con la caraja del domingo temprano, apreté el botón que no era y me eché encima la porquería.

Veis? Los guionistas de las pelis americanas tenían razón… los electrodomésticos se revelan!!! Van a dominar el mundo!!!!

En fin… ya he encerrado al demonio en el armario hasta su próximo uso, yo me he dado una buena ducha, y la cocina ha quedado peor de lo que estaba la alfombra del salón…. Ahora me pondré, mano a mano, con la cocina… Lo dicho, el domingo fue creado para descansar, no para pasar la aspiradora. :p

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