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lunes, 11 de enero de 2010





Ella Jordan tiene sobre sus hombros una gran carga, salvar a la humanidad. A pesar de que lucha por volver a tener una vida tranquila, para poder formar una familia, y vivir en condiciones, todo juega en su contra. Más que nunca, viaja de una punta a otra del país, acompañada de otros científicos para lograr desvelar uno de los casos más raros de la historia. Unas inquietantes señales, regulares, son el origen de este gran caso, y Ella junto con sus compañeros, tendrán que poner todo sobre la mesa, para poder resolver el dilema, siempre a contrarreloj.


Magma es una novela de ciencia ficción sorprendente. El libro en sí es toda una aventura, con intriga hasta la última página, sin dejar descansar al lector hasta la palabra FIN. Es una novela dinámica, cambia de escenario muy a menudo, y te sientes luchando contra el reloj como los protagonistas.

Está estructurado por capítulos, pero a su vez, el autor los engloba en seis partes, relacionando el título de estas con la evolución de la historia. Son capítulos de longitud variable, la mayoría cortos, aunque no noto la velocidad que suele dar este tipo de estructuras. Cuando un libro está escrito con este tipo de capítulos, le aporta rapidez; sin embargo, con esta novela me ha resultado algo más discontinuo, como si no estuviera debidamente enlazado.

Empieza con una estructura conocida, puesto que la usan otros autores como Clive Cussler y el tándem Preston/Child. El prólogo o primer capítulo nos lleva a un pasado donde tiene lugar la primera acción, luego, volvemos a la época actual y vamos viendo, con la evolución de la novela, la importancia de ese hecho inicial.

Para mí la novela se divide en tres partes:
·         La inicial, donde tenemos el primer contacto con los personajes y las diferentes escenas donde va a tener lugar la acción. Es la parte más ardua puesto que está llena de tecnicismos, y es fácil perderse entre tanto nombres y tantos personajes.
·         Del capítulo 3 al 20, donde se centra más en la aventura, en la investigación, en los descubrimientos…
·         A partir del capítulo 20 donde toma fuerza  la ciencia ficción y empieza el desenlace de la novela.


La historia tiene varios escenarios, y progresivamente, se van uniendo los personajes de cada uno de ellos, aportándole su granito de arena a la acción. Al principio es un maremágnum de personajes, localizaciones, ideas, problemas… que desconciertan e intrigan. Luego, poco a poco, se va esclareciendo y uniendo las piezas para dar lugar a una aventura desconcertante.

A pesar de ser un libro con alto contenido científico, todo está debidamente explicado y de manera amena, sin llegar a desesperar al lector. Y te llega de forma tal, que ya no sabes diferenciar lo que es real, de lo que es inventado. Ha logrado un buen equilibrio entre su documentación y su imaginación.

En una de las solapas del libro, pone que ha sido equiparado a Preston y Child, y salvo por la estructura inicial de la novela, y la valentía del autor por meter elementos de ciencia ficción, no le noto mayor parecido. Quizás le saque más a Clive Cussler, puesto que como este, encontramos aventuras, protagonistas atrayentes, el mundo marino, barcos, submarinos, llevar a los personajes a límites insospechados, el coqueteo de algunos de estos entre sí... es decir, muchas similitudes, aunque también muchas diferencias.

Es una novela catastrofista, que recuerda lo frágiles que somos, lo débil que es el equilibrio en nuestro planeta, y la inseguridad que nos envuelve a cada uno de nosotros. Un libro para embarcarse en una tremenda aventura, pero sin pensar mucho lo que estás leyendo, puesto que si lo haces, habrá momentos que desees tener al autor cerca para contarle un par de cosas que pasan por tu cabeza. Hay que dejarse llevar por esta montaña rusa de emociones, miedos, tensión, intriga, suspense, dolor, todos esos sentimientos que hacen que un libro enganche.

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