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jueves, 17 de diciembre de 2009

Un amante de ensueño, Sherrilyn Kenyon

La moda nos persigue, y no solo en la forma de vestir, sino también en la literatura. Esta, aunque no queramos, se rige por los booms, y… ¿Cuál es el nuevo boom literario? Los vampiros!!
Estamos vampirizados. Vas a una librería, y te sientes invadido por libros con portadas oscuras y figuras o imágenes en rojo. Sí, fue Crepúsculo el que inició la veda, pero no la que tuvo la idea.

Los vampiros existen como personajes literarios, desde la antigüedad. ¿Quién no conoce a Bram Stoker y su maravilloso Drácula? Sí, aquella terrorífica novela que tantas veces leímos con los pelos de punta, y que tantas pesadillas inspiró a generaciones y generaciones de jóvenes.

En mi caso, pasé de Bram Stoker a las crónicas vampíricas de Anne Rice. Entrevista con el vampiro, llevada al cine y protagonizada por Brad Pitt, Antonio Banderas, y un largo etc. (nunca olvidaremos esa película, sobre todo si nos cogió en plena adolescencia, como fue mi caso), fue escrita en el 1976. La primera de una larga saga de vampiros, que aun tenía su dosis de terror, miedo y suspense.

Luego vino el silencio, años y años de silencio. Sí, lo sé, aunque no llegara aquí a España, sí había escritores dando formas a libros con vampiros como protagonistas, pero no eran conocidos, no eran interesantes, puesto que no tenían la misma estructura del Código Da Vinci.

Pero… llegó Crepúsculo y su saga en el 2005, a manos de Stephanie Meyer, y… Booom!! Aparecieron los vampiros, aunque estos deberían ser los primos lejanos de aquel Drácula de Stoker, porque… son sosos, bueno, mejor dicho, son almibarados. Ni pizca de terror, miedo, ni pesadillas, que no sueños; seguro que más de una soñará con esos vampiros pero de otra forma.

Y ahora sí, nuevas escritoras que habían pasado inadvertidas para España, inician su conquista del país, gracias a su temática: vampiros, azúcar, suspiros y más suspiros. Un ejemplo de esto: L.J. Smith, con su crónica vampírica. Sí, otras crónicas vampíricas, estas escritas en 1991, aunque aquí no llegó hasta hace muy, muy poco.

Y por fin, llegamos a la autora que hoy nos toca, Sherrilyn Kenyon. Escritora de una laaaarga saga de libros: Los cazadores oscuros. Sí, lo habéis adivinado: de vampiros, y sí, algo más “rosados” que sus antepasados. No, no son almibarados, estos son fuertes, rudos, maravillosamente guapos, con un corazón tierno en su interior, que busca alguien que lo quiera. Sí, entra dentro del género romántico.

Un amante de ensueño es la precuela de esta serie. Esta novela en concreto, está libre de estos personajes, los vampiros, pero no de otros algo especiales. Fue escrita en el 2002, por esta autora con gran imaginación. No solo usa personajes ya existentes como vampiros, hombres lobos, y un largo etc.. sino que une a todos los anteriores, con dioses del Olimpo, demonios ancestrales, y crea nuevos seres con los que jugar y enganchar al lector.

Un amante de ensueño es la historia de Grace, una joven que piensa que lo tiene todo, que es feliz, aunque su amiga Selena no esté de acuerdo. Esta, le regala a Grace un libro muy especial. Uno, con un gran secreto en su interior: un esclavo sexual. Un antiguo semi-dios, Julián de Macedonia.

En una noche de risas y borrachera, aun sin creerse la historia del libro, Grace invoca la presencia de Julián nombrándolo tres veces; todo, para hacer feliz a su amiga. Y desde esa misma noche, algo cambia en su vida: la percepción de la realidad.

Es una historia divertida, refrescante y amena. Son situaciones inverosímiles que te hacen reír, y que atrapan desde el principio. Con alto contenido erótico, algo explicito, aunque siempre de manera divertida, nos va adentrando en la vida de Grace, y su problema añadido, Julián.

No tiene una gran calidad literaria, pero engancha, y mucho. Es de los libros que yo denomino “palomiteros”, es decir, de los que entretienen, divierten y te sacan de la rutina.

Es el inicio de una serie que lleva traducidos al español, la friolera de 18 libros, a cual más irreal, más ardiente y más divertido.
Ideales para pasar el tiempo, sin pensar mucho en la literatura en sí. Más o menos como las típicas películas de antena 3 por la tarde, es decir, para dejarte llevar.

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