Páginas

sábado, 17 de abril de 2010

Perdona pero quiero casarme contigo, Federico Moccia

Perdona pero quiero casarme contigo es la segunda parte de la novela Perdona si te llamo amor, escrita por Federico Moccia. El tiempo transcurrido entre la edición de una y otra, ha sido de un año; aunque yo lo tengo más fresquito puesto que no hace ni un mes de la lectura del primero.

Empecé la novela con cierta dosis de expectación; quería saber si después de varias novelas publicadas, Moccia había cambiado el estilo escribiendo, y tras leer la primera página salí de dudas: No, no había cambiado.

Frases cortas, abundantes diálogos, sigue narrando en presente y sin cortes entre el narrador y el pensamiento de los protagonistas. Es decir, igual que lo comentado en la reseña anterior de este mismo autor.

Sin embargo, esta vez, como conocía su estilo, decidí dejarme envolver por la historia e intentar acallar mi “conciencia literaria”, y disfrutar.

Ha pasado un año desde que dejamos a Niki y a Alex en una isla disfrutando de su amor. En ese año han cambiado varias cosas: las chicas han empezado la universidad; Alex ha sido ascendido y ha comprado una casa como nidito de amor; los amigos de Alex están teniendo problemas con sus respectivas relaciones….

Si no he notado una evolución en su forma de escribir, sí he visto una madurez en la historia. Ya no es un libro alocado, díscolo, sino asentado y profundizando en temas cotidianos como la evolución de las parejas, la fidelidad, los celos, las rupturas, reconciliaciones, embarazos, abortos… en una palabra: responsabilidad. Por fin aparece lo que tanto eché de menos en la anterior novela, la responsabilidad.

Es un libro más emotivo, quizás porque he logrado conectar más con los personajes. No comprendía a la alocada Niki, ni a ese Alex irresponsable y despreocupado; mientras que sí conecto con estos de ahora, con ese punto añadido de madurez.

He logrado sentir el miedo y el pánico de Niki, el dolor de Alex; he seguido ansiosa la decisión de Diletta; he renegado de Pietro y sus comentarios machistas y desafinados; he disfrutado con la evolución de Enrico y su hija….
Se ha convertido en una novela coral donde las emociones navegan por sus páginas.

Aparte del estilo literario, ha habido otras cosas que me han “chocado” de la novela. Una de ellas es la cantidad de citas, canciones y frases de películas que hay; quizás, bajo mi punto de vista, demasiadas. Si de por sí tiene poca narración, y la mayor parte de esta ,son citas, letras de canciones.. pues… en fin, lo veo excesivo.

Otra de esas cosas “chocantes”, es una manía personal que tengo desde hace unos años.
Hay muchas formas de crear tensión en el lector para que siga leyendo el siguiente capítulo, para que no deje el libro sobre la mesita de noche. La mayoría de los autores, usan la misma historia para eso. Es decir, terminan el capítulo en un momento álgido de la trama, teniendo que empezar el siguiente capítulo para enterarse del final.
Otros usan una coletilla, que si no lo hace de manera reiterativa, tiene un pase, pero personalmente, si abusa de ella, me agota. Os pongo unos ejemplos de esas coletillas tomadas del libro:

- “Abandonan el Pincio abrazados, serenos, ignorando el nuevo e increíble cambio que está a punto de producirse en sus vidas”
- “Salta feliz por la avenida, de nuevo sereno, sin saber cuántas cosas podrían haber sucedido de otra forma si se hubiera quedado hasta el final de la clase”.
- “Alex no sabe hasta qué punto se equivoca, porque a partir de esa noche nada volverá a ser igual”.

De ambas novelas, me ha gustado más esta, puesto que me he sentido más identificada. Son los miedos típicos de cualquier persona ante una relación. Miedos que nos acompañan durante toda nuestra vida, y a los que debemos superar.

Quitando esa forma de escribir tan anodina, Moccia logra transmitir muy bien las emociones. Ha logrado hacer un pequeño estudio sobre el amor, la evolución de la pareja, y sus miedos. Entretenido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario