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lunes, 31 de mayo de 2010

Amante Confeso, J. R. Ward

Hoy os traigo la cuarta novela de la serie de La Hermandad de la Daga Negra, Amante confeso, de J. R. Ward.

Con lo escéptica que era cuando empecé con la serie y lo que me gustan ahora. Las pequeñas cosas que me disgustaban, siguen ahí, aunque intento ignorarlas, bebiéndome los libros en un suspiro, disfrutando de ellos y de las nuevas historias.

J.R. Ward, sigue recreando un ambiente oscuro, opresivo, donde el mal está a la vuelta de la esquina, y la muerte es una presencia constante.

La estructura básica de toda novela, está un poco alterada. La presentación de la trama, donde el autor describe a los personajes y da cuatro pinceladas al problema, es ínfima, casi ni un capitulo. Supongo que al conocer a los personajes de otras novelas, evita caer en la repetición.

El nudo es la mayor parte, donde recae el peso de la novela, y es donde desarrolla la trama. Y el desenlace es cortito, pero bajo mi punto de vista, suficiente. Suelen ser novelas conclusas en casi todos los aspectos, salvo en algunos determinados, como es el caso de John y la desaparición de Thor.

Como Sherrilyn Kenyon, en cada novela, J. R. Ward desarrolla a un personaje, con sus problemas y su vida amorosa. Esta parte de la novela, sigue siendo muy descriptiva, rozando lo que se consideraría una novela erótica.

En Amante Confeso, descubrimos al vida de Butch, el policía, el único humano de la Hermandad; y de Marissa, una vampira de alta sociedad algo “maldita” (llamémosla así).

A pesar de ser un libro de ficción, donde lo paranormal lleva la voz cantante, J.R. Ward, intenta hacer reaccionar al lector en ciertos temas espinosos. En este libro nos encontramos con vestigios de la lucha de la mujer por su independencia, superando ese machismo del que tanto me quejaba en las primeras reseñas de la serie. También encontramos comentarios sobre el maltrato o violencia de género; y se toca muy levemente la homosexualidad, la impotencia y el sadomasoquismo.

Es una novela que no deja frío al lector, sobre todo eso, frío, porque algunas escenas son para incendiar media casa.
Es una novela oscura, erótica, que atrapa nada más comenzar, y que te deja con la miel en los labios, con ganas de conocer la siguiente historia, el siguiente hermano. No creo que aguante mucho tiempo sin caer en la tentación de la Hermandad de la Daga negra de nuevo. ¿Alguien se atreve a traspasar la frontera entre lo real y lo paranormal?

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